Nadal, camino de Montecarlo

Tras un arranque inusual, considera más exigente que otros años el desafío de arcilla

Rafael Nadal se encamina hacia la gira de arcilla europea cuya punto de partida tendrá lugar en el Masters 1000 de Montecarlo. Allí, arropado por un club de impronta añeja, buscará nada menos que su noveno título consecutivo.

Tras descansar del intenso periplo americano que le vio regresar a competición tras siete meses de inactividad firmando una final y cuatro títulos, el manacorí se encuentra ya en las inmediaciones del principado monegasco.

Habiendo pasado unos días en Mallorca lejos de la intensidad de la competición pero rodando el cuerpo sobre arcilla, el ocho veces campeón acude a uno de sus santuarios deportivos. Allí no conoce la derrota desde el año 2003. Allí logró someter a Djokovic el pasado año tras un calvario de trece meses y siete finales perdidas con el serbio. Y allí, en una cuna de sensaciones, aspira a comenzar a cimentar una nueva candidatura al trono de Roland Garros.

Antes de volar hacia el principado el actual número 5 del mundo atendió este viernes a los micrófonos de IB3, la televisión pública balear, en el aeropuerto de Palma para mostrar brevemente sus impresiones sobre la inminente gira sobre polvo de ladrillo. "Lo prioritario para mí es poder hacer una gira de tierra batida completa. Me refiero a poder competir en todos los torneos con garantías" apuntó un Nadal cuya hoja de ruta indica paradas en el mencionado evento de Montecarlo, antes de acudir a Barcelona, Madrid, Roma y finalmente París.

Habiendo configurado un inicio de temporada radicalmente diferente a temporadas precedentes, el manacorí considera que el desafío que tiene por delante presenta una pendiente más empinada que en ocasiones pasadas. "Soy consciente de que es el año en que lo tengo más difícil por venir de donde vengo. Pero voy a intentar hacerlo lo mejor posible y voy a intentar disfrutar de una parte de la temporada que me encanta. Es mi preferida, de hecho. Voy a intentar conseguir buenos resultados y jugar a un buen nivel" argumentó el español.

Cuestionado por la solvencia habitualmente mostrada a orillas del mediterráneo, envuelto por el aura histórico que rodea al primer Masters de arcilla de la temporada, el mallorquín repasó la especial relación que mantiene con el enclave. "Montecarlo es un torneo especial. He jugado muchas veces y desde el primer día en que llegué ahí, en 2003, he tenido un poco de idilio. Me encanta el torneo, la organización, cómo se desarrolla. Allí me siento muy cómodo"

Respira ya Nadal el aire de Montecarlo. En 2012 no cedió un solo encuentro sobre polvo de ladrillo rojo. Llega a la cita montado en una racha de 14 triunfos al hilo. Huele a tierra batida europea. Un escenario domado bajo los pies del mallorquín en los últimos cursos, cuyas bridas espera poder amarrar a partir de la próxima semana (el miércoles 17 de marzo debiera saltar al albero).

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