Nadal engrasa la maquinaria antes de los cuartos de final

El balear celebró su cumpleaños con una cómoda victoria ante Kei Nishikori

Rafael Nadal ha llegado definitivamente a Roland Garros. La segunda semana ha comenzado, los rivales cada vez son más peligrosos, y el número cuatro del ranking ATP no quiere sorpresas, de modo que en el día de hoy -el de su 27 cumpleaños- elevó su nivel de juego ante Kei Nishikori para avanzar con firmeza hacia los cuartos de final del Grand Slam parisino.

El cielo de París está despejado, las nubes han dejado de amenazar las proximidades del Bosque de Bolonia y el sol luce con la Philippe Chatrier de fondo. En la Suzanne Lenglen, mientras Stanislas Wawrinka y Richard Gasquet batallan en un bonito duelo en el que se parece observar a dos figuras artísticas con raqueta en mano, se dirime el que va a seguir el siguiente rival de Rafael Nadal en la edición 2013 de Roland Garros. Con veintisiete años recién cumplidos y cincuenta y seis victorias –y sola una derrota- en el Slam francés, el español ha dado un aviso a sus rivales en el día de hoy. El jugador que se enfrentó a Brands, Fognini o Klizan nada tiene que ver con el que se ha medido a Nishikori.

El tenista que se ha enfrentado hoy a Kei Nishikori es un rival temible, muy difícil de batir en tierra batida. El encuentro comenzó con dudas por parte del heptacampeón del Abierto de Francia, tónica bastante habitual en lo que llevamos de torneo, pero enseguida desaparecieron tras neutralizar un par de bolas de rotura que el japonés tuvo para adelantarse en el marcador. Desde ese momento, el dominio ha sido abrumador. El ritmo que imponía en cada tiro era infernal para el asiático. La altura en cada pelota liftada, un martirio para el nipón que debido a su poca envergadura era empujado hacia más allá de la línea de fondo, muy lejos de su zona de confort.

Nishikori buscaba en el día de hoy ingresar en el top-ten de la ATP por primera vez en su carrera. Necesitaba que Wawrinka perdiese su encuentro ante Gasquet y que él lograse vencer al monstruo de la tierra batida, al mismísimo Rafael Nadal. La derrota del suizo ante el ídolo local podría ser en mayor o menor medida factible, pero la victoria de un jugador como Kei ante el rey de la arcilla se antojaba bastante más improbable. El genio de Shimane, entrenado por el argentino Dante Bottini, buscaba unirse a Paradorn Srichaphan, único tenista asiático en alcanzar el selecto club en el que se encuentran los diez mejores jugadores del mundo. Deberá esperar, hoy el partido y el rival le vinieron demasiado grande.

Nadal incomodó desde el primer momento a su oponente, que a pesar de tener buenas victorias en tierra batida no es ni mucho menos un especialista sobre la superficie, y ahí es donde empezó a ganar esta batalla. Al final del encuentro, ocho solitarios juegos lucían en el marcador del número quince del ranking ATP, que se colocará como decimotercer raqueta de la clasificación mundial el próximo lunes, su mejor puesto de siempre. Quizá un castigo demasiado excesivo para un tenista que si bien no tiene las armas necesarias para desarbolar el juego del balear sobre polvo de ladrillo, sí intentó en todo momento cortar el ritmo de su rival.

Un Nadal entonado, sin dejar respiro a su rival desde el fondo de pista, minimizando sus errores y consiguiendo entonarse con el golpe de derecho. El Nadal que se ha visto hoy en la Philippe Chatrier es un tenista candidato a todo en Roland Garros. Una vez llegada la segunda semana, el mallorquín ha subido el nivel de su juego hasta el punto de borrar de la pista a un jugador que se encontraba entre los quince mejores del ranking ATP. Las dudas que pudo despertar en su partido de debut ante Brands, y que se acrecentaron ante Klizan, parecen ya enterradas. Esperando oponente en la penúltima ronda del torneo, todo parece dispuesto parece que se enfrente ante Djokovic en semifinales en el que todos señalan como el gran duelo de esta edición.

Ni Wawrinka ni Gasquet han conseguido vencer a Rafael Nadal. Entre ambos suman diecinueve enfrentamientos -y diecinueve derrotas- ante el actual defensor de la Copa de los Mosqueteros. El suizo, ni siquiera le ha conseguido arrebatar un sets en ninguno de sus nueve enfrentamientos. El de Beziers, por su parte, se lo ha puesto un poco más difícil pero el último parcial arrebatado por el galo en tierra corresponde a las semifinales del Masters Series de Montecarlo en el lejano 2005.

El serbio, que hoy superó una prueba de fuego ante el germano Philipp Kohlschreiber, aparece en el horizonte de Nadal como la única amenaza real para apartarle del que sería un octavo título histórico en Roland Garros. Antes, deberá batir al alemán Tommy Haas, pero cada vez estamos cerca de asistir al que puede ser el encuentro del año, el partido que puede marcar en gran medida el devenir de lo que resta de temporada 2013. Rafael, ha demostrado que está preparado. ¿Veremos la lucha de poder a poder el próximo viernes entre el español y el serbio?

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