¿Vuelve el saque y la volea a Wimbledon?

La presente edición del Slam británico experimenta un auge en este tipo de acciones

El saque y volea parece resurgir de sus cenizas como variante táctica en la edición 2013 de Wimbledon. Una táctica predominante en un pasado de hierba más rápida y restadores menos ávidos, está teniendo una segunda juventud durante estos días en el All England. Es un patrón de otro tiempo, cuyo empleo derivaba en calvas en las inmediaciones de la red y no tras la línea de fondo como sucede en la actualidad.

¿Cuál es la circunstancia que trae a colación este tema? El diario estadounidense USA Today, a través del personal de IBM encargado de elaborar los datos estadísticos del torneo, ha tenido acceso a una información realmente interesante. El volumen de puntos en el que los tenistas ejecutan el saque y volea sobre el césped de Wimbledon durante los últimos 10 años.

Porcentaje de puntos disputados con saque y volea:

Hombres | 2003 - 29%; 2004 - 27%; 2005 - 22%; 2006 - 17%; 2007 - 14%; 2008 - 12%; 2009 - 11%; 2010 - 9%; 2011 - 7%; 2012 - 7%; 2013 - 8%

Mujeres | 2003 - 5%; 2004 - 5%; 2005 - 4%; 2006 - 4%; 2007 - 2%; 2008 - 2%; 2009 - 2%; 2010 - 2%; 2011 - 2%; 2012 - 1%; 2013 1%

El resultado, transcurridas dos rondas del Grand Slam, es llamativo. Tras una década de declive en Wimbledon, el porcentaje de puntos jugados por los hombres en la red inmediatamente después de ejecutar el saque se ha visto incrementado.

Quizá sea una tesitura efímera, pero no es una circunstancia que esté ocurriendo a espaldas del mundo. Hay dos jugadores que están brillando con luz propia durante esta quincena que han hecho empleo de esta táctica para desarbolar a rivales de altura en canchas principales.

El ucraniano Sergiy Stakhovsky dibujó su histórico asalto a Roger Federer subiendo a la red en el 78% de los puntos. Por su parte el alemán de raíces jamaicanas Dustin Brown hizo las delicias del público inglés con sus incansables acometidas a la cinta (incluyendo un punto de set colosal) para derrotar al australiano Lleyton Hewitt, campeón en 2002.

Dos actuaciones con clara incidencia del desplazamiento frontal, del ataque indiscriminado sobre la cinta, que ha levantado los comentarios en los círculos de discusión tenísticos que rodean el torneo. “Al menos alguien puede seguir haciéndolo” comentó Stakhovsky tras deshacer a Federer sobre la central de Londres en el triunfo más importante de su carrera.

El diario estadounidense toma como paradigma de la regresión en la táctica al tenista helvético. En su primera conquista de Wimbledon, los datos indican que más de dos terceras partes de las ejecuciones Roger en pista llevaron la forma de saque y volea. Un volumen reducido dramáticamente al 13% en su derrota ante Stakhovsky.

“Creo que es una táctica que puedes emplear si lo haces de manera correcta” matiza de manera capital el suizo al definir la exigencia de este aspecto táctico en la actualidad. "Si tienes un servicio lo suficientemente fuerte y te mueves lo suficientemente bien. No creo que en este punto de mi carrera vaya a empezar a servir y volear, pero espero que otros jugadores lo hagan en el futuro”.

El matiz de excelencia de Roger es importante. Es una táctica cuyo dominio debe ser más elevado que antaño. El juego ha visto cómo la capacidad de réplica se ha endurecido durante los últimos años, siendo más vulnerable el jugador que osa cercar la red. Pistas más lentas, jugadores más fuertes, materiales más ligeros,… contribuyen a favorecer la respuesta del restador.

Días atrás, sobre la hierba de Halle, Roger lograba el segundo doble 6-0 de su carrera ante el alemán Zverev. Mischa ejecutó innumerables subidas a la red, siendo atravesado sin compasión por un Federer que apuntó al peligro que implica actualmente la táctica de desplazamiento frontal. “Creo que es decepcionante para un jugador de saque y volea ceder de esta manear. Este resultado también te muestra lo sencillo que es golpear pasantes o restos hoy en día”.

Cuando se han completado 56 de los 64 partidos de segunda ronda, el 8% de los puntos jugados por los hombres han tenido lugar bajo este patrón táctico. No es una cifra espectacular, pero representa un crecimiento respecto al 7% que reflejan los torneos completos de los últimos dos años, y es la cifra más elevada desde 2010. Según apunta USA Today, haciendo una comparativa histórica, el torneo de 2003 presentaba un 29% de acciones cortadas por este patrón. Algo impensable hoy en día.

Feliciano López, triple cuartofinalista en Wimbledon y reciente campeón de Eastbourne, es uno de los representantes más nítidos de la variante táctica. Cuestionado sobre el incremento porcentual en el tipo de acciones, atribuyó el crecimiento al éxito logrado por voleadores como Stakhovsky, Brown, Llodra, Mahut o Sijsling, todos con triunfos en Londres y muchos de ellos en tercera ronda. “Esos tipos que juegan con el saque volea ganaron la primera ronda. No veo a más jugadores intentándolo”.

Con las condiciones de juego de hoy día, ¿se trata de una variante de éxito a un partido o puede constituir una base sobre la que construir un título? A juzgar por las tendencias recientes, sería más propio apostar por lo primero. Pero si estos jugadores siguen avanzando en el torneo, y algunos tienen cuadros abiertos para hacerlo, quizá puedan abrir una tentativa en este sentido en el futuro.

Los números en el circuito femenino son radicalmente diferentes al de sus compañeros masculinos. Después de ejecutar el servicio, rara vez exploran áreas de la pistas que se encuentran por delante de la línea de fondo. Dotadas de servicios menos poderosos, se antoja más complicado para una tenista ganar iniciativa tras el primer impacto y lograr las garantías necesarias para sellar los puntos con una segunda acción cerca de la red.

La cantidad de puntos jugados con táctica de saque y volea hace diez temporadas quedaba reducida a un mero 5% de las acciones. Una nimia cantidad que ha ido decreciendo hasta nuestros días, teniendo en 2012 y 2013 unos registros que apenas rondan el 1% del total de puntos.

Basta escuchar a Serena Williams, considerada por muchos la mejor sacadora del tenis femenino de todos los tiempos, para comprender que es un patrón sin arraigo alguno en la disciplina de mujeres. “Sólo pienso en venir a la red para el choque de manos” concedió tras lograr su victoria e segunda ronda ante la francesa Caroline García. “Pero mi padre me anda rogando que suba a la cinta”. Una indicación a la que la americana encuentra sentido. “Quiero decir, con mi servicio, ¿por qué estoy en la línea de fondo? No tiene sentido”.

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