Wawrinka destroza a Murray en Montecarlo

El suizo se deshizo del número dos del mundo en menos de una hora para avanzar a cuartos de final

Stanislas Wawrinka ha dado en el día de hoy una lección de tenis ante Andy Murray en el Masters 1000 de Montecarlo. El jugador suizo, a la sombra de Roger Federer, siempre destacó en el circuito por sus prestaciones en tierra batida. Finalista en Roma 2008 y semifinalista en Montecarlo 2009, su estatus de top-20 le suele convertir en un jugador peligroso para los favoritos en rondas no tan avanzadas. Y para el escocés hoy ha sido una piedra demasiado dura en el camino.

El primer Masters 1000 de arcilla del curso ya está en juego y los tenistas no pierden el tiempo. Si la preparación no ha sido buena, es posible que la derrota sea tempranera. Esto es precisamente lo que le ha ocurrido en el día de hoy a Andy Murray. El escocés ha sido barrido de la pista por el suizo Stanislas Wawrinka -6-1 y 6-2- en apenas cincuenta y ocho minutos. Su mala actitud y la poca intensidad y garra a la que ha dotado a su tenis, le han convertido en una presa fácil para el número diecisiete del mundo, todo un especialista en tierra batida que ni se ha despeinado para batir al vigente campeón de Miami y acceder así a cuartos de final de Montecarlo.

Wawrinka es un jugador especial, que con el paso de los años se ha convertido en un hombre capaz de rendir en todo tipo de pistas. Cuartofinalista tanto en Melbourne Park como en Flushing Meadows, se ha mantenido siempre a la sombra de Roger Federer. Y es que debe ser difícil coincidir en el tiempo con el mejor jugador de la historia, y más si es compatriota tuyo. Las comparaciones son odiosas, pero el bueno de Stan siempre se ha dedicado a ir a lo suyo. Desde muy joven destacó, ganando Challengers desde sus comienzos como profesional y entrando a formar parte de la élite a edad muy temprana.

Con un buen servicio y una derecha algo inconsistente, su juego se fundamenta en un revés de ensueño. Domina tanto el liftado como el plano, y quizá estemos ante el jugador que mejor ejecuta ese golpe en todo el circuito ATP. Para el gran público, el 2008 fue el año en el que se dio a conocer. La final alcanzada en Roma le catapultó al top-ten, y solo un set le separó de coronarse campeón en el Foro Itálico. Once meses después, batió a Roger Federer en Montecarlo y avanzó hasta semis, confirmando que en tierra batida es un valor seguro.

Sin embargo, lo que más se le achaca a Wawrinka es esa falta de capacidad para rendir en los momentos importantes, cuando tiene en su mano ganar a grandes jugadores. En ese tipo de situaciones, cuando la pelota quema y las emociones están a flor de piel, el suizo se agarrota, le pesan las piernas y acaba sucumbiendo ante la presión. En multitud de encuentros se ha encontrado Stan en la tesitura de situarse a escasos puntos de la victoria ante una de las grandes raquetas del circuito. Sin echar la vista atrás demasiado, el pasado mes de enero, en octavos de final del Open de Australia ante Djokovic, tuvo al número uno contra las cuerdas pero finalmente no pudo completar la machada.

Su trabajo con Peter Lundgren, ex entrenador de Safin, Federer o Dimitrov, no dio los frutos que se esperaban, y Wawrinka lleva varios años sin pisar el top-ten. Adolece de la regularidad necesaria para estar entre los mejores semana a semana. Hacía más de un año que el de Lausana estaba sin coach, pero con la contratación de Magnus Norman a tiempo parcial, se abre un nuevo horizonte en el tenis de la segunda mejor raqueta suiza. El sueco, ex número dos del mundo en el año 2000, entrenó durante un par de temporadas a Robin Soderling y durante su relación profesional el de Tibro logró llegar a dos finales de Roland Garrós y a situarse como un top-5 estable, vendiendo muy cara su derrota ante los mejores tenistas del circuito.

Norman es un gran motivador y a Wawrinka le falta ese ‘click’ mental que le permita, no ser un top-5, pero sí por lo menos pulular por el club de los top-ten y poder llegar más lejos a los torneos grandes con mayor asiduidad. La victoria de hoy ante Murray ha sido un pequeño paso, pero aún falta mucho camino por recorrer. En el día de mañana, se las verá con Jo-Wilfried Tsonga por un puesto en las semifinales de Montecarlo. En los dos últimos años ambos jugadores han protagonizado grandes batallas en Roland Garrós y ahora trasladan esa lucha a la ciudad monegasca. Stan busca situarse entre los mejores. Lo de hoy solo ha sido un aviso.

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