El Open de Portugal, la excepción del debilitado tenis luso

Nunca un tenista de nacionalidad portuguesa ha vencido un torneo ATP y tan sólo uno, Frederico Gil llegó a una final

Estoril se ha caracterizado por el dominio español. Foto:puntodebreak.com
Estoril se ha caracterizado por el dominio español. Foto:puntodebreak.com

El Open de Portugal, tradicionalmente denominado Estoril, celebra esta semana su 24 edición con la presencia de David Ferrer y Stanislas Wawrinka en el cuadro principal como tenistas más destacados. Se trata de uno de los 19 torneos mixtos del circuito. En mujeres, destaca la presencia de Marion Bartoli y la nutrida participación española encabezada por Carla Suárez o Anabel Medina.

Portugal, un país con apenas diez millones de personas y escasa tradición tenística si atendemos a su puesto 42 en el ranking ITF o al hecho de que nunca un tenista luso ganó un torneo ATP, tiene la suerte de celebrar esta semana uno de los más clásicos eventos de la temporada de tierra batida: Estoril o ahora oficialmente llamado el Open de Portugal (con tal de reflejar la condición portuguesa de una de las competiciones deportivas internacionales más importantes del país).

El torneo de Estoril se disputa a las afueras de Lísboa.

Ubicado en el Complejo de Tenis del Estadio Nacional de Jamor en el municipio de Oeiras, se trata del gran centro tenístico del país. Situado a apenas 15 kilómetros del centro de Lisboa y unos 20 minutos por carretera del aeropuerto lisboeta, el complejo en el que también se puede practicar otros deportes en instalaciones adyacentes, goza de una pista central con capacidad para 10.000 espectadores y otras cinco pistas anexas de competición entre la que sobresale la llamada Centralito, además de otras muchas más de entrenamiento.

Tradicionalmente terreno abonado a victorias españolas (11) y argentinas (6) desde la creación del evento en 1990, la 24ª edición tiene la fortuna de volver a contar con una participación atractiva pese a su delicada situación en el calendario, justo antes de la celebración de los Masters 1000 de Madrid y Roma, e inmediatamente después de Barcelona. Y es que en 2013 y pese a la baja a última hora de Juan Martín del Potro (ganador de las dos últimas ediciones), jugarán el torneo luso hombres de la categoría de David Ferrer (invitado por la organización tras su tempranera eliminación en el Godó), el suizo Stanislav Wawrinka, segundo cabeza de serie, los italianos Fabio Fognini y Andreas Seppi o los españoles Albert Ramos, Tommy Robredo y Pablo Andújar, entre otros.

El Centralito es una de las pistas más bonitas del mundo.

La pista Centralito es una de las más bellas de la gira de tierra.

Un buen cartel en el cuadro masculino que también se extenderá al femenino, donde la francesa Marion Bartoli encabezará una lista compuesta por tenistas de la talla de Dominika Cibulkova, Carla Suárez, Anabel Medina o Julia Goerges, por sólo citar algunos de los nombres más representativos.

Buenas y buenos jugadores para un torneo que volverá a tener en los jugadores locales su punto débil. Y es que el tenis luso sigue sin conseguir generar apenas tenistas de gran nivel para estar en la élite. De hecho, sólo Pedro Sousa y Gastao Elias forman parte del cuadro principal del torneo masculino. Un oasis en un país que tan sólo tiene dos raquetas entre los 200 primeros del mundo, y que presenta algunos datos desoladores en su historia tenística.

Y es que no en vano, Portugal jamás ha formado parte del Grupo Mundial de la Copa Davis (lo máximo que consiguió fue jugar el playoff de ascenso en 1994), jamás tampoco ha ganado un torneo ATP (Frederico Gil sí jugo la final de Estoril en 2010 cayendo ante Albert Montañés) y tan sólo ha dado cuatro jugadores capaces de entrar en el Top 100, Nuno Marqués, Joao Sousa, Frederico Gil y Rui Machado, éste último el luso mejor clasificado de la historia en el ranking ATP -59-.

Un negro nubarrón para un torneo donde han sido capaces de ganar algunos numeros 1 del mundo del nivel de Roger Federer, Novak Djokovic, Thomas Muster, el ya citado Juan Martín del Potro, Juan Carlos Ferrero o Carlos Moyà.

Enormes tenistas para un torneo al que el paso del tiempo y la aparición de nuevos eventos no parece pasarle factura.

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