La WTA inicia nuevas estrategias

Reducir el número de torneos WTA Premier o reconfigurar sus categorías de torneos, como solución para encontrar mayores rivalidades y rep

Central del WTA de Monterrey (México)
Central del WTA de Monterrey (México)

Hemos podido conocer las últimas semanas, desde fuentes cercanas a la WTA, que en la cúpula de este circuito femenino se han comentado distintas estrategias y se han planteado nuevas posiciones que están abriéndose al debate en el seno de la propia dirección de la WTA. Estos nuevos debates abiertos giran sobre todo en torno a dos ejes inter-relacionados: la atracción de más público y la disminución del número de torneos WTA Premier.

Estos dos elementos, sobre los que Stacey Allaster, CEO de la WTA, ya ha reflexionado y debatido en distintos foros, marcan las nuevas estrategias de la WTA. Fundamentalmente el primero. Existe preocupación en la WTA respecto del elevado vacío de las gradas en según qué torneos y en determinadas rondas. Últimamente el éxito de asistencia en lugares como Bogotá, Charleston o Monterrey, exclusivamente torneos WTA, han puesto de manifiesto que sí es posible conseguir que el público llene las gradas en partidos y torneos femeninos. Dos de ellos eran torneos pequeños, y el primero sin tampoco grandes nombres (más allá de Jankovic, Pennetta o Schiavone) que refrendaran el éxito final, por lo que nos es una cosa de grandes plazas. Se pueden llenar torneos en Colombia o en México, y se debe poder hacer también en España o China. Esa es la mentalidad.

Salvado el importante escollo de encontrar un patrocinador principal, como ha sido Xerox, y presentada la campaña “WTA: 40-♥” con la que se conmemoran los 40 exitosos años de vida del circuito femenino profesional, ahora con mayor tranquilidad desde la dirección se pueden centrar en otros objetivos. Sin olvidar, la intensa lucha que están protagonizando esta temporada también en busca de una mayor cobertura televisiva de los torneos, alcanzado a casi la totalidad de ellos, y tratando de ampliar (en lo posible) el número de días y pistas con cobertura. Así como tampoco, hemos de olvidar otro de los debates que más está enrolando a la WTA los últimos meses: la disputa por albergar el torneo WTA Championships de final de temporada, a partir de 2014 (en 2013 acogerá la tercera y última edición del mismo, la ciudad de Estambul, que está previsto recupere su torneo WTA International).

Entre toda esta cantidad de temas, y la constante actualización del calendario (últimamente muy sujeto a cambios) la WTA no descansa y ya se plantea no sólo dónde celebrar sus eventos, sino cómo conseguir atraer al público a ellos. Especialmente preocupan las gradas de torneos asiáticos, donde el circuito cada día tiene mayor presencia, pero en los que apenas hay espectadores si no entran en juego nombres como Na Li o Jie Zheng. En este sentido, se ha planteado la opción de conseguir promocionar, como ocurre en el circuito ATP, fundamentalmente al top10. Esto es, que las 10-15 mejores tenistas del circuito sean ampliamente conocidas. Y una vez que sean conocidas globalmente, conseguir igualmente que se enfrenten entre ellas asiduamente.

Esta idea, precisa de regularidad en la élite femenina, algo que el último año y medio ha sido por completo así. Pero igualmente, también desde la WTA se puede colaborar con la misma fomentando una mayor concentración de las grandes figuras. Y es aquí donde damos el paso al siguiente eje: reducción del número de torneos WTA Premier.

Actualmente hay tantos torneos WTA Premier que las tenistas top10, salvo en media docena, no coinciden siempre en los mismos. Existen los WTA Premier Mandatory (Indian Wells, Miami, Madrid y Beijing), en los que deberían acudir todas las tenistas clasificadas, aunque con la ausencia de las Williams en Indian Wells, y la cantidad de lesiones y problemas físicos que se suelen argüir para el tardío (en el calendario) torneo chino, tampoco es que los WTA Premier Mandatory puedan gloriarse de contar siempre con las mejores en sus cuadros. De esta forma, luego encontramos los WTA Premier5 (Doha, Roma, Montreal, Cincinnati y Tokio), entre los que las tenistas top10 sólo pueden jugar cuatro. Se antoja de nuevo difícil que coincidan todas ellas a los mismos, y suelen haber ausencias destacadas, el año pasado tras los Juegos Olímpicos Montreal y Cincinnati fueron un despropósito. Más allá de ese aspecto coyuntural, es habitual que ni Tokio ni Doha (no en esta edición) cuenten con el top5 en completo.

Mirando de reojo a la ATP, están naciendo corrientes que solicitan a la WTA una organización de los torneos más simple (WTA 1000, WTA 500, WTA 250 y WTA 125). Adquiriendo un papel preeminente los “WTA 1000”, hoy divididos entre unas categorías y otras, aunque es cierto también que al final el número sería ciertamente parejo. Asimismo, una reorganización de los puntos y de las categorías también facilitaría su comprensión a los aficionados, que salvo los más curiosos se terminan perdiendo entre los puntos a repartir, los torneos obligatorios, los semiobligatorios, los opcionales y los prohibidos.

La WTA, en definitiva, lo que pretende es ser independiente. Dar pasos adelante de cara a futuro y asegurarse patrocinadores, espectadores y repercusión. El tenis femenino mundial, nadie duda, es el deporte femenino profesional en el que existen mayor número de profesionales y en el que a mayor repercusión y premios se puede aspirar. Es un ejemplo para todo el deporte femenino. Pero esto no significa que esté exento de problemas. Necesita solucionar su ‘excesiva’ dependencia, en según qué citas, de la rama masculina de este deporte y garantizarse sus propios éxitos. Tanto en la élite WTA, más constante, diversa y conocida del último lustro, como desde la dirección de la misma (en aspectos como el calendario), se está cambiando mucho rápidamente. Estos cambios que están yendo ahora en la buena dirección, son difíciles de afrontar, pues no es fácil encontrar apoyos de patrocinadores tan fácilmente como para el deporte masculino, pero la mirada hacia los nuevos mercados que la ATP no está haciendo y que la WTA está protagonizando hacia Asia o América del Sur, es un aval de futuro.

Ese futuro económico, empieza a estar garantizado. Ahora se precisa de un futuro de aficionados y tradiciones que no se pueden perder. El tenis femenino parte de una posición privilegiada, pero igualmente pende de un hilo. Quizás reducir el número de torneos WTA Premier y conseguir que Azarenka, Serena, Sharapova, Li, Errani, Kvitova, Kerber, Wozniacki, Ivanovic, Barotoli y Radwanska se enfrenten más veces entre ellas a lo largo del curso, alimentando las famosas rivalidades que tanto llaman al público, sea un buen camino. En cualquiera de los casos, siempre es una buena noticia observar que la WTA hace un diagnóstico correcto de la realidad, y que está en busca de cambios para garantizar la autonomía, supervivencia y mejoría del tenis femenino mundial. Hace no tanto, tuvimos nuestras dudas; y si contamos los fallos, también los aciertos.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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