Bernard Tomic: la regularidad como gran asignatura pendiente

Su derrota en Madrid ante Stepanek evidencia los problemas para jugar en arcilla del aussie

Inmersos en plena temporada de tierra batida, definitivamente hay que sentenciar que no es la época del año preferida de Bernard Tomic. El tenista nacido en Stuttgart, con ascendencia balcánica pero que defiende los colores de Australia, no tiene al polvo de ladrillo como su mejor superficie precisamente y eso no le ayuda nada en su camino para paliar la manifiesta irregularidad que le impide estar ya entre las mejores raquetas del mundo. En toda su carrera, ha sumado un total de once victorias por dieciséis derrotas. Un balance que no ha mejorado en el Masters 1000 de Madrid, donde ha caído en su partido de debut ante Radek Stepanek.

Hace tiempo que Bernard Tomic suena con fuerza en el circuito ATP, sobre todo desde que llegó a cuartos de final de Wimbledon con apenas dieciocho años. Ese magnífico registro, deshaciéndose por el camino de tenistas de la talla de Robin Soderling, le situó en el mapa tenístico. El australiano era un talento precoz y quizá la mayor promesa del deporte de la raqueta, pero la irregularidad de la que siempre peca un jugador joven se está convirtiendo en la mayor tara del australiano.

Su aciago 2012, donde descendió más de veinte posiciones en la clasificación mundial, evidenció la falta de trabajo de Tomic. No basta solo con llegar a la élite, sino que además hay que mantenerse. Con el inicio de este año, a pesar de las dudas derivadas de su pobre rendimiento en la anterior temporada, el optimismo era patente en el entorno del actual número 49 del ranking. Bernard en Australia es otro tenista. Es un jugador seguro, con determinación, que se alimenta del apoyo de la grada para rendir a un nivel muy superior del que luego exhibe en el resto de torneos, los que se juegan lejos de sus fronteras.

Empezó esta temporada disputando la Copa Hopman en Perth. Ganó todos sus partidos individuales, incluido uno ante Novak Djokovic, el actual número uno del mundo, avisando de lo que podía ser capaz en los eventos venideros. En Sydney logró su primera corona ATP, derrotando a dos top30 por el camino y batiendo al sudafricano Kevin Anderson en la final. Finalmente, en Melbourne Park, en el primer Grand Slam del año, alcanzó la tercera ronda antes de caer en tres parciales ante Roger Federer. No pudo defender el resultado cosechado el año anterior, pero sin duda el inicio de año era esperanzador.

Sin embargo, fue irse de Australia, y apagarse poco a poco. En Rotterdam perdió en primera ronda ante Dimitrov en el duelo de jóvenes llamados a estar en el top-ten de aquí a unos años y desde Marsella, torneo donde consiguió llegar a cuartos de final, no enlaza dos victorias seguidas en torneos ATP. En Dubai y Montecarlo perdió a las primeras de cambio, y en Indian Wells, Miami y Barcelona no consiguió enlazar triunfos. Sin contar las dos victorias que consiguió ante Uzbekistán en Copa Davis, fuera de las Antípodas el balance de Tomic es de cinco victorias y seis derrotas.

En tierra batida el registro es aún peor. Tomic tardó mucho en disputar partidos sobre canchas de arcilla, y su movilidad es bastante limitada. No sabe resbalar bien, y eso le ocasiona una gran desventaja. Además, en tierra batida es muy importante jugar con mucho peso, en ocasiones con una gran carga de efecto liftado. Esto choca con el tipo de juego característico en el aussie, donde predominan los tiros planos, combinando golpes potentos con otros más planos. En polvo de ladrillo, la constancia es un premio para llevarse los intercambios. Y la constancia es precisamente el punto débil de Bernard.

En Madrid nada ha mejorado. En La Caja Mágica de la capital española Tomic ha sucumbido en dos cómodos sets ante Radek Stepanek, un veterano cerca de la retirada que además está falto de rodaje debido a una lesión en el cuello que le mantuvo en el dique seco durante tres meses. Ante el australiano, no le hizo falta desplegar un gran tenis para llevarse al bolsillo una victoria sencilla. Tras la tempranera derrota en el cuarto Masters 1000 del año, viajará al Foro Itálico de Roma antes de adentrarse en su cuarta aventura en la arcilla parisina de Roland Garrós. En busca de esa regularidad que le falta, y esperando tiempos mejores, la temporada de césped está ya en el horizonte para un tenista que en la primavera se encuentra fuera de lugar.

Comentarios recientes