La locura de Monfils en Halle

El estrafalario talento francés añadió otra acrobacia a su amplia colección

Gaël Monfils es uno de los tenistas más estrambóticos del circuito. Dotado de una fortaleza atlética impresionante, no duda en llevar al extremo sus virtudes hasta ir dejando su carrera plagada de episodios dignos de equilibrista. En Halle, con un billete a las semifinales en juego, el galo decidió que el Gerry Weber Stadion era un escaparate memorable para poner en práctica sus habilidades.

Por motivos que no han trascendido, más allá de las ambiguas 'razones personales' expresadas, Gaël no va a competir en Wimbledon dentro de dos semanas. No obstante, parece que su ausencia en el tercer Grand Slam de la temporada no ha sido óbice para tener que renunciar a disfrutar sobre la hierba.

En plena Sajonia, ante el mejor jugador alemán del momento, frente a miles de compatriotas animando a Tommy Haas, el parisino encontró un escenario pintiparado para dibujar la acción de la semana. Poco parece importarle a Gaël la latura del partido -unos cuartos de final ATP-, el calibre del rival -prácticamente un top10 en estos momentos- o la fase del partido -mientras servía para mantenerse con vida en el segundo parcial-. La inventiva al poder. A disfrutar sobre la pista.

Tras conectar un primer saque abierto al cuadro del deuce sobre la derecha de Haas, el alemán devuelve un golpe cortado con trayectoria centrada y escasa profundidad. Gaël aprovecha para golpear pisando la línea de fondo, terminando de ganar la iniciativa con una derecha paralela que toma tierra casi en le línea.

Haas, desbordado, replica con una pelota muy bombeada con el revés dejando listo para sentencia el punto. Un remate en mitad de pista debiera ser suficiente para sellar el intercambio. Pero Monfils atiende a unas reglas distintas a los demás. En lugar de golpear la esfera según desciende, prefiere dejarla botar.

Lo que para el resto de jugadores sería un mecanismo para ganar más seguridad en el smash, para Gaël es una invitación a dejar pasar la bola entre las piernas. Provocando las risas entre el respetable, el galo vira sobre sí mismo hasta rematar de espaldas a la red.

Huelga decir nada sobre la pérdida de la iniciativa en el intercambio. Haas ataca con su derecha y se viene a la red para cerrar con una volea. Monfils, a la carrera, intenta responder con un pasante paralelo de revés que encuentra el pasillo de dobles.

Terminaría Monfils entregando su servicio -por ende, el set- y posteriormente el partido. Antes de su ausencia en el grande de hierba, Gaël volvió a hacer sonreír al espectador.

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