Ferrer, ¿el primer campeón español en Miami?

El alicantino disputará la final en el Masters 1000 de Florida buscando domar un terreno jamás conquistado por el tenis español

David Ferrer ha certificado su pase a la final del Masters 1000 de Miami, su quinto partido por el título en un evento de la categoría de oro ATP. El alicantino, situado ante un barrera histórica a nivel nacional, buscará convertirse en el primer español capaz de conquistar el evento de Florida.

Torneo de poca altura, con cementos pausados, importante cuota de grada hispana. Un entorno para sentirse como en casa para el tenista español donde, sin embargo, ninguna jamás ha logrado coger el testigo. ¿Será David Ferrer el primer miembro de la Armada en asestar el golpe definitivo en Miami? Con la voluntad de romper los candados nacionales del coto de Florida llega el alicantino. Jamás logró un compatriota descifrar la clave a orillas del Golfo de México. A dos sets se encuentra David de reventar el enigma. Tras una temporada asfixiante David no baja el pistón. No ha terminado el mes de marzo y el de Jávea ya acumula cuatro partidos por el título. A más de una final por mes marca la pauta. David camina a otro ritmo. Y en caso de ganar Miami elevaría su figura unos centímetros más.

Cuarto español en el último peldaño de Miami - El competidor de Jávea se suma a Sergi Bruguera, Carlos Moyà y Rafael Nadal completando el póker de raquetas españolas que se han ubicado en la última valla a orillas del Golfo de México. Uno de los últimos reductos aún ajenos a la colección de la Armada masculina queda a los pies del buen hacer del tenista de Jávea. El número 4 del mundo, estrenado el palmarés en la categoría el pasado otoño, buscará ampliar con otra chapa de renombre un palmarés fortalecido durante los últimos años de carrera.

Experiencia en pistas duras - Forjado bajo una impronta que si bien pudiera anticipar en el observador ocasional la idea del empacho sobre arcilla, el tenaz atleta levantino sigue estirando sus límites sobre el cemento, la superficie donde ha logrado los resultados más brutos de su trayectoria profesional. Sobre suelo duro figuran en su expediente una final de Copa de Maestros. Pisando cemento ha alcanzado cuatro de sus cinco semifinales de Grand Slam así como tres de sus cinco últimos peldaños en Masters 1000. Y sobre el mismo suelo luce en su vitrina el trofeo más prestigioso atrapado hasta la fecha. Un vasto bagaje que debiera servirle para aplacar los nervios al encarar uno de los partidos más grandes de su vida.

Reacción inmediata - A la altura de pocos jugadores queda la capacidad de morder el polvo de forma severa una semana y presentar candidatura a uno de los mayores logros de su vida deportiva apenas un puñado de días posteriores. Es una demostración de levantamiento tras la caída. De no dejarse vencer por los miedos. De saber encajar los golpes en el camino para no ceder, sino responder golpeando con más fuerza. Tras entregar el primer partido de Indian Wells se planta David en el último peldaño de Miami. Llega a la final con la herida bien lamida.

Estatus consolidado - El resultado de Miami, con independencia del desenlace final, deja una consecuencia de relevancia capital en el futuro cercano de Ferrer. Abriendo una brecha terminal respecto a Rafael Nadal en el cuarto escalón del circuito (la distancia se estira por encima de las 600 unidades, teniendo el mallorquín un margen de recorte mínimo) David tiene la opción de asegurarse cuadros más livianos en los torneos más feroces de la gira europea de arcilla. El gran periplo latinoamericano de Nadal había puesto en cuestión la posibilidad de que el alicantino pudiera mantener la plaza hasta París. Sin embargo, su respuesta en Florida le vuelve a colocar en posición privilegiada.



Aprovechar la oportunidad - Es cierto que el actual número 4 del mundo presente balances desfavorables ante el cuarteto de raquetas que marcan la pauta en el momento actual de la disciplina. Pero también es de mérito reconocer la habilidad para filtrarse en cuadros donde la ausencia de unos u otros termina por producirse. En París-Bercy encontró la oportunidad de su vida para besar la gloria de un Masters 1000 tantas veces esquivo, y la aprovechó. En Miami, ausente el 50% del poderoso grupo y caído en combate el miembro más voraz de la terna, volvió a abrirse una rendija de dimensiones únicas. Y la ha vuelto ha aprovechar. Estar en el momento en que se abre una puerta y agarrar la opción con ambas manos.

Se asoma David a uno de los partidos más importantes de su vida. Está ganando partidos sin llegar a desplegar buen tenis, sin mostrarse del todo dominador y siendo por momentos dominado. Ahí radica la grandeza del deportista. En ese saber sobreponerse al día gris se sustenta una buena clave de su éxito.

Acostumbrado a sombras, ahí tiene reservado un pedazo de historia. Miami respira por un español. A eso aspira Ferrer, la primera raqueta española. Por una vez, ser el primero.

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