Djokovic - Nadal: Una rivalidad histórica

El serbio y el español cumplieron los pronósticos y se citarán mañana en la final de Montecarlo

Novak Djokovic y Rafael Nadal. Rafael Nadal y Novak Djokovic. Los dos mejores jugadores del circuito desde el año 2010 se vuelven a enfrentar mañana en la final de Montecarlo. Desde hace varias temporadas, ambos protagonizan la rivalidad más enconada de todo el universo ATP, superando los duelos que el balear mantenía con Federer, y que han acabado con clara ventaja para el mallorquín con el paso de los años. Entre el español y el serbio, sin embargo, todo está más igualado. Hace dos cursos el número uno venció al rey de la tierra batida en sus seis enfrentamientos, pero el año pasado el ocho veces campeón de Montecarlo le endosó un 3-1 en el cara a cara, manteniéndose invicto en arcilla.

Los pronósticos finalmente se han cumplido y el público tendrá la final deseada: Novak Djokovic ante Rafael Nadal. Ambos tenistas han superado las dudas que han ido teniendo a lo largo de la semana. El de Manacor empezó como un tiro, ganando con suma comodidad a Matosevic y Kohlschreiber, pero en cuartos de final sufrió más de la cuenta ante Grigor Dimitrov y a punto estuvo de ver como finalizaba su dictadura en la capital monegasca. Afortunadamente para él, sacó el partido adelante y en el día de hoy se deshizo, no sin complicaciones, de Jo-Wilfried Tsonga, que remontó desde el 5-1 adverso en el segundo parcial hasta el tie-break, aunque acabó muriendo en la orilla. Rafa ha sufrido pero está ahí, a solo un partido de su noveno cetro en Montecarlo.

El camino para Djokovic, sin embargo, ha sido muy diferente. El comienzo fue muy tortuoso. Aquejado del tobillo desde su partido de Copa Davis ante Sam Querrey, tuvo que enfrentarse a jugadores correosos desde las primeras rondas, lo que le llevó a situarse cerca del abismo. Inició su andadura ante el experimentado Mikhail Youzhny, que le ganó el primer set y a punto estuvo de dejar fuera al vigente subcampeón de Montecarlo en el decisivo tercer acto. El de Belgrado, sin embargo, sacó adelante el encuentro, al igual que en la ronda de octavos de final ante Juan Mónaco. A pesar de anotarse el primer set, el tandilense no pudo rematar la faena y acabó cediendo ante ‘Nole’ en la tercera manga. Los dos siguientes duelos han sido más cómodos para el número uno. Nieminen empezó fuerte, pero no pudo aguantar el ritmo de bola del serbio y fue derrotado sin muchas complicaciones. La misma suerte corrió hace apenas una hora el italiano Fabio Fognini, la gran sorpresa del torneo, que solo pudo hacerle tres juegos al gran dominador del tenis mundial en estos últimos años.

De todos modos, y a pesar de la buena progresión de 'Nole' a lo largo de la semana, el favoritismo recae, por supuesto, en Rafael Nadal. Su récord en el primer Masters 1000 de arcilla de la temporada es inmaculado. Cuarenta y ocho victorias y solo una derrota, la que le infligió Guillermo Coria en los octavos de final del año 2003, cuando el balear solo contaba con dieciséis años. En el cara a cara particular entre el número cinco del mundo y Djokovic, el balance es de 19-14 favorable al español, pero en polvo de ladrillo la diferencia es mucho mayor, habiendo ganado Rafa once partidos por solo dos del serbio, que fue capaz de dar la sorpresa en las finales de Madrid y Roma de hace dos temporadas, en su año mágico. En el pasado curso, el mejor jugador del planeta dobló la rodilla ante el rey de la tierra batida en las finales de Montecarlo, Roma y Roland Garrós, mostrándose impotente ante el jugador más dominante sobre una superficie que jamás hayamos visto.

Aunque las estadísticas no sean favorables para Djokovic, el pupilo de Marian Vajda tiene motivos para ser optimista. En primer lugar, porque el último enfrentamiento entre ambos data de hace diez meses. Ha pasado demasiado tiempo desde aquella doble falta cometida que le otorgó a Nadal su séptimo entorchado en París, y seguramente el serbio tenga ganas de revancha, ya que además ha cedido en la final de Montecarlo en dos ocasiones y siempre ante el español. En la temporada pasada, ‘Nole’ tenía la presión de defender los resultados cosechados en 2011 pero en esta ocasión, su estatus de número uno es lo suficientemente sólido para afrontar la final con algo más de tranquilidad y además sin tener la vitola de favorito. La presión es para el mallorquín, y eso puede jugar a su favor.

Rafael Nadal, por su parte, busca aumentar la leyenda. Nadie ha ganado nueve ocasiones en un mismo torneo. Otro récord por romper y solo le queda un partido. Dos sets. Su dominio en el Principado de Mónaco es aplastante. En las ocho últimas ediciones ha salido victorioso y en todas ellas ha cedido un total de siete parciales. Una estadística terrorífica que demuestra el nivel que ha llegado a alcanzar el mejor jugador de tierra batida de la historia. El número cinco del mundo ha jugado aquí su mejor tenis sobre superficies lentas. Ha llegado a convertir en hazaña que su rival hiciese más de seis juegos. En esta temporada, llega con más dudas, sobre todo tras tantos meses sin jugar en la segunda parte de 2012, pero no cabe duda de que todas las quinielas apuestan por él como ganador, una vez más, del torneo de Montecarlo.

En el día mañana, Novak Djokovic y Rafael Nadal cruzarán raquetas por trigésimo cuarta vez, elevando su rivalidad a los altares de la historia del tenis. Si los Nadal-Federer suponían el enfrentamiento de dos estilos totalmente contrapuestos, de dos maneras de entender este deporte, los duelos entre el serbio y el español son la demostración perfecta de la evolución de la actividad física y técnica de los jugadores. Son dos monstruos. Mentalmente privilegiados. Dos tenistas con carisma. Mañana volveremos a disfrutar con otro capítulo más de esta historia. ¿Quién será el protagonista en esta ocasión?

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