Las dudas de David Ferrer sobre hierba

El alicantino cedió en su debut en Rosmalen ante Malisse y llegará a Londres con un solo partido disputado sobre césped

David Ferrer está cuajando una gran temporada. Quizá no está al nivel de juego al que le pudimos ver a finales del pasado curso, pero en cuanto a resultados, el alicantino no está decepcionando. A estas alturas de año se encuentra tercero en la Carrera de Campeones con más de 4000 puntos. Solo Nadal y Djokovic están por delante de él en esa clasificación, superando ampliamente a jugadores como Murray y Federer que solían estar varios escalones por encima suya. Sin embargo, ahora viene la parte más difícil de la temporada para el pupilo de Javier Piles. Wimbledon está apenas a seis días de comenzar, y es el único Grand Slam en el que no ha alcanzado las semifinales. Además, acudirá a la cita londinense sin apenas rodaje tras caer en su debut en Rosmalen ante el belga Xavier Malisse.

Ferrer está alcanzado unos picos en su carrera que ni él mismo imaginaba. Si ganar a finales de 2012 el Masters 1000 de París-Bercy fue un premio a una excepcional trayectoria cargada de una regularidad que le ha permitido mantener en el top-ten durante varios años, ni mucho menos lo ha sido llegar al partido por el título en Roland Garros. Su primer final de Grand Slam, con 31 años. Y realizando un torneo perfecto, sin ceder un solo set. La machada de ganar a Rafael Nadal para conquistar su primer major estuvo fuera de su alcance, pero nadie duda del nivel del alicantino, a día de hoy por encima del exhibido de otros tenistas del top-ten a los que se les presupone un mayor estatus.

Después de alcanzar su primera final de Grand Slam, David Ferrer se tomó unos días de descanso antes de empezar la reducida gira de hierba. La hoja de ruta del de Jávea iba a ser la de todos los años. Dos únicos torneos en su calendario: el evento de 's-Hertogenbosch, del que salió ganador en 2008 y 2012, y Wimbledon, la gran cita. Al pupilo de Javier Piles siempre le gustó llegar rodado antes de un Grand Slam. En varias ocasiones ha ganado en Auckland, torneo que precede al Open de Australia, para luego cuajar un gran torneo en Melbourne Park.

En esta ocasión, Ferrer llegará sin apenas rodaje a la cita con el All England Lawn Tennis Club. A pesar de ser el primer preclasificado en Rosmalen, no pudo parar la sangría de cabezas de serie -en primera ronda han caído ya siete de los ocho- y cedió en su debut en la hierba neerlandesa ante Xavier Malisse. El belga, semifinalista de este mismo torneo en las últimas tres ediciones, sabe lo que es llegar hasta el penúltimo cruce en Wimbledon. En el ya lejano 2002, y solo con veintiún años, estuvo a un solo set de batir a David Nalbandián y de colarse en una final de Grand Slam. Poco queda ya de esa joven promesa que parecía que se iba a comer el mundo y que al final se quedó en nada. Sin embargo, su juego rápido, directo y con variantes le sigue dando réditos en hierba.

Por tanto, no hay que ver la derrota de Ferrer como algo realmente preocupante. Está claro que es mejor entrar a un Grand Slam ya rodado, sin tener que adaptarse a las condiciones de una superficie tan poco usual en estos tiempos como la hierba a marchas forzadas y ya en competición. Es cierto que esta circunstancia le harán tener mucho menos margen de error, pero una de las ventajas del actual número cuatro del ranking ATP es que no suele perder casi nunca con jugadores con un ranking inferior a él, y menos en Grand Slams. Un tropiezo en Rosmalen es raro, pero es mucho más factible que ocurra en un torneo de categoría 250 que en Wimbledon.

Ferrer buscará en Londres romper la barrera de los cuartos de final. En 2012 rompió la que le impedía pasar de cuarta ronda, y lo cierto es que cumplió con creces, ya que hizo sudar de lo lindo a Andy Murray, que finalmente acabó pasando a semifinales tras cuatro sets muy duros. A favor del alicantino, que partirá como cuarto cabeza de serie, lo que le vale para evitar a Djokovic, Murray y Federer como mínimo hasta semifinales. En contra, que su juego aunque es adaptable al césped, jamás acabará de ser el más idóneo o el más dañino para sus rivales. Jugadores como Nadal, Berdych o Tsonga, con los que sí se puede cruzar en los cuartos de final, partirían como favoritos ante él en la catedral del tenis.

¿Podrá Ferrer disipar las dudas sobre su juego en hierba y colarse en semifinales? Saldremos de dudas en Wimbledon, pero lo cierto es que no sería nada sorprendente que el de Jávea consiguiese meterse entre los cuatro mejores del torneo, ya que ha demostrado en sobradas ocasiones que puede adaptarse a todo tipo de pistas y derrotar a jugadores que a priori deberían más llegar que él.

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