Michelle Larcher de Brito: la portuguesa desaparecida

De niña prodigio a gran olvidada; su carrera ha sido una montaña rusa, que no se sabe qué deparará

Quién le iba a decir a los espectadores que llenaban la Central Court de Wimbledon en junio de 2010, que aquella jovencísima portuguesa llamada Michelle Larcher de Brito, que plantó cara a Serena Williams, destinada a ser una estrella tanto deportiva como mediática, iba a estar prácticamente desaparecida. ¿Qué ha pasado con Michelle?

¿Dónde está aquella niña que ganó el Eddie Herr U16 con 12 años? Recordemos que este torneo es uno de los dos o tres más importantes del mundo de esas edades (junto a la Orange Bowl), y ella fue capaz de imponerse con entre dos, tres e incluso cuatro años menos que sus rivales, que no eran cualquiera sino las referencias femeninas del tenis mundial de 15-16 años. Aquello fue el resultado de un gran proceso de mejora tras ser seleccionada por Nick Bollettieri a los 9 años y desplazarse desde esa pronta edad a Estados Unidos para tratar de convertirse en una tenista profesional. Nick puso todo su afán en la joya portuguesa, nacida en Lisboa, pero de padre angoleño y madre sudafricana.

Con estos orígenes diversos, Michelle compite por Portugal, pero esta semana no está disputando el Open de Portugal. Al contrario, se encuentra por aquello que conoce: por los ITF norteamericanos. Es de esos torneos que se ha acostumbrado a disputar, pues sus resultados llevan un par de temporadas decepcionando.

Tras ser una tenista infantil y junior brillante, su ascenso al circuito WTA fue meteórico. De hecho, disputó su primer WTA en Miami en 2007, era su segundo torneo puntuable (sólo había jugado un ITF antes), y aún así pudo debutar con victoria derrotando a la local #43 de la WTA en aquel momento: Meghann Shaughnessy remontando (3/6 6/2 7/6). De aquella temporada con 14 años, que cerró casi en el top300, ascendió muchísimo en el 2008 alcanzando al final de año el #124 (con una victoria incluida en Miami sobre la #19 de la WTA, hoy #4, Agnieszka Radwanska por 2/6 6/3 7/5), cayendo en sus redes tenistas de la talla de Makarova, Dulko, Domachowska o Pennetta, así como arrancó un set a Serena y otro a Kuznetsova. Casi nada, señores.

Podría dedicarme durante todo el artículo a contarles el pasado brillante de Michelle, de hecho en el 2009 debutó en el cuadro principal de un Grand Slam en Roland Garros y alcanzó la 3ªR tras pasar la previa, dejando por el camino a una top15 como Jie Zheng. Pero batallas como esas, Michelle libró muchas. Tantas que le llevaron a ser la #76 de la WTA en julio del 2009, cuando aún contaba con sólo 16 años. Sin embargo, el tiempo ha pasado y hoy con 19 se aleja cada día más de un top100, que otrora le producía hasta gracia.

Con un desparpajo estupendo y un revés a dos manos cruzado potente y versátil, Michelle encandiló a la WTA e incluso se habló de ella como la nueva Martina Hingis. Adidas creyó haber hecho su mejor fichaje en mucho tiempo, las academias se peleaban por pulir su talento (desde finales del 2007 entrenaba junto a su padre; en la actualidad, colabora con ella la Patrick Mouratoglou Tennis Academy), en Portugal le nombraron la mejor atleta nacional del año por encima de otras grandes deportistas... todo generó una bola de nieve increíble que cada día parecía hacerse más grande sin que nadie se percatara que aquella burbuja iba a terminar explotando.

La polémica existente acerca de sus gritos (especialmente altos, sobrepasando incluso los de Sharapova y Azarenka), el estancamiento de su crecimiento en 163 centímetros, la excesiva presión del entorno, fueron muchos los factores que hicieron que Michelle dejara de brillar tanto como venía ocurriendo. Enamorada de la hierba y de la tierra batida verde, el 2010 fue en muchos sentidos decepcionante para ella. Arrancó como prometedora top100 y terminó bordeando el top200. Desde ahí hasta hoy poco ha cambiado. Continúa consiguiendo algún resultado destacable aislado, pero no consigue asentarse y gozar de la regularidad que una tenista profesional precisa.

La discusión que años atrás se tenía sobre si sería top20, top10 o incluso aspiraría al #1 y a conquistar Grand Slams quedó en nada. Hoy, Michelle parece que lleve toda una vida jugando al tenis profesional. Su nombre suena desde hace más de un lustro, pero sin embargo, aún es joven y cuenta con sólo 20 años. Es la #136 de la WTA, pero está demasiado desgastada. Lleva erosionando su futuro desde antes de lo que debía. Representa la necesidad de la AER, que limita el número de torneo que tenistas jóvenes pueden disputar, así como representa también la falta de control por parte de sus padres y de su entorno ante el hambre de ‘vender’ a esta nueva figura de la mayoría de sus patrocinadores y entrenadores.

Con un 2013 en el que sólo destacan las previas superadas en el Open de Australia e Indian Wells, la guapísima Michelle anda en busca de sí misma por torneo menores, que le saben a poco y que apenas nunca tuvo que sufrir para alcanzar una gloria que a otras tanto se les resiste. Todo le llegó demasiado pronto, y ahora que trata de recomponerse no logra entender cómo su valioso tenis no le vuelve a colocar como gran promesa mundial en el top50.

Su carácter ganador en pista y su tenis efectivo, merecen una carrera profesional llena de alegrías. Sus enormes esfuerzos desde los 9 años, también. Pero, es difícil no aceptar en según qué momentos tu historia; y eso es lo que le ocurre a Michelle. Después de pasar por lo más alto de la montaña rusa y por lo más bajo de la misma, de Brito reúne fuerzas para estabilizarse y volver al top100. ¿Lo conseguirá o será un nuevo caso perdido de gran promesa a la que la pronta gloria traicionó? Permaneceremos atentos. Ojalá se sume a las recién llegadas promesas de su generación, como Keys, Stephens, Robson, Svitolina o Muguruza, y tengamos una protagonista más de futuro en la WTA, que mira de reojo el surgimiento de grandes nombres que pronostican unos años dorados.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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