Berdych empieza sin dudas en Roma

El número seis del mundo apalizó a Denis Istomin para sellar su pase a octavos de final

Tomas Berdych ha iniciado su andadura en el Masters 1000 de Roma con paso de firme. Su contundente victoria ante el uzbeco Denis Istomin por 6-4 y 6-0 es un claro signo del buen momento que el tenista checo está viviendo. A pesar de no poder defender la final alcanzada en Madrid en el pasado curso, las semifinales logradas, ganando a todo un top-5 como Andy Murray, le han otorgado una confianza extra al jugador checo que ha empezado como un tiro su octava participación en el torneo romano.

Ser el sexto clasificado en el ranking ATP dota a un jugador de ciertos privilegios. Uno de los más importantes es el respeto. A sus 27 años, Tomas Berdych está viviendo un periodo de estabilidad en el top-ten que está a punto de alcanzar su tercera temporada. Desde que llegase a la final de Wimbledon del año 2010, el tenista de Valasske Mezirici no se ha bajado del escalafón que reúne a las diez mejores raquetas del circuito. De hecho, en las tres últimas temporadas, su peor clasificación a final de curso es la séptima plaza.

Hace mucho tiempo que Berdych dejó de ser ese jugador irregular y de temperamento incontrolable que se iba de los partidos con suma facilidad. Ahora es respetado. Muchos recuerdan al checo, siendo casi un adolescente, alzando el cetro que le acreditaba como campeón del Masters Series de París en 2005, o al tenista vehemente que mandó callar a la grada madrileña tras batir en un intenso encuentro a Rafael Nadal, el ídolo local. El paso de los años le ha dado el temple necesario para afrontar con mayor tranquilidad situaciones complicadas que en temporadas anteriores le hubieran descentrado.

En la actualidad, Tomas actúa como lo que es: el número seis del mundo. Un hombre que posee la regularidad necesaria para batir a los tenistas con peor ranking que él, pero que también resulta ser un quebradero de cabeza para los jugadores que gozan de mejor clasificación. Por ejemplo, ha batido a Roger Federer en sus dos últimos enfrentamientos, uno de ellos en todo un Grand Slam como el US Open. Ante Murray, goza de un balance positivo de 5-4, habiendo ganado los tres duelos que se han disputado sobre arcilla.

En polvo de ladrillo, sus resultados son muy interesantes pero a menudo suelen pasar inadvertidos. La gente se fija en Nadal, en Djokovic, o en la Armada española, pero lo cierto es que los registros del checo son para tenerlos en cuenta. En Roland Garrós 2010 estuvo a solo un set de disputar la gran final, pero finalmente se le escapó el encuento ante Robin Soderling. Ha logrado llegar a semifinales de Montecarlo en dos ocasiones, y otra más en Madrid, sin contar la final alcanzada en la tierra batida azul de la capital española.

En el Masters 1000 de Roma, acumula un balance de diez victorias y siete derrotas, siendo cuartofinalista tanto en 2007 como en las dos últimas ediciones. A estas alturas, Tomas Berdych ocupa la quinta plaza de la Carrera de Campeones con 2135 puntos, a menos de seiscientos de David Ferrer, que en estos momentos ocupa la cuarta posición. En el Foro Itálico, el tenista checo aspira a seguir con su buena temporada, donde a pesar de no alzar ningún título, ha conseguido llegar a dos finales y ganar un total de veintiséis partidos.

Su debut en la ciudad eterna es esperanzador. Ante Denis Istomin estuvo dominante, no dejando entrar en ningún momento al agresivo jugador uzbeco, que desde el final del primer set no pudo hacer ni un solo juego más. En octavos de final se enfrentará al sudafricano Kevin Anderson, al que ha vencido en sus siete enfrentamientos previos. En el siguiente cruce se vería las caras con un Djokovic que a pesar de iniciar con buen pie su andadura en Roma, llega con las dudas que ofrece el estado físico de su tobillo. Con un balance de 1-13 en contra del checo, ¿Podrá Berdych voltear la estadística y avanzar más allá de lo que indica su ranking?

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