Cinco momentos históricos del torneo de Miami

Repasamos algunos de los pasajes más memorables del prestigioso evento celebrado de Florida

El Masters 1000 de Miami, reunión habitual de las principales figuras de la raqueta, ha dejado momentos históricos durante sus 28 años de existencia. Una de las primeras grandes plazas del calendario tenístico, víspera del corazón de la temporada a competir sobre arcilla, ha acogido capítulos de digna memoria impregnada en las retinas de los espectadores.

Cuando la edición de 2013 camina sobre el ecuador de la prueba, cuando apenas la mitad de los competidores que emprendieron el camino mantienen la vertical en busca del sueño a coronar, revisitamos algunos pasajes históricos de un evento referencia cuya trayectoria se acerca a la tercera década. Constituye Miami el núcleo de actividad de algunos hechos llamativos durante los últimos tiempos. Barreras rotas a nivel de clasificación, circunstancias insólitas acaecidas fuera de las pistas, resultados estrambóticos vistos desde la distancia, comienzo de rivalidades de calado atemporal,… Muchos prismas desde los que observar el centro de operaciones en que se convierte Florida cada vez que el calendario da la bienvenida a la primavera.

Ascensión al 1 de Marcelo Ríos – La edición de 1998 acogió un acontecimiento nunca visto hasta entonces y nunca visto con posterioridad en el circuito masculino. La coronación como número uno del mundo de un jugador sin haber adquirido el estatus de campeón de Grand Slam. El chileno Marcelo Ríos fue el acreedor de un honor que, quince años después, sigue manteniendo en exclusiva. Una escalada en las listas oficiales labrada a pulso durante todo un año. El paso adelante dado en grandes citas fue un elemento clave para la consecución del logro. Durante 1997, el chileno estuvo presente en la segunda semana de todos los Grand Slams, llegando a firmar dos veces papel de cuartofinalista y quedando a un solo set de alcanzar el penúltimo peldaño en Nueva York. Igualmente, a nivel de Masters Series el destape tuvo lugar en la mencionada campaña, logrando su primer gran cetro en Montecarlo y sumando una final en Roma, completando así una poderosa gira en arcilla. Resultados que mantuvieron la línea en 1998. Abriría el año jugando su primera final de Grand Slam en Australia. Subiría el listón siendo el cuarto jugador de la historia (tras Connors, Chang y Sampras) capaz de completar el doblete Indian Wells – Miami.

Primer enfrentamiento Nadal vs Federer – Una de las rivalidades más laureadas del deporte moderno, extendida por el momento hasta el vigésimo-noveno capítulo, comenzó a escribir sus primeras líneas nueve años atrás bajo los confines de Crandon Park. Y lo haría saltándose la lógica de la narrativa imperante en aquel momento. Corría la temporada 2004 y el helvético empezaba a ejercer de director de hilos del circuito. Habiendo ganado su primer grande sobre la hierba de Londres el año anterior, la consecución del Abierto de Australia le otorgaba el estatus de múltiple campeón de Slam así como nuevo número 1 ATP. Bien entrado marzo, llegaba a Miami con apenas una derrota en el historial del año, imbatido al aire libre y con su primera corona Masters de pista dura lograda en Indian Wells aún caliente en el bolsillo. Al otro lado de la red, un adolescente de piel dorada y largos cabellos embutido en una tela roja sin lugar a mangas, siquiera miembro del top30 ni un título ATP en las piernas, pero con una intensidad y desparpajo ante la figura referencia rara vez vista. La balanza se inclinaría del lado del mallorquín, poniendo sobre aviso al helvético acerca de cuál sería el mayor quebradero de cabeza en adelante durante su carrera deportiva.

La única 'bicicleta' en la carrera de Mónica Seles – La última edición del siglo XX dejó plasmado en los libros de historia uno de los correctivos más severos que se recuerdan sobre una múltiple campeona de Grand Slam en un torneo profesional. En 2000, la nueve veces campeona de Grand Slam sufrió la mayor paliza en sus 12 temporadas de profesionalismo acumuladas en aquel momento. No logró sumar un solo juego. Apenas 39 minutos necesitó Hingis para llevar dos roscos a su marcador y sellar su pase a la final del entonces conocido como Ericsson Open. Seles cometió dos dobles faltas para finalizar el partido y sellar una actuación sonrojante. En consecuencia, Mónica fue abucheada al término del encuentro por la pobre resistencia ofrecida ante la joven suiza, entonces número 1 del mundo. La estadounidense de origen yugoslavo alegó el haber afrontado el partido con problemas de desplazamiento, lo que le habría llevado a moverse con cautela. Argumentó tener un problema en el tobillo derecho que había lastrado su desempeño desde antes del inicio del torneo. No obstante, su camino hasta semifinales había sido poderoso, cediendo apenas un set y coleccionando mangas holgadas. “Pensé, wow, ¿qué otra cosa podría haber hecho en el partido?” respondió la balcánica ante los silbidos.

El accidente de Muster – Uno de los pasajes más infames en la historia del torneo tuvo lugar en la edición de 1989. El austriaco encaraba la que debía ser su temporada de consolidación entre la élite. El año anterior había alcanzado seis finales, alzando cuatro títulos, pasando de ser un tenista que rondaba el top50 a ser miembro de pleno derecho del top20. Iría confirmando sensaciones cuando en los albores de 1989, en el Open de Australia, había firmado sus primeras semifinales de Grand Slam y alcanzado la final de Miami. El de Florida iba a ser el choque más grande hasta el momento de su carrera deportiva. Tras remontar dos sets al francés Noah, sus 21 años se enfrentarían en la final al curtido Lendl, vigente rey del tenis masculino con más de 200 semanas en la cúspide a la espalda. Sin embargo, Muster jamás disputaría aquel partido. De vuelta al hotel tras jugar su semifinal, hizo parar su coche para comprar unos sándwiches. Mientras recogía artículos del maletero, un vehículo que avanzaba en sentido contrario golpeó con fuerza la parte delantera del Pontiac que transportaba al austriaco. El infractor, aunque posteriormente detenido, conducía bajo los efectos del alcohol y se daría a la fuga. Muster fue lanzado hacia atrás hasta terminar bajo el vehículo. Sufriría desgarro de ligamentos en su rodilla izquierda y no volvería a competir en seis meses.

Veinte años del último título español – Arantxa Sánchez Vicario levantando los brazos ante Steffi Graf sobre el cemento de Florida en 1993 configura el epílogo de conquistas nacionales a orillas del Golfo de México. Dos décadas han transcurrido desde tal logro sin que ningún compatriota haya podido alzar la corona en competencia individual.

¿Qué otros momentos del torneo de Miami te gustaría rescatar del pasado? Déjanos tus impresiones en la sección de comentarios.

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