Djokovic inicia con buen pie la reconquista de Wimbledon

El número uno del mundo superó a Florian Mayer en tres sets para acceder a la segunda ronda de The Champions

Novak Djokovic ha empezado con fuerza en esta edición de Wimbledon. Superó a Florian Mayer -cuartofinalista el año pasado en el césped londinense- en tres sets en lo que perfectamente habría podido ser un partido trampa ante un jugador muy peligroso sobre hierba. Sin embargo, el número uno del mundo se mostró infranqueable, dejando sin apenas resquicios al heterodoxo germano que solo disfrutó de tres bolas de break a favor sin poder materializar ninguna de ellas. Convincente comienzo del serbio que con un cuadro más asequible que el de Murray o Federer en las rondas más avanzadas se postula como uno de los máximos favoritos al triunfo final.

No era un partido nada fácil para el campeón de 2011. En primer lugar, al otro lado de la red se encontraba Florian Mayer, cuartofinalista en la pasada edición del torneo londinense y un jugador muy incómodo, más aún para una primera ronda. El debut en Wimbledon iba a suponer también para Djokovic su primera toma de contacto oficial con la superficie. Desde esa dura derrota ante Rafael Nadal en las semifinales de Roland Garros el número uno del mundo no había vuelto a competir. Por último, la derrota del balear ante Steve Darcis podía otorgar a otros tenistas modestos la confianza necesaria para creer que los top5 no son tan invencibles como parece.

El año pasado lo vimos con el 'efecto Lukas Rosol'. El checo eliminó a Rafael Nadal en la segunda ronda de The Championships y horas después era el francés Julien Benneteau el que quiso imitar su hazaña, estando hasta a dos puntos de dejar en la cuneta a Roger Federer en la tercera ronda del torneo. Finalmente al francés se le escapó la victoria de entre los dedos pero la gran sorpresa que protagonizó Rosol al parecer le hizo creer que era posible. Por tanto, que Darcis ganase a Nadal bien podía animar a otros a hacer lo mismo ante los favoritos.

Y es que además Florian Mayer es un tipo con un caché más elevado del que puedan tener Rosol, Darcis o hasta incluso Benneteau. Hablamos de un tipo que ha llegado hasta en dos ocasiones a la antepenúltima ronda de Wimbledon, el mejor torneo del mundo, y que cuenta con un juego muy peculiar. Es un jugador muy heterodoxo. El swing con su golpe de derecha es exageradamente largo y tiene un guante en su tiro de revés, con el que ataca la bola a la más mínima. Además es un gran defensor ya que utiliza el golpe de slice para romper el ritmo de sus rivales, al igual que hace con las dejadas.

Sin embargo, Novak Djokovic no estaba para bromas. En apenas quince minutos de partido ya había conseguido una rotura de servicio que le permitiría hacerse con el primer parcial por 6-3. En el segundo set, sin embargo, vimos a la versión más vulnerable del serbio. Mayer empezó a hacer daño desde el fondo de pista, el serbio estuvo más pasivo y su rival llegó a tener bolas de break para adelantarse en el marcador. 'Nole' parecía atraparse en esa tela de araña que el de Bayreuth iba tejiendo poco a poco.

Afortunadamente para el número uno del mundo, supo aguantar el tirón y en vez de seguir disputando el encuentro en la trinchera, que era lo que proponía Mayer, supo sacar adelante la segunda manga sin necesidad de llegar al desempate. Como el jugador más dominante del circuito, Djokovic supo crear una ventaja de la nada y encarrilar la victoria, que se materializaría por completo en el tercer acto, que sería a la postre el definitivo con la tercera ruptura de saque que sufrió el alemán. El serbio no dio concesiones, no quería sustos. Nadie iba a emular a Darcis. Al menos no hoy.

Djokovic ha llegado a Wimbledon como una especie de secundario de lujo. Está entre los favoritos cómo no, ganó hace dos años en la catedral y es el número uno del ranking ATP, pero quizá ha estado más alejado de los focos que en anteriores ediciones. El protagonismo ha sido para Federer, que busca su octavo cetro en Londres a pesar de la mala racha de resultados que le han ido acompañando a lo largo del año. Aún así, el título en Halle fue un aviso para navegantes: va a defender el campeonato con uñas y dientes.

Murray también se ha llevado más portadas. Primer británico en llegar a la final de The Championships en 75 años, y coronado tricampeón en el Queen's Club de Londres antes de llegar al All England Tennis Club. Se espera mucho del ídolo local. E incluso Rafael Nadal, ya derrotado en el evento, levantaba más expectación que Djokovic tras su increíble vuelta al circuito ganando su octavo Roland Garros y alzándose con siete títulos de nueve torneos disputados. Y entre esos tres monstruos tenísticos aparece el número uno del mundo, sin hacer ruido. Parece que se siente cómodo en esa posición. Que se siga hablando de los demás. Mientras él, va construyendo poco a poco su tenis sobre césped, aquel que le permitió conseguir en 2011 su primer trofeo de Wimbledon. Dos años después quiere repetir experiencia. Es el mejor jugador del mundo y quiere demostrar que lo sigue siendo.

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