Rafa Nadal: récords en tierra batida

Repasamos algunos registros del mallorquín sobre su superficie fetiche

Rafael Nadal guarda records espectaculares sobre tierra batida. Tras conquistar el trono de Barcelona la pasada semana, el mallorquín dirige su mirada hacia la capital de España. Allí espera el Masters 1000 de Madrid como penúltima cita antes de encarar la prueba de Roland Garros.

En Punto de Break abordamos algunas marcas curiosas del mallorquín sobre polvo de ladrillo antes de alcanzar el corazón de la gira europea sobre la superficie.

Único jugador hexacampeón en cuatro torneos diferentes | Reza el dicho que más complicado que llegar, si cabe, viene representado por la empresa de mantenerse. Ser capaz de continuar un rendimiento dado o un nivel de resultados una vez alcanzada una cima concreta. En competiciones deportivas, semejante desafío podría venir representado por la habilidad de revalidar los pasos dados en la campaña anterior en un escenario determinado. Tal etiqueta de desempeño viene bien representada en la figura del español en los torneos de tierra batida. Hasta tal punto de haber sido capaz de labrar nada menos que seis coronas en cuatro torneos distintos (Montecarlo, Barcelona, Roma y Roland Garros). En caso de conquistar el Masters italiano dentro de unas semanas, elevaría el póker hasta el heptacampeonato. Algo inaudito en la historia del deporte.

Número en semifinales | 44 victorias, 1 derrota | El palmarés del mallorquín en la superficie acapara gran parte de los focos sobre su excelencia en la superficie. A decir verdad, se encuentra a apenas seis títulos de convertirse en el tenista cuantitativamente más laureado de todos los tiempos sobre polvo de ladrillo. No obstante, para ganar finales hay que jugarlas. Y para jugarlas es preciso alcanzarlas. En esas rondas previas reside una de las fortalezas a menudo obviadas en la trayectoria del balear. Cuando los torneos de tierra batida entran en fases decisivas, Rafa incrementa aún más si cabe su efectividad en entorno arcilloso. Cuando tiene el título a dos partidos de distancia, la voracidad del mallorquín apenas deja margen al error. Durante toda su carrera Nadal ha competido en 45 semifinales, certificando victoria en 44 de esos casos (un brutal 97.7% de éxito). La única vez que entregó un pulso en el penúltimo peldaño de un torneo en polvo de ladrillo, lo hizo en Umag 2003, una cita con diversos condicionantes: su primera semifinal ATP, con 17 años recién cumplidos, ante su amigo Carlos Moyà – entonces 4 del mundo. Desde aquella cita jamás volvió a entregar nada a un paso de la gran final. Y es que ahí, a las puertas de la gloria, toma alas como en ningún otro momento. Bien sabe Moyà de lo que habla, consultado por El País a finales de 2012 cuando emergían dudas sobre su participación en Australia. “Su 50 o 70% da para llegar a cuartos o semifinales de casi todos los torneos que juegue, y una vez ahí, con solo un par de partidos por delante... se vuelve peligroso”.

Títulos en tierra batida (39) – resto del top10 (36) | Valga como referencia para determinar el dominio poderoso del balear sobre la tierra batida. Si juntamos todos los títulos alzados sobre polvo de ladrillo por el mallorquín en un lado de la balanza y colocamos en el otro extremo el palmarés conjunto del resto del top10 sobre la superficie, observamos una realidad aplastante: Rafa Nadal acumula más cetros sobre tierra en sus vitrinas que los otros nueve integrantes del decálogo dorado actual del tenis masculino. Cualitativamente el historial de conquistas del mallorquín no aguanta comparativa con ningún otro tenista actual, pero cuantitativamente desplaza al grupo de cabeza de manera conjunta. Rafa tiene 3 títulos más sobre arcilla que el resto del top10. Una realidad que puede dar cierta validez a esa máxima no escrita que asegura que Rafa gana un porcentaje elevado de partidos desde el vestuario, antes de salir a la cancha, por pura intimidación histórica. Un palmarés labrado durante años como refugio en el momento de la verdad.

81 victorias consecutivas - El dominio sin excepción, con apenas margen para la flaqueza. Entre el Masters de Montecarlo de 2005 hasta el Masters de Hamburgo en 2007 el mallorquín no conoció más que las mieles de la victoria en cada partido competido sobre polvo de ladrillo. Un total de 52 rivales fue sometidos a lo largo de 21 países diferentes. Logró trece títulos en tierra de forma consecutiva, incluyendo dos Roland Garros y seis Masters Series). Se trata de la racha más larga lograda sobre cualquier superficie por un hombre en la Era Abierta.

Efectividad implacable – El mallorquín presenta un balance atronador de victorias en tierra batida: 92.9% (275 victorias, 21 derrotas). Nadie en la historia del deporte registra tal dominio sobre una superficie dada. Un auténtico hábitat natural.

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