Sock lidera el cambio de mentalidad de EEUU

A sus 20 años está al frente de una joven generación de estadounidenses que no teme jugar en tierra batida

Estados Unidos quiere dejar atrás sus complejos. La tierra batida ha sido durante años una superficie vedada para los intereses del país de las barras y las estrellas. Actualmente, y tras la retirada de Andy Roddick, no quedan jugadores de élite, salvo el paso esporádico de Isner por el top-ten en el pasado curso y la irregularidad de Sam Querrey que le permite pulular de vez en cuando entre los veinte mejores del mundo. Sin embargo, en el horizonte se ve un cambio. Una joven generación de jugadores están irrumpiendo en el circuito ATP, logrando sus mejores resultados en casa pero también arriesgándose a jugar en arcilla. En Roland Garros, hasta cuatro tenistas estadounidenses pasaron la fase previa y liderando a todos ellos se encuentra Jack Sock.

Una semana para el inicio de la fase previa de Roland Garros, el gran torneo de la temporada de tierra batida. En Burdeos, se disputa el mejor Challenger de la gira primaveral de arcilla, con jugadores de la talla de Gael Monfils, David Goffin o Paul-Henri Mathieu en el cuadro. Entre los treinta y dos tenistas presentes en el evento galo, se encuentran cuatro estadounidenses que van a disputar la fase de clasificación en París en apenas siete días. Era un desembarco complicado. Hasta esa fecha ningún de esos nombres había pisado la arcilla europea, limitando su participación a torneos en polvo de ladrillo disputados sobre har-tru. El torneo de mayor nivel que habían disputado sobre arcilla era el ATP 250 de Houston, donde Rhyne Williams, el mejor de los cuatro yankees sobre la superficie, había llegado hasta semifinales.

En Burdeos, la joven camada estadounidense pagó la novatada. Los cuatro tenistas fueron encuadrados con cabezas de serie en primera ronda y cayeron con estrépito, sin lograr un solo set. Aterrizaban en París sin victorias sobre arcilla europeo, pero en la fase de clasificación eso cambió. Denis Kudla pasó la previa, ganando a De Greef en la última ronda tras un durísimo partido que no fue nada en comparación a la batalla que libró ante Polansky en el anterior cruce -15-13 en el tercer set-. Ya en la primera ronda del cuadro final, cayó ante el veterano Jan Hajek en cuatro sets. Junto a este tenista de origen ucraniano, también pasaron Steve Johnson y Jack Sock. El primero de ellos, el más veterano de los cuatro con 23 años pero con apenas un año en el circuito tras jugar con los Trojans de USC en la NCAA, batió a todo un especialista como Ungur para acceder al cuadro final donde no dio cuartel a Albert Montañés, reciente campeón en Niza que tuvo que agotar todos los parciales disponibles para dejar fuera del torneo al californiano.

Jack Sock, por su parte, se enfrentó a un cuadro lleno de complicaciones pero que superó con solvencia. El primero en caer fue el belga Maxime Authom, un tenista curtido en fases previas que apenas hizo seis juegos en dos sets. Renzo Olivo fue la siguiente víctima del de Lincoln, al que superó por 7-5 y 6-4. En la última ronda, le esperaba Facundo Argüello, un jugador que había exhibido un buen nivel de tenis en los Challengers norteamericanos disputados sobre har-tru y que venía con la vitola de ser un especialista en tierra batida. El partido lo ganó Sock de forma cómoda pero no sin polémica ya que los dos tenistas se enzarzaron durante el encuentro como bien comentó nuestro colega Nacho Mühlenberg en twitter.

Y es que a Jack Sock le gusta ser el chico malo. Con extrema facilidad se deshizo de todos sus rivales en la fase previa y en la primera ronda del cuadro final se le presentaba un duelo ante el español Guillermo García López con ganas de revancha. El albaceteño fue el tenista que le derrotó en la primera ronda de Burdeos. Reciente finalista en el ATP 250 de Bucarest, el de La Roda iba a cruzarse contra un rival hambriendo de victoria y que ya estaba rodado al haber pasado la qualy la semana anterior. El propósito del número 79 del mundo era alargar los peloteos y desespera al joven estadounidense, pero desde el primer momento se vio que el patrón establecido al inicio del partido no iba a ser el adecuado.

Gorra del revés, ataviado con equipación deportiva Adidas, con zapatillas amarillas y calcetines y tobilleras negras. Jack Sock renunció en todo momento a presentarse en la red. Lo principal era sacar bien, sin buscar tanto el servicio directo, y jugar con profundidad sobre el revés de Guillermo García López. La derecha del de Nebraska fue un martillo en los dos primeros sets, en donde el estadounidense le endosó al español un doble 6-2. Además, su buen juego de pies le permitía desplazarse sobre la pista de forma veloz, devolviendo bolas imposibles desde la valla de publicidad. Su oponente se empezaba a desesperar.

Apareció la lluvia cuando Sock tenía el partido bien controlado y tras la reanudación algo se desajustó en su tenis. García López empezó a jugar y a punto estuvo de llevar el partido a la cuarta manga pero finalmente acabó cayendo ante un tenista que está a punto de explotar. Su primera incursión en Roland Garros sobre la arcilla parisina, se puede catalogar ya como un éxito, haga lo que haga en su próximo encuentro ante el veterano Tommy Haas, catorce años mayor que él. Una victoria le colocaría por primera vez en su carrera entre los cien mejores, un objetivo que se marcó en el inicio de año, y que podría llegar antes de lo previsto.

A sus 20 años es el líder de una generación de tenistas estadounidenses que quieren romper con lo establecido. Jugadores que llegaron a París sin apenas experiencia en arcilla europea y que han sorprendido a todos. Tanto Sock, como Johnson y Kudla pasaron la previa. Rhyne Williams también pudo disfrutar del cuadro tras entrar como Lucky Loser, y solo Bradley Klahn y Tennys Sandgren cayeron pronto, pero estos dos últimos aún no tienen el bagaje que los anteriores en los torneos Challengers. John Isner señaló el camino en la Copa Davis de que un jugador de EEUU también puede ganar en tierra batida, Bjorn Fratangelo ganó hace un par de años el Roland Garros junior tras más de treinta años de sequía. Y Jack Sock es el líder, el que continua la estela que han marcado sus dos compatriotas y que puede desembocar en una serie de tenistas todoterreno que puedan llevar a su país de nuevo a los puestos nobles de los que nunca debieron salir.

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