La ira de Benoît Paire

El tenista de Avignon perdió los estribos al caer eliminado en Wimbledon

Benoît Paire cayó eliminado en la tercera ronda de Wimbledon a manos del polaco Lukasz Kubot (1-6 3-6 4-6) y se marchó claramente enfadado de Londres. Situado ante una de las grandes oportunidades de su carrera para haber sellado un enorme resultado en Grand Slam, el francés dejó pasar el tren en la Pista 18 del All England Tennis Club. Una circunstancia que terminaron por pagar sus raquetas.

En un sector diezmado por las bajas prematuras de Rafael Nadal, Stanislas Wawrinka y John Isner, el galo emergía como único cabeza de serie que mantenía la vertical hasta el horizonte de cuartos de final en Londres. Es decir, tenía al alcance de la manos llegar al antepenúltimo encuentro sin haber encarado a un tenista situado por encima suyo en el escalafón. Eso es una circunstancia muy rara para un número 27 del mundo. Y es, al mismo tiempo, un tren que puede no volver a pasar.

Su tenue caminar hasta unos potenciales cuartos de final (Adrian Ungur, Stephane Robert, Lukasz Kubot , drian Mannarino) podría haber sido una ruta sin ningún oponente situado entre las primeras 90 raquetas del circuito. Una realidad que a buen seguro quedará en el remordimiento del francés. Una realidad que difícilmente se vuelva a presentar en un cuadro de Grand Slam.

Para más inri, el tenista que lo batió en tercera ronda era un oponente ante el cual presentaba un balance impoluto. Cuatro victorias en otros tantos enfrentamientos. Una serie de circunstancia que no garantizaban una victoria, pero sí ponían en su poder unos argumentos superiores a los ocho juegos sumados en el encuentro.

Cedido el segundo set, la tesitura superó emocionalmente a un Paire que desató su ira contra la hierba destrozando su raqueta. Una vez terminado el encuentro, en tres holgadas mangas, el galo continuó maltratando su material deportivo, llegando a romper una nueva raqueta al salir de la pista. Contra una pared del club. Sin ser sacada siquiera de la bolsa.

En rueda de prensa, rienda suelta según palabras recogidas por L'Équipe. "Me quiero ir de vacaciones. En el entrenamiento ni siquiera era capaz de poner una bola en pista (...) Me fastidia cuando la gente dice que tenía un cuadro sencillo. Hubiera preferido al 100% jugar contra Nadal, que está digamos al 50% y sobre una rodilla (...) No me gusta Wimbledon. Cuando entras a la pista te advierten de que tengas cuidado con la superficie, pero los terrenos no son buenos. En un momento, todo el mundo se lesiona. Eso para simplemente porque las pistas no son buenas".

Completamente desatado. "Una vez me llamaron la atención por hacer una marca de un milímetro, deberían parar de hacer eso. Mi único deseo es irme de aquí. Esto es el infierno. No hay sitio. Si quieres comer tienes que estar en una mesa a las 12. No es un torneo que ame (...) Me multan 1.000 dólares por decir 'mierda' una vez. Tal vez puedan utilizar el dinero para arreglar las pistas".

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