Los tenistas más carismáticos del circuito

Repasamos algunos jugadores cuyo tirón es innegable entre los aficionados al tenis

En el tenis, existen jugadores que dejan huella por donde van y son considerados los más carismáticos del circuito. Suelen ser los que mejores resultados obtienen, pero en ocasiones no siempre ocurre así.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el carisma como una “especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar”. En el tenis, como en cualquier sector del mundo, existen unos jugadores más carismáticos que otros. Los buenos resultados en unas ocasiones, una forma de jugar realmente singular o peculiar, un atractivo físico llamativo o una simple cuestión de carácter facilitan que haya tenistas con una mejor conexión que otros con los aficionados. En Punto de Break, repasamos algunos de los tenistas más carismáticos del circuito en la actualidad:

Federer es seguramente el jugador más carismático del circuito.

Roger Federer: posiblemente el tenista con más carisma del momento. Sus logros sobre la pista, esa forma de golpear la pelota tan reconocible o incluso esas lagrimas derramadas en alguna derrota, lo han convertido en un jugador muy humano y muy cercano al público. Su prestigio llega a tal nivel que se puede decir que en cualquier cancha del mundo, donde juegue Roger Federer, él sera el preferido.

Hasta en España (de donde es su gran rival Rafa Nadal), mucha gente le adora, sabedora de que difícilmente vuelva a repetirse un tenista como él. Las grandes marcas publicitarias se lo rifan, y de hecho es el tenista que más dinero ingresa en publicidad. Por si fuera poco, en 2012 fue considerado por Reputation Institute como la segunda persona que más confianza genera en todo el planeta, sólo por detrás de Nelson Mandela. Sobran las palabras.

Rafa Nadal: varios son los motivos que explican que el español sea otro de los tenistas más carismáticos del momento, y también posiblemente de la historia. Una aparición fugaz al primer plano cuando todavía era un adolescente, unas celebraciones al principio de su carrera llenas de energía y una forma de vestir llamativa con sus ya “olvidados” pantalones pirata y camisetas sin mangas le hacían ser codiciado en cualquier torneo. Por si fuera poco, a nivel de resultados lo ha ganado prácticamente todo, y en la mayoría de veces con Roger Federer de contrincante, en una de las rivalidades más deseadas del deporte.

Novak Djokovic: es difícil poder ver en cualquier disciplina deportiva un trío de ases con tanto carisma como el tenis. A eso ha ayudado en parte, el serbio Novak Djokovic. Cansado de que se le escaparan los grandes títulos, en 2011 dijo basta y empezó un dominio que todavía hoy no tiene fin ni visos de acabar. Al margen de su juego, sus imitaciones sobre los compañeros y un compromiso notable con el equipo nacional de Copa Davis le han servido para ser uno de los jugadores más queridos. Canta, baila, y además juega al tenis como los ángeles.

Djokovic es un tenista muy querido entre los aficionados.

Jo-Wilfried Tsonga: el tenista de Le Mans es una de las atracciones de cada torneo donde acude, esté quien esté. Su irrupción en el 2008 llegando a la final del Open de Australia supuso aire fresco al circuito. Un saque demoledor y una derecha contundente con la que conectar con el público son sus principales armas. También sus estiradas en la red, dejándose la piel en la pista si es necesario. Por si fuera poco, cierto parecido físico al mítico boxeador Muhammad Ali hace el resto.

Ernests Gulbis: pese a sus 24 años, es uno de los tenistas junto a Marcos Baghdatis que sin conseguir grandes triunfos tiene a la afición en el bolsillo. Un avión privado, el hecho de provenir de una familia rica, o sus salidas de tono con declaraciones que no dejan indiferente a nadie le sitúan siempre en el ojo del huracán. Talento no le falta, quizás por ello, siempre se espera mucho de Gulbis.

Marcos Baghdatis: quizás por su exótica procedencia, Chipre, o por su carácter afable, el caso es que el chipriota allá donde va, suele gozar del favor del público. Y no digamos, si se trata de Australia. Tenista de gran talento, Baghdatis es de esos tenistas de los que siempre se esperó más de lo que ofreció, pero aún a pesar de ello siempre se le dio un voto de confianza.

David Nalbandian: por supuesto que en esta lista no podía faltar el argentino. Tenísticamente, es posiblemente, y junto a Roger Federer, el tenista con más clase y condiciones para jugar al tenis del circuito. Lo tiene todo, incluso una gran reputación en Argentina ganada a pulso por su continuo compromiso con la Copa Davis. El “Rey David” ha protagonizado episodios no muy gratos como la patada al juez de línea en la final de Queen´s, pero aún así todo parece perdonársele. Y es que son muchos los que piensan que mientras que esté en activo, sólo queda disfrutar de él y su siempre atractiva propuesta desde la línea de fondo.

Lleyton Hewitt: el australiano ha pasado de ser un joven rebelde a un padre de familia educado. Eso ha hecho que sea uno de los tenistas más respetados del circuito. Esa performance le ha permitido salir indemne de ciertos momentos no del todo afortunados que le ponían en entredicho en sus inicios. Pese a todo ello, si por algo es carismático también es por su entrega y garra dentro de la pista. Es de esos jugadores que se deja la piel en la cancha y eso siempre es de agradecer para cualquier espectador.

Gael Monfils: saltos, flexibilidad, defensas increíbles... es parte del repertorio de este francés al que las lesiones le han hecho salir del Top 100 en la actualidad. Pero no por ello, el público le olvida. Monfils es de esos jugadores que no dejan indiferentes a nadie. Su cuerpo atlético le ayuda mucho y su simpatía aún más.

James Blake: junto a Andre Agassi uno de los tenistas estadounidenses más carismáticos de la última década. Una derecha explosiva, un resto demoledor y una serie de problemas fuera de las pistas que conmocionaron a sus seguidores le sitúan como uno de los tenistas más queridos por los aficionados al tenis.

El carisma en otra época

Pese a la subjetividad que entraña hacer una lista como ésta, sí es cierto que existen una serie de motivos que nos permiten saber el carisma de un tenista en relación a otros. El número de seguidores en redes sociales, la invitaciones que suele recibir a torneos, su presencia en medios de comunicación, o la simple colocación de sus partidos en determinados horarios y pistas centrales son un buen termómetro de su índice de popularidad.

Kuerten siempre tuvo un gran carisma en todos los lugares del planeta.

A lo largo de la historia han sido muchos los tenistas que tuvieron un enorme prestigio entre el público. John McEnroe, Andre Agassi, Manolo Santana, Marcelo Ríos, Carlos Moyá, Gustavo Kuerten, Björn Borg, Fernando González, Boris Becker, Marat Safin, Goran Ivanisevic o Jimmy Connors son sólo algunos de los nombres de tenistas con un enorme carisma en su época, e incluso retirados ya del circuito.

Por contra, hubo otros tenistas que aún habiendo ganado innumerables torneos y habiendo cosechados grandes triunfos nunca gozaron de especial apoyo popular. Nicolay Davydenko, quizás, el ejemplo más claro de ello.

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