Puntazo de Paire en Montecarlo

El imprevisible tenista galo hizo uso de una suerte sutil para superar a su rival

Benoît Paire se encuentra en Montecarlo disputando el primer Masters 1000 de tierra batida de la temporada. En el cruce de primera ronda solventado con éxito (6-4 6-4) ante el croata Ivan Dodig, el actual 33 del circuito ATP encontró un escenario privilegiado para mostrar sus dotes deportivas.

Para el competidor galo, la edición de 2013 representa su primera participación en el cuadro principal del torneo. Con un historial que apenas se reduce a una derrota de ronda previa, su estreno en las inmediaciones del principado dejó postales para el recuerdo.


En uno de los torneos más grandes que se disputan sobre suelo galo, el tenista de Avignon no dejó escapar la oportunidad para mostrar al mundo sus habilidades cuando de trazar virguerías se trata. Su primer partido en el cuadro final de Montecarlo, en la pista central del torneo, suponía un momento especial como para permitir que pasara el tren.

En el noveno juego del primer parcial, con 0-15 a su favor desde tareas de devolución, el francés supo jugar sus cartas. Su oponente se encontraba en una situación delicada. Otro punto perdido y se asomaría a un abismo cercano a la entrega del set inaugural.

Un segundo servicio del balcánico es restado de manera poco intimidatoria por Benoit, quien trata de buscar el flanco de revés de Dodig. La pelota no toma excesiva dirección ni potencia, permitiendo al croata tratar de dictar con la derecha.



Ivan ejecuta un tiro paralelo, con más violencia que sentido táctico. Benoit responde con una derecha cortada, buscando cambiar el tono del intercambio, sacar a su oponente del mecanicismo. La pelota queda corta, Dodig entra en pista y traza una derecha cruzada, algo envuelta, sobre el flanco de derecha de Paire. El croata aprovecha para avalanzarse sobre la red. Pero Paire, en carrera y con terreno perdido, se saca de la chistera un globo que aterriza en la línea de fondo.

Aplauso general, herida profunda sobre el servicio de su oponente (0-30) y circunstancia con la que terminaría sellando la rotura definitiva del primer acto.

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