Las grandes diferencias de Roland Garros respecto a los otros Grand Slams

El toneo francés presenta una serie de peculiaridades que lo hacen diferente a los otros tres "grandes"

El torneo parisino presenta una serie de peculiaridades respecto a los otros tres Grand Slams al margen evidentemente de ser el único que se disputa sobre tierra batida.

Uno de los grandes logros del tenis como deporte ha sido establecer cuatro torneos repartidos a lo largo del año con enorme y parecida importancia. Al contrario que en otras disciplinas deportivas donde los eventos están jerarquizados (en ciclismo, el Tour es más importante que la Vuelta y en el fútbol, la Champions más que la Europa League), el mundo del tenis ha logrado que sus cuatro Grand Slams gocen de similar popularidad. Si en un principio Wimbledon parecía estar situado un paso por delante de los otros tres (por ser el más antiguo y encima en hierba), y el Open de Australia ir un paso por detrás por la lejanía con Europa y América así como por las numerosas bajas que solía presentar, hoy en día resulta realmente complicado decidirse por uno de los cuatro como el mejor, pues cada tenista y cada aficionado tiene una preferencia, y matemáticamente reparten los mismos puntos para el ránking.

En Roland Garros no se juega por la noche.

Sin duda, en esa hipotética clasificación de mejor Grand Slam, resultaría difícil colocar a Roland Garros en una determinada posición, pues combina el evento galo aspectos positivos y otros no tan positivos que lo hacen decididamente singular. Veamos algunos de ellos:

- la superficie. Sin duda el rasgo más definitorio. Es el único Grand Slam que se disputa sobre tierra, aunque hubo un corto período en los años 70 donde compartía ese honor con el US Open. El hecho de disputarse en arcilla le genera una serie de peculiaridades a tener en cuenta: en primer lugar prima el juego liftado, los puntos largos y los partidos de larga duración, si bien cada vez se tiende a acelerar las canchas en esa línea de homogeneización que ha emprendido todo el circuito (la hierba se ralentiza, la arcilla se vuelve rápida).

Ello conlleva que sea el torneo donde menos aspirantes reales a ganar haya, lo que en cierto modo hace menor la competitividad si se compara con los otros tres escenarios. Si en Wimbledon o en cualquier pista dura, un contendiente con un buen saque puede ser suficiente para complicar la vida a los mejores, aquí el repertorio debe de ser más amplio. Se ha de ser un tenista completo para ganar a los de arriba. Ha habido sorpresas en Roland Garros en los últimos tiempos y no pocas (Robin Soderling, Martin Verkerk, Albert Costa, Mariano Puerta o Jürgen Melzer), pero aún así en menor medida que en los otros tres grandes.

- Sin sesión nocturna: es posiblemente lo peor del torneo y lo que le hace ser fuente de no pocas críticas durante las dos semanas de competición. Al igual que ocurre en Montecarlo, resulta complicado de creer que en pleno siglo XXI se sigan suspendiendo partidos por falta de luz en competiciones del máximo nivel. Que no haya techo retráctil para combatir la lluvia ya resulta llamativo, pero que no se pueda jugar en sesión nocturna es sencillamente inaceptable. Hace dos años, sin ir más lejos, el encuentro de toda una semifinal como la que disputaron Novak Djokovic y Roger Federer estuvo a punto de suspenderse por no verse casi la pelota. Es cierto que hay intención de techar la pista central e incorporar sesiones por la noche, pero todo ello siempre y cuando se solucionen los problemas que existen con la justicia francesa.

Se espera colocar una cubierta en Roland Garros en los próximos años.

- Se comienza en domingo. Es el único Grand Slam que comienza en domingo, estirando así un día más la competición. A imagen y semejanza de lo que hacen la mayoría de Masters 1000 se intenta aprovechar un día de descanso para atraer a más aficionados. Si Wimbledon no utiliza el domingo de la primera semana, aquí se triplican los domingos.

- Dotación económica: el torneo reparte 21.017.000 euros en premios. Hombres y mujeres cobran lo mismo en ambos cuadros principales tanto individuales como de dobles, excepto en la fase previa donde la dotación económica de los varones es ligeramente superior (el perdedor de una tercera ronda de la fase de clasificación cobra 10.000 euros en categoría masculina y 9.000 en femenina). El campeón de ambos cuadros se lleva 1.500.000, por los 750.000 euros del subcampeón. Caer en primera ronda supone 21.000 euros, tres mil más que en 2012.

Dinero que reciben los tenistas en 2013 // comparación con 2012

Campeon: 1.500.000 euros // 1.250.000 el curso pasado

Subcampeón: 750.000 euros // 625.000

Semifinalista:375.000 euros // 310.000

Cuartos de final: 190.000 euros // 155.000

Octavos: 100.000 euros // 80.000

Tercera ronda: 60.000 euros // 47.000

Segunda ronda: 35.000 euros // 28.000

Primera ronda: 21.000 euros //18.000

A pesar del aumento de los premios, sigue siendo el Grand Slam con menor dotación económica de los tres. Por ejemplo, Wimbledon ofrece al ganador 1.600.000 libras y al derrotado en primera ronda 23.500 libras.

- Cada vez más público. Se trata de un evento al que cada día acude más público. El curso pasado fueron a las pistas 430.093 personas en los 15 días de competición, cifra superior a los 222.925 de 1980 o los 344.970 del año 2000.

- Dominio de una misma nacionalidad: ningún otro Grand Slam en los últimos tiempos está dominado por un país de la forma que España lo hace con Roland Garros. Desde el comienzo del nuevo milenio, sólo Gustavo Kuerten, Gastón Gaudio y Roger Federer han sido campeones que no han procedido de la Península Ibérica. Todo lo contrario que lo que le sucede a Francia que desde 1983 no levanta el título cuando lo hiciera Yannick Noah y desde 1988 no pisa una final.

España ha ganado 9 Roland Garros desde el principio del nuevo milenio.

Peculiaridades al margen, este domingo Roland Garros volverá a relucir. ¿ Qué lugar merece para ti entre los Grand Slams? Coméntalo en nuestra sección de comentarios.

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