Lo mejor y peor de Roland Garros 2013

Repasamos los aspectos más positivos y negativos de un torneo que cierra sus puertas hasta la próxima edición

Roland Garros acaba con una final entre españoles. Foto: sport.es
Roland Garros acaba con una final entre españoles. Foto: sport.es

Roland Garros echa el telón una edición más con claro dominio español. El torneo parisino cierra dos semanas de intensa competición que nos ha permitido ver momentos buenos, con otros no tanto. Repasamos lo mejor y lo peor del segundo grande del curso.

El último día de competición en Roland Garros suele ser el día de los recuentos. De las recapitulaciones. de hacer balance de aquello que ha sido lo mejor y lo peor de quince jornadas de competición al límite. El buen papel de la Armada, la decepción de los tenistas sudamericanos...en Punto de Break repasamos lo mejor y lo peor de una nueva edición del torneo más prestigioso del mundo sobre tierra batida:

Nadal y Ferrer han sido lo mejor de España.

Lo mejor:

- España: los tenistas españoles han demostrado de nuevo su poder en tierra batida protagonizando una nueva final. Se trata del décimo título español en París en el nuevo milenio. Un colofón perfecto a una temporada de arcilla casi perfecta para la Armada, que ha estado presente en trece finales de los quince torneos sobre tierra polvo de ladrillo. La final Nadal-Ferrer ejemplica la buena salud actual del tenis español. La presencia de un sólo tenista júnior en el cuadro masculino júnior (Albert Alcaraz) y femenino (Sara Sorribes) quizás ya no sea tan buena nueva.

- Tommy Robredo: gran parte del éxito de la Armada lo tienen Nadal y Ferrer. Pero en la sombra ha vuelto a aparecer Tommy Robredo. A sus 31 años y con lesiones de por medio, en Roland Garros ha demostrado que todavía está capacitado para conseguir grandes logros. Su gesta de remontar durante tres partidos consecutivos dos mangas abajo pasará a los anales de la historia, ya que no ocurría desde el francés Henri Cochet en 1927. Espíritu de lucha, sacrificio, constancia, talento... todo ello le permitirá ser el próximo lunes nuevamente un jugador Top 30.

- Tommy Haas: el alemán es el claro ejemplo de que no por ser veterano, no se puede rendir a un alto nivel. Cuartofinalista por primera vez en Roland Garros, sólo Novak Djokovic lo pudo derrotar. A sus 35 años, la próxima semana se aupará al puesto 11 del ranking. Versátil como pocos, en hierba se supone que irá a más. Y eso significa, la posibilidad de retornar al Top 10.

- Gaël Monfils: llegó a la final de Niza después de un tiempo marcado por las dudas y las incertidumbres que le han acarreado los problemas en la rodilla. Parecía que poco iba a pintar en Roland Garros con un cuadro muy duro por delante. Ganó a Tomas Berdych y Ernests Gulbis y dejó siempre su marca: la de un jugador espectacular y muy unido al público.

- Christian Garín: hay veces que existen dudas sobre si un campeón júnior de un Grand Slam va a llegar lejos en el circuito o no. Esta vez, parece que no hay dudas con este chileno de 17 años. En Viña del Mar ganó un set a un Top 25 como Jeremy Chardy. En Roland Garros ganó el torneo júnior demostrando que el futuro parece ser suyo y de un tal Jiri Vesely, ya a las puertas del Top 100.

- Partidazos: el torneo francés nos ha dejado varios duelos de épica memorables. Monfils-Berdych, Simon-Hewitt, Robredo-Monfils, Wawrinka-Gasquet o Nadal-Djokovic son algunos de los más reseñables. Posiblemente, el más importante fuera el Nadal-Djokovic, posiblemente el más bonito el Wawrinka-Gasquet.

Lo peor:

- El pobre papel de los tenistas sudamericanos en general, y argentinos en particular. Por primera vez, se quedaron sin representantes en una tercera ronda de un Grand Slam como Roland Garros, que se disputa en la superficie preferida para la mayoría de ellos. Del Potro no estuvo, y Juan Mónaco, Horacio Zeballos y demás fracasaron.

- Roger Federer: en las tres primeras rondas parecía que con un cuadro favorable sería posible verlo de nuevo en una final de Grand Slam. Sin embargo, la realidad dictó otra cosa. Con Simon ya tuvo que recurrir al quinto set para ganarle. Con Tsonga, fue peor. Cayó en tres sets, sin ningún ace y con una imagen bastante preocupante. La de estar lejos del nivel de los mejores.

Federer decepcionó en Roland Garros 2013.

- Los jóvenes volvieron a fracasar con estrépito. Bernard Tomic se fue a las primeras de cambio, como casi siempre. Dimitrov apenas inquietó en tercera ronda a Novak Djokovic al que había ganado en Madrid y Raonic y Janowicz demostraron que aún están verdes para empresas mayores. Cuatro de los ocho cuartofinalistas eran mayores de 30 años. Ello explica que el relevo generacional está todavía lejos.

- La organización. En líneas generales el torneo resultó positivo y hubieran más cosas positivas que negativas, pero hubieron ciertos detalles que se pudieron mejorar. Poner iluminación en las pistas es algo que debe de hacerse mientras más rápido mejor. También cubrir la pista central cuanto antes (existe ya el proyecto), e incluso crear una sesión nocturna como prácticamente casi todos los torneos importantes del mundo. Además, sea mala suerte por la lluvia o no, el caso es que en la primera semana hubieron varios jugadores que se tiraron cuatro días sin jugar entre partido y partido (Nadal, Ferrer, Federer). Tal vez, demasiado tiempo, sobre todo cuando luego has de jugar tres encuentros en cuatro días, como le ocurrió a Nadal.

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