Montecarlo, el Masters 1000 más especial del curso

El Masters 1000 de Montecarlo goza de una serie de peculiaridades que lo hace único en el circuito

Montecarlo sólo ha sido ganado por un francés en 50 años. Foto:twitter.com
Montecarlo sólo ha sido ganado por un francés en 50 años. Foto:twitter.com

El Masters 1000 de Montecarlo es uno de los torneos más especiales del circuito. Su larga tradición y el maravilloso enclave geográfico en el que se encuentra lo sitúan como uno de los eventos tenísticos preferidos por los jugadores.

Este domingo arranca el cuadro principal de Montecarlo, posiblemente, el Masters 1000 más especial del curso. Sus instalaciones con lujosas vistas al mar, sus peculiaridades y la enorme tradición que arrastra el evento, lo convierten en uno de los más queridos por los jugadores. En Punto de Break analizamos algunas de las cosas que lo hacen tan singular:

Montecarlo es un torneo favorable a tenistas españoles.

Jornadas diurnas: la sesión de noche se ha constituido en uno de los grandes reclamos de los torneos, que programan sus partidos en esas franjas horarias para atraer la mayor parte de espectadores tanto en televisión como en las gradas. En Indian Wells, por ejemplo, vimos a Novak Djokovic empezar un encuentro al filo de la medianoche. Montecarlo, en este sentido, es bien diferente. Todo el programa se desarrolla bajo la luz solar, y es ésta, la que señala la duración de la jornada, a imagen, y semejanza de lo que ocurre en Roland Garros. Para ello, se comienza a jugar desde las 10:30 horas de la mañana.

Las instalaciones: el Monte-Carlo Country Club es la lujosa sede del primer Masters 1000 de tierra del curso. Localizado a escasos metros del mar, lo que le da un encanto especial, sus instalaciones rebosan glamour y belleza. Pese a contar con una pista central no muy grande, apenas 9.000 espectadores que la convierten en la cancha principal más pequeña de todos los Masters 1000 (es la 31ª más grande del circuito en capacidad), el complejo también dispone de otras 20 pistas de tierra donde poder entrenar, y otras dos más de pista rápida.

No es obligatorio: se trata del único Masters 1000 cuya disputa no es obligatoria por parte de los 30 primeros del mundo. A pesar de que la puntuación es la misma que en el resto de eventos de la misma categoría, esta peculiaridad hace que el torneo compute como un ATP 500. Ello provoca, que generalmente tenga más bajas que el resto. Por ejemplo, comentábamos en artículos pasados que desde el 2006 sólo dos tenistas norteamericanos han participado en él y que Roger Federer últimamente no lo tiene en su agenda.

Historia: en 1897 tuvo lugar la primera edición de este certamen. Desde entonces, 106 ediciones en la que no todos los mejores jugadores del mundo han triunfado. De hecho, hasta 15 de los 25 número 1 que tiene o ha tenido el ranking no han podido nunca alzar la corona de campeón. Especial mala suerte parece perseguirle al tenis francés que desde 1964 sólo ha ganado un título, en el año 2000 con Cedric Pioline. Desde entonces, ni siquiera finales pese a la multitud de tenistas galos que lo han intentado.

Tiranía española: desde la apertura del torneo a la Era Open en 1969, el dominio español es incuestionable con 14 victorias (8 de Nadal, 2 de Ferrero, 2 de Bruguera y otra de Orantes y Moyá) y presencia en 16 de las últimas 20 finales. Para los más nostálgicos, Andrés Gimeno en 1960 y Manolo Santana en 1966 también lo vencieron en épocas anteriores. El hecho de jugarse a nivel del mar y ser el torneo más lento del mundo, sin duda, favorece a que los tenistas de la Armada obtengan en él los mejores resultados. Algo similar a lo que les ocurre a los argentinos, que han salido cinco veces campeones de Montecarlo.

Rafa Nadal aspira a ganar su noveno título.

Sin duda, si alguien sobresale en la tierra batida monegasca es Rafa Nadal, quien de ganar esta edición podría batir otro curioso récord: ser el tenista masculino que más veces ha ganado un mismo torneo, con nueve títulos. De momento, se encuentra empatado con Guillermo Vilas, quien también alzó el torneo de Buenos Aires en ocho ocasiones. Su dominio es tal que, además, el balear presenta otro peculiar registro: es el único campeón en activo del torneo en el circuito, lo que habla bien a las claras de su poder durante tanto tiempo.

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