WTA: Sorpresas made in USA

Descubre los desconocidos rostros de jóvenes tenistas norteamericanas que salen 'de la nada' para asustar a la élite WTA

Quien haya seguido de cerca el circuito WTA las últimas semanas, no habrá dejado de sorprenderse al encontrar nuevas figuras norteamericanas, desconocidas o ya conocidas pero novedosas en cualquier caso, en su pantalla. Una y otra vez. Jóvenes por aquí, veteranas por allá, tenistas curiosas en no sé dónde y tenistas directas por no se cual. El tenis femenino estadounidense es una caja de sorpresas apasionante. Cada día parecía surgir una nueva. Keys, Davis, Burdette, Serena, Venus, Lepchenko, Mattek-Sands, Pegula, Stephens, McHale, Hampton, Oudin, Vandeweghe, Sanchez, Glatch, King, Falconi, Scholl, Min, Cohen, Gibbs, Riske, Craybas... y estas son las top200, a las que se podría sumar nuevas perlas como Townsend o Crawford, entre otras.

Y mejor ni hablamos de edades pues la inmensa mayoría de ellas son menores de 23 años, de hecho todas a excepción de las Williams, Lepchenko, Mattek-Sands o Craybas han nacido como pronto en el ’89. Una flota inmensa en cantidad y en calidad, ¿qué falta? Es simple: regularidad. Es el gran defecto de las tenistas americanas capaces de brillar en sus torneos de casa pero a las que les cuesta más destacar lejos de sus fronteras y dar la cara en distintas superficies.

De esta enorme caja de sorpresas que cada día depara un nuevo estilo, un nuevo tenis y un nuevo carácter a los aficionados norteamericanos, vamos a resumirles las figuras más sonadas en este artículo. Surgen de las prestigiosas universidades americanas, de la enorme cantidad de escuelas de tenis ubicadas en Florida o California, de presenciar la multitud de torneos WTA que se desarrollan en el país yanki o de seguir el ejemplo de estrellas pasadas como Davenport, Seles, Capriati o las mismas hermanas Williams. Lejos de resumir lo irresumible, sí aspiramos a que tengan en su cabeza cuáles son los nombres menos conocidos que más protagonismo han tomado y algunas de sus notas peculiares. No hablaremos parece claro de las superconocidas estrellas Serena y Venus, ni de las sobresalientes jóvenes Stephens, McHale o Keys, o de diamantes en bruto por pulir como Townsend o Crawford, de las cuales ya les hemos hablado en otras ocasiones y no necesitan repasar, o si así lo desean pueden consultarlo en nuestros archivos. Vamos allá con las ‘desconocidas’.

Mallory Burdette | Esta tenista, hace unos meses con 21 años, criada en el tenis universitario más propio de Estados Unidos, decidió aprovechar su último año en la Stanford University para probar como profesional. Jugó el WTA de Stanford, debutó ganando a Keothavong (#75 de la WTA en aquel momento) y después perdió en 2ªR ante Bartoli por 7/5 6/0. Tras aquello ganaría dos de sus tres siguientes torneos, del circuito ITF, el último -Vancouver- era un 100.000 la categoría más alta de torneos ITF, más o menos como un ATP Challenger de alta categoría. La USTA decidió otorgarle a esta ‘tardía’ tenista una WC para el US Open: dos fáciles victorias en sus dos primeros partidos de Grand Slams; después perdería fácil ante Sharapova en 3ªR, pero con sólo 5 torneos disputados estaba a escasos puntos del top150. Le está costando arrancar resultados más allá de las pistas duras hasta Charleston; sin embargo, su gran tarea a resolver no es jugar bien ante las grandes ni el desparpajo o veteranía, que parece tenerlos entre sus virtudes, sino el trasladar este nivel lejos de las fronteras norteamericanas.

Criada en la universidad, salida ‘de la nada’, tiene nivel prácticamente de top50 y es versátil en superficies. Vale la pena insistir que si consigue trasladar este nivel en otros torneos y tener acceso a los Grand Slams como parece va a ocurrir, puede ser una de las sorpresas del año. En la race ya está próxima al top50 de la WTA y aunque por momentos es irregular, cuando entra en forma es capaz de sorprender a cualquiera.

Lauren Davis | Auténtica admiradora de Rafael Nadal, su padre es cardiólogo y su madre enfermera, de ahí nació Lauren. Oksana Beilenen, exjugadora profesional, amiga de su madre, siempre les comentó que consideraba que Lauren podía tener futuro. Una tenista ciertamente irregular, entrenada por Federico Ricci, que prefiere las pistas duras y golpear de revés, aunque su escasa altura (157 centímetros) le supone un problema sobre esos duros tapetes. Con una capacidad mental que asusta y un juego agresivo ‘no loco’, recuerda por momentos en su capacidad para generar potencia con escasa altura a Cibulkova.

Este 2013 fue capaz de pasar la previa y llegar hasta QF del WTA de Hobart, de ganar el ITF 100.000 de Midland, de hacer 2ªR en el WTA de Memphis y de sorprender metiéndose en 3ªR de Miami derrotando a la gran estrella futura de EEUU: Madison Keys, en un gran partido. Campeona de la Orange Bowl y del Eddie Herr, dos de los torneos junior más prestigiosos del mundo, en 2011, es cuestión de tiempo que dé una gran sorpresa en una gran plaza. Asentada con 19 años en el top100 participará del circuito profesional WTA por primera vez en su vida en este 2013.

Jessica Pegula | Cuando una es hija de un multimillonario empresario del gas, que invierte su dinero en la liga de hockey o en comprar todo un equipo entero de la NHL (Buffalo Sabres), tiene sin duda la facilidad de optar por una vida cómoda, relajada en la que aprovecharse de disfrutar el dinero que gana su padre. No es ése el camino que ha seguido Jessica, cuyo progenitor es según la revista Forbes el 114º hombre más rico del planeta. Madruga, entrena (eso sí con el ex-entrenador de Sharapova, Michael Joyce) sin respiro y sigue mejorando su tenis. En toda su carrera sólo ha ganado hasta ahora 112.000 dólares. Si descontamos gastos, se le queda en nada. Pero esta semana en Charleston le ha salido muy rentable.

Y no solo a nivel económico, derrotando a dos promesas mundiales como Garbiñe Muguruza y Mona Barthel, se ha convencido a sí misma de que puede aspirar a cotas más elevadas. Hace poco más de un mes que cumplía los 19 años y se va a colocar en el #134 de la WTA. Una historia para crear novelas la de Jessica que puede deparar muchas sorpresas en un futuro cercano. “Estoy sorprendido, aprende rápido. Me costó aceptar su propuesta, pero estoy convencido de que sólo le falta para triunfar lo que un entrenador puede enseñarle... su instinto, su talento, su competitividad, va directamente. Será una gran tenista”, decía estos días su entrenador de ella. Mucha atención a Jessica.

Jamie Hampton | La cuarta mejor americana del año, tras Serena, Stephens y Lepchenko, en el top40 de la race WTA y #66 de la WTA y eso que este año se ha dejado ver muy poco, sólo disputando 5 torneos puntuables. Apretó de lo lindo a Azarenka en Melbourne, donde se coronó la bielorrusa por segunda vez, y allí se empezó a hablar más de ella.

Nació en Frankfurt (Alemania) donde su padre se encontraba desplazado pero desde jovencita vivió en Estados Unidos. A los 15/16 años desarrolló una lesión de muñeca. Se negó a abandonar el tenis y la lesión fue a peor, compitiendo desde muy joven con dolores. Finalmente pasó por quirófano a los 19 años, sin saber si su sueño de convertirse en tenista profesional podría convertirse en realidad. Como vemos hoy lo consiguió y es una tenista en crecimiento constante. De 23 años, admira el tenis de Federer y Nalbandian, así como tiene en el Open de Australia su torneo preferido.

Maria Sanchez | Rozando el top100 de la WTA, producto de la Academia de Chris Evert y su hermano en Florida. La pequeña de cinco hermanos en una familia humilde cuyos padres son profesores. Nacida en Modesto, empezó a practicar el tenis cuando visitó Guadalajara para visitar a su familia latina. Llegó a ser #1 del tenis universitario norteamericano y estrella de su universidad, compatibilizó durante su vida universitaria la práctica exitosa tanto del tenis como del baloncesto (mide 1,78), pero al final se ha decantado por el tenis profesional. A sus 23 años, sólo cuenta con un buen bagaje en Estados Unidos y en pistas duras, pero no se domina con autoridad el circuito universitario de EEUU ni se roza el top100 de la WTA por casualidad. Estamos ante su primer año WTA y aunque le está costando amoldarse, que nadie olvide su nombre.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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