El rejuvenecimiento de Hewitt en Queen's

El tenista de Adelaida está mostrando su mejor versión en el césped londinense batiendo a jugadores de la talla de Dimitrov, Querrey o Del Potro

Lleyton Hewitt parece rejuvenecido sobre el tapete verde del Queen's Club. A sus 32 años, en su más que posible última temporada a calendario completo, el tenista australiano está desplegando un nivel de tenis muy peligroso para sus contendientes, que van cayendo uno a uno sobre el césped del evento londinense. Tetracampeón de este clásico torneo de hierba, ha ido eliminando a peligrosos jugadores como Dimitrov y Querrey para avanzar en el cuadro. En el día de hoy su víctima ha sido Juan Martín Del Potro, medalla de bronce en los últimos JJOO disputados en la superficie y actual top-ten. A pesar del paso del tiempo, el campeón de Wimbledon 2002 sigue siendo un hombre a tener en cuenta.

Lleyton Hewitt, ex número uno y campeón de dos eventos de Grand Slam, afrontaba el torneo de Queen's con dudas. A sus 32 años y hundido en la clasificación ATP, no había conseguido victorias sobre césped en las dos anteriores temporadas salvando la peculiar hierba de Newport, donde alcanzó la final en 2012 ante John Isner. Tetracampeón del evento londinense, ganador también en Halle y el último australiano en ganar un Grand Slam y de además hacerlo en la catedral del tenis, su última visita a este clásico evento fue muy decepcionante.

Tras dos temporadas visitando el tapete alemán, regresó hace doce meses a la que fue su casa, en la que otrora jugó de forma brillante, batiendo a tenistas de la talla de Pete Sampras, Tim Henman y James Blake para hacerse con los cuatro cetros que acumula y que le convierte en una figura legendaria del Queen's Club. Su rendimiento, cayendo en menos de una hora ante Ivo Karlovic, un jugador que ha sido némesis del aussie durante toda su carrera pero que también estaba muy venido a menos, dejó un sabor muy amargo. De hecho, muchos pensaban que quizá no se iba a volver a ver a Hewitt sobre el verde del torneo londinense.

Sin embargo, en 2013 teníamos de nuevo a Hewitt. Con solo siete victorias en todo el curso aterrizaba en la capital británica toda una figura de este deporte. Fue el jugador que impulsó el significado de guerrero, el que confirmó lo que Agassi había dejado entrever años atrás, eso de que se puede ganar Wimbledon jugando desde el fondo de pista. Sin un servicio monstruoso, sin golpes definitivos y sobre todo sin una gran derecha, Lleyton ha ido construyendo un notable palmarés sobre césped. Seis títulos le contemplan, siendo el segundo jugador en activo con más cetros solo por detrás de un tal Roger Federer.

El inicio de torneo fue complicado. Michael Russell, otro incansable veterano, estaba al otro lado de la pista, y desde el primer torneo planteó una batalla cuerpo a cuerpo. A sus 35 años, el tenaz jugador estadounidense posee un físico privilegiado, que le permite aguantar largos intercambios desde el fondo de pista. Hewitt por su parte, debe medir más cada esfuerzo. En un encuentro feo, de esos que resuelven en la trinchera, el australiano se llevó el gato al agua a base de oficio. Eso sí, mucho tenía que mejorar para seguir adelante en el torneo.

Su siguiente rival fue Grigor Dimitrov. Semifinalista el pasado curso en Queen's y auténtico ídolo de jovencitas y recogepelotas, el búlgaro también llegaba al segundo partido del torneo tras haber superado una dura prueba, en este caso ante Dudi Sela. El encuentro, que fue suspendido por la lluvia, se jugó un día después de lo previsto y Hewitt no dio opción. Eficiente al servicio y poniendo todas las bolas en pista posibles, solo tuvo que esperar a que el talento criado se autoinmolara a base de errores no forzados.

En un partido duro, se permitió el lujo de eliminar al cañonero Sam Querrey. El mejor estadounidense de la clasificación ATP fue campeón en Queen's hace tres años y a pesar de superar ampliamente la decena de saques directos, acambó sucumbiendo ante un Lleyton Hewitt que abria pista con su derecha y se atrevía a finalizar en la red aprovechando la reducida movilidad de su oponente. En el día de hoy, hizo lo propio con un Juan Martín Del Potro que aún acusa la inactividad que arrastra tras ser baja en Roland Garros por un virus.



Cada partido ha sido un pequeño paso para Lleyton, pero ganar a un top-ten ya son palabras mayores. El siguiente escollo es Marin Cilic. El croata, actual campeón del torneo, está demostrando una gran capacidad para rendir a gran nivel en los momentos importantes de los partidos, cuando la bola quema. Feliciano López y Tomas Berdych sucumbieron ante el poderió del balcánico que tras romper con su entrenador Bob Brett, está siendo aconsejado por su compatriota Goran Ivanisevic, todo un ex campeón de Wimbledon. En el único precedente entre ambos -en los pasados JJOO- se llevó la victoria Hewitt. El australiano, poco a poco, y sin hacer mucho ruido, se encuentra a solo dos pasos de su quinto título en Queen's. Nadie espera nada de él, y de tapado, puede ser más peligroso que nunca. Y es que la hierba le rejuvenece.

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