Madrid se enamora de Sara Sorribes

La joven española, aún verde, muestra una madurez y un coraje propios de una gran campeona

Cuando el partido entre Sara Sorribes y Alexandra Dulgheru se empieza a decantar en el tercer set del lado de la ruamana, un niño grita: “Vamooos Sara”, escondiéndose instantáneamente tras la figura de su padre. Ese simple gesto ya indica muchas cosas. Tras brillar en Túnez, Sara se desplazó a Madrid, donde ganó sin complicación alguna el torneo sub18 (cuenta aún sólo 16 primaveras) y ganó así una WC para una previa que se tomaba como un oportunidad de ganar experiencia, sin más.

Resulta que no sólo ha ganado experiencia la joven de Vall D’Uxó (Castellón), sino que se lleva además 20 puntos, una victoria sobre una top100 campeona de Roland Garros Junior y el cariño durante dos jornadas de la central Manolo Santana, del Mutua Madrid Open, que apenas sabía quien era (alguno se equivocó animando a una tal ‘Sandra’), pero que pronto se volcó con ella, su tenis y sus ganas. Mucho se lleva Sara de esta segunda experiencia en Madrid. Está lejos, pero está cerca. Hay una eternidad, que son pequeños detalles. Queda mucho trabajo, no hay más que seguir con el que se está haciendo.

Una pena que aún no hubiera comenzado la cobertura televisiva. La central aplaudía y disfrutaba del encuentro, como poco ha hecho aún en lo que se ha visto de torneo. Gente que empezaba a conocer el nombre de esta promesa española. Aún de 16 años, la semana que viene será aproximadamente la #360 de la WTA. De las más jóvenes del top400. Con ese ranking y esa edad, lo normal para Sara habría sido que no pudiera conseguir más que un par de juegos ante una realidad del tenis femenino mundial como es la alemana Annika Beck. Sin embargo, poco a poco fue calentando el encuentro, llevándolo a su terreno, encontrándose más cómoda... y acabó con el público en aplausos y su banquillo en pie, mientras ella saludaba a la grada con gesto de agradecimiento y coraje. La grada más grande en la que nunca jugó.

Bien, ahora ¿cuál es el recorrido de Sara? Hemos visto en apenas dos semanas su profesionalidad y duro trabajo en Túnez, su casta, su valentía y su mentalidad ganadora en el Mutua Madrid Open. Sin torneos próximos a la vista, no hay que olvidar que Sara tiene que acogerse a las estrictas normas de la AER, que le limitan el número de posibles torneos en los que puede competir dada su escasa edad. El siguiente objetivo, como desde hace tiempo, es progresar en su juego. Su carácter necesita más tenis para triunfar. Desde luego, es posible afirmar que ha conseguido lo más difícil. Va a ser una gran campeona, se le ve que tiene controlado el aspecto mental; pero, sin duda, necesita que su derecha crezca y se convierta en un arma peligrosa, en su estilo, es decir, con topspin, pero que sepa aguantar envestidas y dominar cuando toca. Su revés ha de potenciar el liftado que lo tiene francamente bien, pero conseguir más variedad y dirección. El saque, el toque para dejadas y globos, la volea y la defensa, son varios de sus puntos fuertes a día de hoy. Eso sí, su forma física puede aún mejorar mucho y permitirle ser una gran jugadora.

Tiene mucho ya logrado, pero quedan aún otras muchas cosas por limar. Por eso, en Madrid se han generado muchas esperanzas; pero el futuro de Sara puede ser realmente grande. Lo que hemos visto esta semana por parte de la castellonense, permite soñar y hacerlo generosamente. Leía ayer mismo a un compañero argentino comentar vía twitter: “España ganará una Copa Federación con Torró, Arruabarrena y Sorribes (y puede que Muguruza)”. ¿Por qué no? Desde luego, la generación ilusiona.

Volviendo a Sara. Sigue con sus rutinas de levantarse a las 6 y media de la mañana. Sigue entrenando a 60 kilómetros de donde vive, yendo y viniendo todos los días. Aquella ilusión que le transmitió su madre en el CT Vall D’Uxó, le ha llevado a ser protagonista y alzar los brazos en uno de los escenarios más espectaculares del circuito. En un recuerdo en pista de la garra española más típica de Arantxa, la multitud de recursos inventados de Conchita (que ella adquirió cuando le hicieron cambiar por completo la derecha; por lo que tuvo que inventarse otras formas de ganar) y el pundonor que hoy le ponen sin ir más lejos Errani y Vinci, dan el resultado de una Sorribes, aún verde, pero que si sigue en esta senda va a llegar muy lejos.

Sara Sorribes en el Mutua Madrid Open 2013 ante Beck

Hacer pronósticos nunca es buena idea en estos casos; pero el recuerdo que a algunos les ha traído Sara de Nadal y Ferrer, es puramente un recuerdo, sí; pero fundado en razones, que sólo el tiempo dirá si se refrendan o no. Quedan muchas etapas que quemar todavía, pero materia prima hay.

¿Qué partido va ahora?”, me preguntaba un visitante del torneo, tras llevarse un sofocón con la derrota de Garbiñe Muguruza en tres sets y verme con la acreditación colagada del cuello. “Una española jovencísima, de 16 años, Sara Sorribes, que juega con una extop20 muy buena sobre tierra pero que vuelve de una lesión; en principio la española debería llevarse una paliza, pero también tenía que llevársela ayer, y consiguió ganar a una alemana que tiene 400 puestos por encima en el ranking. Yo le aconsejo que lo vea”, le respondí. Se ve que le convencí para quedarse. Tras 2 horas de tenis, y a tenor de sus gestos al acabar el partido, creo que Sara también le convenció. Vamos a ver mucho a esta española.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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