Laura Robson entusiasma Wimbledon

La bella durmiente que Wimbledon llevaba esperando 30 años, al fin parece haber despertado

Un ‘come on’ bien grande, con los brazos agitados, compungido todo su cuerpo en su partido menos brillante en lo que va de Wimbledon, Laura Robson hoy escapó de uno de esos encuentros que demuestran madurez y que en todo gran torneo deben aparecer. Las dudas siempre presentes en este deporte no son malas en sí mismas, lo malo es no saber ponerles remedio. O no hacerlo a tiempo.

Abajo 1/6 3/5 ante la neozelandesa Marina Erakovic, Robson se reconstruye y consigue hacerse con los siguientes ocho juegos de forma consecutiva. Aunque de nuevo reaparece algún que otro nervio en el tramo final del encuentro, consigue solventar el partido, alentada por un público más propio de un cálido país latino que de Wimbledon. Aplaudir las dobles faltas de Erakovic es algo que en Wimbledon no debía ocurrir, pero ha ocurrido hoy. Y eso no hace si no representar la cantidad de ilusiones contenidas que la grada británica acumula, y que alija en Laura. Esa niña nacida en Melbourne, que pasó parte de su niñez en Singapur y parte en pistas de tenis, patrocinada y seguida muy de cerca desde apenas los 8 años.

Robson es la primera tenista británica en alcanzar los octavos de final de Wimbledon (esto es: en ganar tres encuentros) desde 1998 (año en que Sam Smith alcanzó idéntica ronda). Con esta victoria irrumperá en el top30 (en concreto, a día de hoy, alcanzaría el #25 en la clasificación). Desde abril de 1987 no se veía a una británica, con lo que el tenis es para Gran Bretaña y Gran Bretaña para el tenis, en ese selecto grupo de top30. Fíjense que nacen muchas figuras nuevas de Estados Unidos recientemente, y se nos vende sus perfiles en demasía; pero el largo tiempo que llevamos todos sabiendo de Robson, denota cuánta esperanza hay sobre su espalda, cuánta apuesta de patrocinadores y medios, de una grada que sigue de cerca el tenis (también el femenino) y que lleva más de veinte años esperando a una Robson.

Ahora se enfrentará en la siguiente ronda a la recién recuperada Kaia Kanepi, poderosa y fría tenista estonia de tenis directo, o a la WC Alison Riske, una rubita joven americana que juega en hierba como los ángeles y que se ha hecho con una WC tras maravillar en los torneos previos a Wimbledon sobre césped. Si derrota a Kanepi o Riske, dos rivales potentes pero inferiores a la británica desde casi cualquier prisma, Laura sería la primera tenista británica en meterse entre las ocho mejores de un Wimbledon desde 1984, cuando lo hizo Jo Durie. “Gran actuación hoy de Laura. Esperemos que siga mateniéndose firme, sacando bien y que pueda alcanzar los cuartos de final, 29 años después de que yo lo hiciera”, comentaba la misma Durie tras el encuentro.

Con un techo aún desconocido, Laura sigue acrecentando ilusiones, sobre todo en Wimbledon. En la ciudad donde la WTA tiene su sede principal, en el club donde mayor equidad muestran grada y organización entre tenis femenino y masculino, en el Grand Slam con mayores tradiciones y repercusión, es donde Laura cuenta con la concurrencia de la tribuna y donde puede llegar más lejos en hasta ahora su corta carrera. Ya en el US Open 2012 despidió para siempre a la gran Kim Clijsters y a una favorita como Na Li, pero este Wimbledon con la grada alentando puede tornar en un nuevo paso adelante.

Un paso que se desconoce si le llevará al número uno del circuito femenino, a ganar Wimbledon, a ser top10, a seguir creciendo o que puede resultar el comienzo de una leyenda, pero en definitiva es un paso. Su tenis directo, que confunde a las rivales al tratarse de una tenista zurda, su gran servicio y sus golpes poderosos, empiezan a complementarse con una mayor solidez mental y una robustez táctica inexistente incluso hasta la semana pasada. La grada a rebosar, célebres británicos comentando el desenlace del encuentro vía twitter, Laura remontando y los periodistas expectantes de seguir contando una bonita historia. La de una princesa dormida en Wimbledon, una bella durmiente que 30 años más tarde se vuelve a despertar.

En el Wimbledon más extraño de los que se recuerdan, Laura Robson... ¿qué papel representará?

Comentarios recientes