Pablo Carreño se mete en semifinales de Oeiras

El asturiano sorprendió a Fognini en los cuartos de final del evento portugués y continúa con su excelente temporada

Pablo Carreño ya está entre los mejores. Le ha costado, pero ya forma parte de la élite. Se encuentra jugando contra los mejores en los torneos ATP. Una lesión en la espalda, siete meses en el dique seco y tener que bregar en los Futures, el precio que ha tenido que pagar para llegar arriba. Y ha superado el difícil reto con nota. En el torneo 250 de Oeiras, ya ha derrotado a Benneteau, Goffin y Fognini para meterse en las primeras semifinales de su carrera en un evento de tal categoría. Mañana jugará ante Wawrinka por un puesto en la final. Complicado pero no imposible. Es más, nada parece imposible tal y como está jugando el asturiano.

Hay algo en Pablo Carreño Busta que te advierte de que no estás viendo jugar a un tenista común. Algunos ven claras reminiscencias con aquel rubio de Onteniente que llegó a liderar durante algunas semanas el tenis mundial. El parecido físico y tenístico con Juan Carlos Ferrero es innegable pero dejemos eso a un lado. Centrémonos en la figura del jugador gijonés. De hasta qué punto le ha fortalecido aquella lesión que bien podría haber truncado su carrera, y de cómo junto a Javier Duarte ha conseguido volver más fuerte que nunca al circuito profesional.

Situándonos en el contexto exacto, Pablo Carreño se lesiona en un momento en el que se esperaba mucho de su rendimiento. Su 2011 fue magnífico, ganando cincuenta y nueve partidos, varios títulos Futures y los Challengers de Como y Alessandría. Comenzó esa temporada fuera del top300 y la terminó siendo el #136 del ranking ATP. Para la mayoría de analistas, la explosión del jugador español debía ser inmediata, y en el curso siguiente se encontraba ante la obligación de confirmar las buenas sensaciones irrumpiendo entre las cien mejores raquetas del mundo.

Lamentablemente para él, esto no sucedió. Y desde luego no fue por falta de ambición. Inició el nuevo curso adentrándose en la siempre complicada pista dura indoor. Los eventos en superficies rápidas y bajo techo son terreno muy poco abonado para los tenistas españoles, ya que deben competir ante tenistas con golpes verdaderamente potentes y con un juego de ataque en ocasiones devastador. El prototipo de jugador patrio desarrolla su juego fundamentalmente desde el fondo de pista y al contrario que en los torneos ATP, estos suelos no están tan ralentizados por lo que en ocasiones conseguir buenos registros en este tipo de eventos se puede convertir en una tarea casi titánica.

Y Carreño pagó la novatada. Jugó cuatro torneos, la previa del ATP 250 de Montpellier y tres Challengers, consiguiendo solo una victoria. De la pista dura a la tierra batida de Marruecos. Solo es capaz de lograr dos victorias entre Meknes, Rabat y Marrakech y decide parar. Su espalda dice basta. A partir de ahí, siete meses de baja y seiscientas posiciones de retraso. Vuelve a jugar en el norte de África, pero esta vez solo Futures, su ranking no le daba para más. Gana seis de los últimos diez encuentros del año pero lejos de su mejor nivel. Hay que empezar de cero.

Sin embargo, su 2013 ha sorprendido a todos. A día de hoy, sumando fases previas, tiene un balance de cincuenta victorias y solo cuatro derrotas. Ilia Bozoljac, Kevin Anderson, Andreas Haider-Maurer y Thomaz Bellucci son los únicos jugadores que han logrado batirle. Por el camino, siete títulos de Futures, su primera victoria en el Godó y sus primeras semifinales en un torneo ATP, con victoria incluida ante todo un top-25. En Oeiras, Carreño ha confirmado que tiene nivel para estar arriba.

Superó una situación límite. El pasado lunes jugaba en la última de ronda de la previa del evento portugués ante Javier Martí por un puesto en el cuadro final. Los dos nombres con mayor proyección del tenis español frente a frente. El asturiano, inmerso en una vorágine más que positiva llegando a encadenar más de treinta partidos consecutivos finalizados con victoria. El madrileño, por su parte, ayudado la mayor parte de su corta carrera con invitaciones para cuadros finales, no acababa de dar el paso necesario para rendir de forma constante en los Challengers y tener como objetivo real ingresar en el top100.

Para sorpresa de todos, Martí iba ganando. Su revés de seda y sus golpes liftados se estaban imponiendo al sobrio juego de Carreño, que llegó a ir dos breaks abajo en el parcial definitivo. Sin embargo, en el momento de la verdad fue Pablo el que templó los nervios y supo darle la vuelta al partido. Todo terminaría como se pronosticaba en un principio. El pupilo de Duarte avanzaba y el madrileño tendría que seguir esperando su oportunidad. Una vez en el cuadro final, el actual #228 del la clasificación mundial no iba a desaprovechar su oportunidad. Benneteau fue el primero en caer, todo un preclasificado, y luego se unió David Goffin, solo un año mayor que el español y que recibió un doble 6-2 por tener la insolencia de ganar el primer set por seis juegos a uno.

En el día de hoy, Carreño rompió otra barrera. Batir a un top25 como Fognini, reciente semifinalista en Montecarlo, no está al alcance de todos, y aún menos era algo esperable de un tipo como él que ha pasado de disputar Futures a competir a gran nivel en eventos ATP. De hecho, este año solo ha jugado un Challenger, el de Roma, y cayó además en su partido de debut. Su evolución es tan rápida que está quemando etapas a pasos agigantados. Mañana se las verá con el suizo Stanislas Wawrinka por un puesto en la final. Aunque ya haya llegado hasta aquí, Pablo y su entorno saben que no es momento para conformarse.

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