Andy Murray, campeón en Miami

El escocés ganó en un partido agónico a Ferrer y se hizo con su noveno Masters 1000

Andy Murray se ha proclamado campeón del Masters 1000 de Miami al vencer en tres sets a David Ferrer en un partido en el que los errores se impusieron a los aciertos. Con unas condiciones en la pista algo complicadas, ninguno de los dos tenistas fueron capaces de mostrar su mejor tenis. El escocés, que salvó una bola de partido en el duodécimo juego del segundo set, logró su novena corona en eventos de esta categoría.

No ha sido una final bonita. Una cantidad exagerada de errores y un total de ocho breaks en el último parcial no pueden ser nada demasiado bueno en un partido. Sin embargo, ha sido un partido entretenido, emocionante, imprevisible. Andy Murray comenzó aletargado, como si todo un encuentro por el título en el Crandon Park de Miami no fuese lo suficientemente motivador como para darlo todo desde el comienzo. En ocasiones, al de Dunblane le cuesta arrancar, y en el día de hoy ese hecho fue más evidente que nunca.

Con el partido totalmente dominado por Ferrer, los nervios empezaron a aflorar en el alicantino, que de repente cometió más errores de la cuenta. De todas formas, Murray no se llegó a sentir totalmente cómodo en la segunda manga, desaprovechó la ventaja de break que había adquiridos a inicios del parcial, pero finalmente al de Jávea le traicionó el mal de altura, para acabar cediendo el segundo set. En el acto definitivo, con las emociones a flor de piel, fuimos testigos de malas decisiones, errores, y problemas físicos que desembocaron en un total de seis breaks consecutivos para iniciar la agonía del encuentro.

El partido iba a morir y Ferrer tuvo bola de partido en el duodécimo juego, con servicio de Murray, que se jugó un golpe que fue a la línea. David pidió el challenge antes de que se acabara el punto y el ojo de halcón dictaminó que la pelota había entrado. El punto que podía haberle dado el título al número cinco del mundo -a partir de mañana cuarto clasificado- se iba para el británico. Ya en el desempate, que iba a decidir el campeón, Andy jugó mejor sus armas e incluso tras un infernal intercambio de revés a revés, tumbó al español en el suelo, que acusó en exceso el esfuerzo y acabó el partido con visibles calambres.

Noveno cetro de Masters 1000 para Muzza. Segundo en Miami tras el título que en 2009 consiguió ante Novak Djokovic. El escocés ha sabido aprovechar a la perfección la ausencia de Nadal y Federer, y la pronta eliminación de Djokovic para conseguir vencer en un gran torneo, el primer triunfo en esta categoría desde octubre de 2011, cuando se llevó el gato al agua en la ciudad china de Shanghái. Murray ya puede ganar sin jugar bien. Durante los diez días que ha durado el torneo no ha hecho gala de un gran tenis, pero a base de oficio y ambición por conseguir el triunfo se ha salido con la suya.

Esta victoria le da al de Dunblane la segunda plaza del ranking mundial, que no ocupaba desde el 13 de septiembre de 2009, día en el que finalizó el US Open con la victoria de Juan Martín Del Potro ante Roger Federer. Murray, que defendía la final conseguida el año anterior, cayó en octavos ante Marin Cilic, perdiendo un total de 1120 puntos que le hicieron ceder su posición en los rankings en favor de Rafael Nadal. Además, con Andy instalado de nuevo en el segundo escalafón del ranking ATP, asistimos a una estadística inédita desde hace casi una década. Por primera vez desde noviembre de 2003, ni Roger Federer ni Rafael Nadal se encuentran entre los dos mejores del mundo. Ambos habían salido de esas posiciones de honor durante algún tiempo en todos estos años, pero siempre que uno se encontraba fuera del top2, el otro aún seguía dentro de ese selecto club.

Sigue la maldición española en Miami

La sexta tentativa del tenis español por hacerse con el título en el evento floridano ha vuelto a caer en saco roto. El primer tenista patrio en alcanzar la final en Miami fue Sergi Bruguera en 1997. Junto a Thomas Muster protagonizó un partido típico de dos jugadores de tierra batida, aprovechándose de las condiciones lentas del entonces conocido como Lipton Championships, pero no pudo hacerse con el cetro, cayendo en tres sets. Carlos Moyá fue el segundo de los nuestros en postularse como ganador del evento estadounidense, pero poco pudo hacer en la final de 2003 ante Andre Agassi, que conseguía así su sexto entorchado en Cayo Vizcaíno, el tercero de forma consecutiva. Rafael Nadal fue el último en intentarlo antes de Ferrer. Llegó al partido por el trofeo hasta en tres ocasiones, quedándose muy cerca en 2005 y 2011 ante Federer y Djokovic, y perdiendo con más claridad en 2008 ante Nikolay Davydenko.

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