Incidente de Tomic: versión del agredido

El sparring, con el tabique nasal fracturado, cuenta en L'Équipe cómo actúa John Tomic

El incidente entre el padre de Bernard Tomic y el hitting partner del tenista australiano, Thomas Drouet, ha convulsionado la actualidad ATP durante las últimas horas. John, el controvertido progenitor de la perla aussie fue acusado formalmente de romper el tabique nasal del sparring de su hijo de un cabezazo en Madrid. En declaraciones al diario galo L'Équipe, expuso con todo detalle su versión de los hechos.

A continuación, dejamos la traducción íntegra de la declaración hecha por Thomas al periódico francés.

"El pasado martes durante una sesión de entrenamiento en Mónaco, John Tomic golpeó a su hijo. Lo presencié. Un entrenador del club también estaba allí y contempló todo. Le golpeó en la cabeza con su puño. Bernard sangró por la boca, alrededor de los labios y los dientes. La sangre estaba goteando en la pista.


Todo ocurrió porque Bernard le dijo que estaba cansado de escuchar sus tonterías. No interferí como ha sido dicho en diversos sitios. Después, John destrozó tres raquetas. Media hora más tarde, él estaba bromeando con Bernard. Lo que quiero que se entienda es que este hombre es violento y peligroso. E impredecible. Vi a John golpear a su hijo cuando estaba en su casa en Australia en enero. Abusó de él físicamente. Lo sé porque escuché un gran ruido en la habitación de al lado. Estaba suficientemente claro.

El sábado por la mañana, el día de salida hacia Madrid, tenía que recoger a John en su casa. Bernard y Josko (preparador físico) estaban yendo hacia el aeropuerto en Niza. Mi novia es lo suficientemente gentil como para conducirnos al aeropuerto. Unas semanas antes, en el torneo de Marsella, amenazó con despedirme porque no llevé el equipaje. En esta ocasión, le pregunté si necesitaba ayuda. Me dijo “ve y tráeme algo de leche”. Le expliqué que no teníamos tiempo suficiente para eso. Se puso furioso y bajó las escaleras gritando: “¿Por qué no me trajiste la leche? Eres estúpido. Vas a tener problemas. Ven aquí”.

No me gusto la manera en que me estaba hablando, especialmente delante de mi novia. En esta ocasión me acerqué a él y le dije: “”Ahora vas a dejar de hablarme como si fuera un perro. Ya estoy harto. ¿No puedes ir tú solo y comprar la leche en el casino que está ahí abajo?”. Me respondió: “Dáte prisa o te rompo la cabeza”. Como siempre me grita de ese modo, estoy acostumbrado. Mi novia y yo nos fuimos al coche. Él rechazo venir con nosotros.

Tomó un taxi, pero siguió con las amenazas. “Estás despedido, no vas a venir a Madrid”. En el aeropuerto, empezó de nuevo. Delante de todo el mundo, incluido Bernard, siguió haciendo de las suyas diciendo que no me quería en Madrid. Que era él o yo. Que no me pagaría. Que estoy despedido. Bernard le dijo que se calmara. Siempre lo hace, pedirle que controle sus nervios y espera a que arrecie la tormenta. Pero John canceló mi billete, y dijo que yo le había empujado esa mañana en frente de su casa.

Bernard interrumpió a su padre. “Estás mintiendo, creo a Thomas. Él va a venir a Madrid conmigo”. Todo siguió en el avión. Me insultó y me amenazó. “Arreglaremos esto en Madrid, cuando no te encuentres en tu país”. De modo que fue premeditado. Bernard no podía soportar más la situación, y buscó refugio al fondo del avión. Justo después de llegar al hotel en Madrid, John me dijo: “Deja tus cosas, vamos a dar un paseo”.

Después, veo que mira a su alrededor, lo que después comprendí que era una acción para llevarme a algún sitio libre de testigos. De modo que nos fuimos, le seguí escaleras abajo… y me escupió en la cara. Me limpié, eso es todo. Creo que estaba intentando provocarme para convertirme en agresor. No me moví, y entonces fue cuando me cabeceó. Me convulsion un poco y perdí la consciencia. Fue Josko quien, cuando vio que John regresaba solo, comenzó a preocuparse. Me encontró en el suelo cubierto de sangre y levantó la voz de alarma. John me dejó de aquella manera. En el suelo, sangrando e inconsciente.

Podría haber estado gravemente herido, pero no le import. Él simplemente se marchó y tranquilamente se registró en el hotel. Me golpeó solo una vez, pero es muy fuerte, e hizo un montón de daño. Recuerdo su cara antes de pegarme, un rostro enloquecido. Me partió la nariz de arriba abajo. Mi vertebra fue dañada cuando caí. Los doctors me dijeron que necesito una pausa de cuatro a cinco semanas. La policía vino a preguntarme y se lo llevaron bajo custodia. Yo estaba en el hospital. Bernard vino a verme y me dijo: “Lo siento. Ha ido demasiado lejos, se acabó. No le quiero en los torneos nunca más”.

Después, me llevaron a otro hotel por mi propia seguridad. Me gustaría agradecer a ATP y los jugadores por su apoyo. John estaba en el tribunal hoy (ayer por la tarde). Su abogado me dijo que en principio estaba admitiendo todo. Pero cuando comprendió que yo iba a solicitor los 3.000€ de máximos daños permitidos en esta jurisdicción, John dijo que era inocente. Está loco. Es un manipulador pervertido.


En los seis meses que he trabajado con él, me ha hecho sudar sangre. Me ha llevado a hacer todo tipo de tarea servil que nada tenía que ver con mi labor y me ha pagado muy mal. Era su sirviente. Por ejemplo, pidió que llevara un vaso de zumo de naranja a la habitación de Bernard por la mañana. Si se me ocurría olvidarme de poner sus botellas energéticas en el frigo, se ponía furioso.

Nunca quiso darme un contrato, y cuanto más tiempo llevaba con él, menos dinero me ofrecía. Seguro, un montón de gente me dijero que lo dejara (ayer, Roger Rasheed, el entrenador de Tsonga, me dijo que él hubiera hecho eso en Dubai en febrero). Pero, mira, estoy divorciando, tengo un hijo y una hipoteca que pagar… Salvador (preparador físico) no lo aguantó. Se marchó. ¿Y qué hace Bernard en todo esto? Estoy convencido de que es un buen chico. Él también necesita ayuda. Es por esto que voy a contarle toda la historia a la ATP y a la ITF para que le sancionen. La WTA tiene que hacer lo mismo, porque si no, vendrá al circuito con su hija (Sara, de quince años).

Bernard siempre ha sido victimizado por su padre. He escuchado a Bernard decirle a John docenas de veces que no le quiere en pista. Es complicado para él, porque no sabe funcionar de otra manera. Es un rehén, y ha desarrollado un síndrome de Estocolmo. Estoy convencido de que John hace lo que esté en su mano para que Bernard no juegue bien. Si no lo hiciera, se arriesgaría a que Bernard no le necesite más. Por ejemplo, en Marsella este año, la noche de su partido ante Tsonga, John desapareció en mitad de la noche sin aviso. Se suponía que se iba a encargar de llevar las raquetas a encordar y no lo hizo. Siempre es la misma película.

Ha hecho daño que no podemos reparar. ¿Y ahora? Todavía estoy en shock. He dejado todo para estar con los Tomic. No tengo trabajo. Hice algo de dinero como modelo, pero ahora conforme está mi cara… Tenía un compromiso para el 17 de mayo. Eso ya va a estar complicado".

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