Albert Ramos y su progresión en pistas rápidas

El español se encuentra a una sola victoria de los cuartos de final del Masters 1000 de Miami

Albert Ramos es un tenista en franca progresión. A sus 25 años, se encuentra en pleno proceso de madurez, y su constante rendimiento está empezando a ver sus frutos también en pistas rápidas. Al gran partido realizado en Australia ante Baghdatis y el debut con España en Copa Davis, se suma ahora el excelente torneo que está cuajando en el Masters 1000 de Miami, donde se encuentra en octavos de final tras ganar a experimentados jugadores como Juan Mónaco o James Blake.

España es un país que durante muchos ha gozado de una gran cantidad de jugadores en la élite. En torno a una quincena en el top100 e incluso hasta diez tenistas entre los cincuenta mejores durante algunas semanas. Pero desde hace un par de años, el relevo no parece llegar. Jugadores veteranos que nos dieron muchas alegrías como Óscar Hernández, Beto Martín, Albert Montañés o Rubén Ramírez Hidalgo van cumpliendo años y salen paulatinamente de las posiciones más nobles de la clasificación mundial. Son la segunda línea de ataque del tenis español. Alejados de los grandes focos, también es necesario hablar de este tipo de jugadores, los denominados journeyman. Uno de estos jugadores, que lleva pocas temporadas entre los mejores, es Albert Ramos, del que hablamos en el día de hoy.

Nacido a principios de 1988, forma parte de una generación que dominó las categorías inferiores a nivel mundial. España, que ganó la Copa Davis en 2004, contaba con Roberto Bautista como líder de ese equipo y con Pere Riba y Javier Garrapiz como escuderos de lujo. Ramos, sin embargo, estaba detrás de ellos, pero fue progresando poco a poco en los ITF Futures y los Challengers hasta convertirse en el mejor jugador español de su quinta, tal y como es en la actualidad. Su primera gran victoria tuvo lugar en Barcelona, en el Conde de Godó. Se deshizo de Fernando González -por entonces número doce del mundo- en la edición de 2010, en la segunda ronda del torneo. Desde ese momento su nombre no paró de sonar como futuro top100.

Sus resultados empezaron a ser más consistentes. El zurdo de Mataró, empezaba a destacar por ser un jugador con una gran capacidad física. Alto y desgarbado, imprimía un gran efecto liftado a la bola, y sacaba a sus rivales de la pista gracias a unos ángulos monstruosos. El circuito Challenger se le quedaba pequeño así que hace dos temporadas decidió fajarse en las fases previas de la gira sudamericana de febrero. En Roland Garrós, superó la fase de calificación y disfrutó del lujo de disputar un partido de segunda ronda ante Robin Soderling, doble finalista en París. En el mes de mayo consiguió ser top100 por primera vez en su carrera y desde entonces su progresión no ha parado.

El tipo de juego de Ramos se ajusta perfectamente al prototipo del tenista español. Variando alturas, imprimiendo mucho efecto a sus golpes pero con un saque en ocasiones endeble y con poca iniciativa para irse hacia a la red y cerrar los puntos con un tiro ganador. Su poca incidencia en el juego de ataque es algo que ha estado mejorando junto a su entrenador Jose María Díaz-Pérez. Durante estos últimos, además, ha contratado los servicios como consejero de Tomás Carbonell, ex tenista que ya ha formado parte del equipo de trabajo de otro jugador español: Fernando Verdasco.

Las características físicas y técnicas de Albert nunca le han supuesto un hándicap para jugar bien en pistas rápidas. En su primera temporada en el top100, ya disputó una buena gira asiática ganando partidos en Kuala Lumpur y Pekín e incluso deshaciéndose del irregular Marin Cilic en el Masters 1000 de Shanghai. Además, ese tipo de superficie es una de las más rápidas de todo el circuito ATP. En pistas duras algo más lentas, su rendimiento es aún mejor. Tanto en Indian Wells como en Miami consiguió alcanzar la tercera ronda en el pasado curso, venciendo a dos jugadores como Richard Gasquet y Feliciano López que en ese momento se encontraban entre los veinte mejores del mundo.

El inicio de 2013 no fue demasiado positivo, con derrotas en Doha y Auckland ante tenis -Lorenzi y Rochus- a los que debería haber ganado, pero en Melbourne Park cuajó un gran partido en primera ronda ante Marcos Baghdatis. De madrugada y ante una grada entregada al chipriota, Ramos consiguió ganar dos parciales y hacer temblar a una Hisense Arena a rebosar. Su debut en la Copa Davis tampoco decepcionó. Con la difícil papeleta de debutar en el primer punto ante Milos Raonic, el número uno canadiense, el catalán no se achantó, y hasta le robó una manga al gigante nacido en Podgorica. La posterior derrota no emborrona ni por un momento el que gran trabajo y la buena actitud con la que afrontó ese partido y la eliminatoria en general.

El buen tenis realizado en la gira sudamericana y en el primer Masters 1000 del año, le hicieron llegar a Miami repleto de confianza. En la superficie dura más lenta de todo el circuito, Albert ha exhibido su mejor tenis de la temporada. El checo Jan Hajek no fue rival en la primera ronda, y en el segundo cruce la víctima fue un Juan Mónaco en plena crisis de juego y resultados. En la pasada noche y ante una pista central totalmente a favor de James Blake, el español supo sufrir, templar su mente y atacar cuando era necesario para mostrarle el camino de los vestuarios a un veterano tenista que empieza a ver como su carrera llega a su fin. En el horizonte, los cuartos de final, y antes, el austriaco Jürgen Melzer, que entre Dallas y el evento floridano acumula ocho victorias consecutivas. Difícil, pero no imposible.

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