Cuartos de final de Wimbledon 2013 (damas)

Ocho mujeres y un título bastante abierto. ¿Por qué puede ganar Wimbledon cada cuartofinalista en 2013?

Cuando Serena inclina la rodilla en la Central de Londres un escalofrío de emociones recorre los pasillos de la catedral del tenis. La luz al final del túnel se vuelve deslumbrante por momentos. Cuando cae la noche del Manic Monday ocho mujeres apoyan la cabeza en la almohada sabiendo el letargo les conducirá al Hopeful Tuesday. Es una sensación general que debe invadir el interior de las supervivientes. De todas ellas. De repente, es posible ganar Wimbledon. Es. Posible. Ganar. Wimbledon.

En Londres, la anarquía. En el torneo del rigor y las tradiciones, el caos y el más absoluto desconcierto. La salida de Williams, sumada a las de Azarenka y Sharapova, termina de descerrajar la caja de caudales del torneo más prestigioso del circuito y abre una oportunidad a muchas de entrar en la historia. El top3 WTA, ese grupo que ha copado los últimos 13 eventos de calado (5 Slams, 6 Premier Mandatory, WTA Championships y el podio olímpico) no aparece en el frente de cuartos de final. Decir que algo no se va a volver a repetir es un elemento de manido uso pero un tren de este brillo por una estación como esta es difícil que vuelva a pasar.

Las ocho cuartofinalistas tienen motivos para pensar que pueden besar el plato dorado el próximo domingo. Llega la antepenúltima ronda del torneo. Ocho corazones con el pulso acelerado. ¿Por qué pueden ganar el torneo?

[4]Agnieszka Radwanska vs [6]Li Na (Centre Court, primer turno) (H2H: 4-6 / 2-1 en hierba)

Porque Radwanska se encuentra ante su gran oportunidad. Si la sutil tenista polaca tiene los arrestos suficientes para asirse a la historia, éste es el momento de coronar un Grand Slam. Ha demostrado la regularidad suficiente para mantenerse como alternativa de primera línea durante los últimos dos años. Ahora que se abre la puerta, puede ser la gran candidata a besar un plato que el pasado año quedó a un set de sus manos. Se trata de coger un tren en marcha. Una cosa, sin embargo, juega a favor del talento de Cracovia: la conquista más grande de su carrera cobró forma de manera similar. Cuando en 2012 el torneo de Miami le ofreció algo de oxígeno, tomó bocanadas de aire. Azarenka, invicta hasta aquél momento en el año y única jugadora que había batido a Agnieszka en 2012 (4 veces), se desplomó. Serena, inabordable para Radwanska, tropezó. La polaca no dejó escapar el testigo, se plantó en la final y batió a toda una Sharapova. Esta vez el frente está incluso más despoblado. No hay a la vista ninguna de las top3 que la machacan sin remisión (5-26 en el historial). Ahora o nunca.

Porque Li Na atraviesa fases de altibajo muy pronunciadas. Dentro de lo imprevisible de la competidora asiática, sus tramos dulces lo están siendo especialmente. Sí, estuvo a punto de perder en tercera ronda con Zakopalova (8-6 en tercer set) pero se viene mostrando ingobernable de manera más que frecuente. Fíjense, al margen del decisivo parcial comentado, en los otros siete sets ganados por la china (6-1 6-1, 6-2, 6-0, 6-0, 6-2, 6-0). Pese a la regularidad adquirida con Carlos Rodríguez, la certeza de un pronóstico en torno a su figura es inestable por decir algo. Cuenta a su favor con más experiencia en tramo caliente de grandes (dos subcampeonatos, un título) que ninguna otra superviviente. Y llegados a este punto, encontrar el automatismo a tiempo puede ser sinónimo de brecha en los partidos.

[8]Petra Kvitova vs [20]Kirsten Flipkens (Centre Court, segundo turno) (H2H: 1-2 / 0-0 en hierba)

Porque Kvitova es la única mujer con la tarea escrita en el brazo. Y en una tesitura como la actual, la experiencia puede marcar diferencias. Solamente ella tiene la completa certeza de que su cuerpo guarda en la entrañas el potencial para gobernar el evento. De ese cañón que viste por hombro izquierdo brotó un Wimbledon construido en virtud a una oda al tenis directo. Un total de 222 golpes ganadores (¡más de 30 por partido!) en la edición de 2011. En estado de gracia, simplemente es una competidora inabordable sobre hierba. Se pudo ver en el último tramo del partido ante Carla Suárez. Un arsenal de impactos violentos que no dan opción a réplica. Una habilidad para caminar hacia delante y cerrar con buenas manos en mitad de pista. Es realmente complicado sobrevivir más allá del segundo tiro de Petra. Si la mente avanza en armonía con el cuerpo, la mejor versión de Kvitova tiene impronta de bicampeona de Wimbledon. Pero eso rara vez ocurre durante todo un pulso. La mitad de sus partidos en 2013 acudieron al tercer parcial. Hablamos de una top con soluciones drásticas pero capacidad para meterse en problemas.

Porque Flipkens compite con el corazón antes que con las piernas. Meses atrás, en un pasado que aún retumba en su memoria, Kirsten estuvo a punto de convertirse en un ser azulado sobre el asiento de un avión. Unos coágulos en las piernas detectados a tiempo evitaron males indeseables. De haber cogido aquel vuelo que debía llevarle a Japón, según le comentaron los médicos, podía haber tenido problemas para seguir. Y no solamente jugando al tenis. "Al escuchar eso me asusté". Su ranking se desplomó y pudo siquiera competir en la fase previa de Wimbledon, torneo que ganó en modalidad junior allá por 2003. La federación belga decidió dejar de ayudarle por perder fuelle en la clasificación. Debió rearmar por su cuenta su equipo. Doce meses más tarde se ve top20 y cuartofinalista en Slam por vez primera. Cuando gana a Pennetta el lunes, cuando coloca sus zapatillas en el penúltimo partido de un grande, se desploma en la hierba. Eso lo ve Stephens, impetuosa juventud, mientras aguarda para jugar su partido. “Se tiró en la hierba. Como si hubiese ganado Wimbledon” comentaba impactada la norteamericana quizá ajena a toda la perspectiva que acompaña a la belga. Flipkens es el tipo de jugadora que está gozando de una segunda oportunidad. Liberada, goza de cada momento. Y el deporte, con su belleza poética, deja de vez en cuando historias de cuento.

Kaia Kanepi vs [23]Sabine Lisicki (Court 1, primer turno) (H2H: 0-1* / 0-0 eh hierba)

Porque Kanepi es probablemente, el talento más infravalorado de una generación. Es, a sus 28 años, un cuerpo cosido a lesiones que guarda mayor amenaza de lo que su perfil secundario pueda indicar. Su carrera ha sido una interminable sucesión de problemas físicos que han borrado diversos atisbos de grandezaa. Antes de parar por lesiones el pasado mes de agosto, y soportando más parones previos en el año, la estonia era top15 WTA. Esta temporada no pudo competir hasta abril. ¿Dónde estaría hoy sin todos esos problemas? Pregunta sin respuesta. Pero es la quinta vez que se planta en unos cuartos de final en Grand Slam. La estadística le señala como la segunda tenista con mayor número de saques directos (31), el mismo número que Serena, y la que más rédito saca en ese sentido entre todas las supervivientes. También es la que mayor porcentaje de puntos abrocha con primeras entregas. Pese a unos nervios atroces, siempre sufrió para cerrar partidos, sacó de Wimbledon a la favorita local Laura Robson. Tiene unos argumentos ofensivos demasiado poderosos como para descartar nada.

Porque Lisicki es una inconsciente en el buen sentido de la palabra. Es pisar hierba y entrar en como en trance. “Incluso cuando el partido estaba complicado, mantenías una sonrisa en la cara” le comentan tras firmar ante Serena la mayor victoria de su carrera. Entre las supervivientes, tiene el saque más poderoso. En realidad, solamente Williams le hace sombra en este departamento. Hay un dato en forma de amenaza: en el pulso de octavos de final, firmó 10 winners más que la americana. Más caudal ofensivo que la mujer con más recursos de ataque. También levanta un 0-40 al saque ante una de las restadores más voraces cuando el pulso cuelga de un hilo (*3-4 en el tercero). Entre los muros de Wimbledon todavía se recuerda otro momento. Ocurre en 2011. Sabine encara dos bolas de partido ante la china Li, ganadora en Roland Garros días atrás. En un momento crítico, donde el pulso tiende a temblar. Donde las dobles faltas son una guarnición frecuentemente ofrecida, Lisicki sirve cuatro bombas. Uno tras otro pone cuatro tiros rondando los 200km/h. “Es imposible para las mujeres” diría la asiática. Sabine tiene el poder de restablecer el orden sin tiros de fondo. Eso es una presión brutal para cualquier rival.

[17]Sloane Stephens vs [15] Marion Bartoli (Court 1, Segundo turno) (H2H: 0-1 / 0-0 en hierba)

Porque Sloane tiene el vigor de la juventud. Esa valentía que le puede llevar a dar pasos adelante en momentos decisivos y no esconderse. Es una jugadora con una capacidad terrible de pelea. Se ha sobrepuesto a tres pulsos consecutivos decididos en mangas decisivas y su estilo está causando estragos en Londres. Una pelota con mucho peso y gran carga liftada brota de su brazo, generando muchas dificultades en la réplica. Su enérgico desplazamiento está apareciendo en Gran Bretaña. Y su avance a la antepenúltima ronda le ha generado algún que otro comentario interesante. "Creo que Sloane tiene una buena oportunidad para ganar" dijo Serena Williams, quien ya cayera ante ella en Melbourne. Ninguna tenista menor de 21 años gana un Grand Slam desde que Sharapova, a sus 17, alzase Wimbledon en 2004.

Porque a Marion Bartoli sólo le importa Marion Bartoli. El qué dirán no va con ella. Va a salir ahí fuera, va a corretear con la mirada perdida, va a lanzar swings al aire desde el resto, va a saltar como una loca a ojos de aficionados ocasionales que pensarán está trastornada y va a dejarse la última gota de sudor sobre el verde. Es el patrón de la gala: 'nos subimos ambos a la pista: o cedes o a mí me sacan en camilla'. Así vive Bartoli. Le imprime una intensidad a los encuentros que puede tener efectos devastadores en una cancha que prima el ritmo como el césped. Hablamos de ua antigua finalista de Wimbledon y es un hecho que parece pasar desapercibido. Esas palancas a doble empuñadura son un tormento en una pista de hierba. Marion exige un frente de cobertura lateral atroz al restador de manera permanente. Resta metida en pista incluso en pasto, quitando cualquier oxígeno al encuentro. Nadie le ha discutido un set. Ha llegado a mover de su banquillo al intocable Walter Bartoli, aunque siguen juntos, con un objetivo como meta: ganar un Grand Slam. Puede ser el momento que andaba esperando.

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