La mala racha de Fernando Verdasco

El tenista madrileño no gana un set desde el Open de Australia

Fernando Verdasco atraviesa uno de sus peores momentos como profesional. Sus recurrentes problemas físicos, unidos a su irregularidad y falta de ritmo en los partidos, le han hecho completar una primera parte de temporada muy gris, que no empezó demasiado mal, con la victoria junto a Anabel Medina en la Copa Hopman y la tercera ronda en el Open de Australia, quedándose a solo un set de adentrarse en la segunda semana. Sin embargo, desde el mes de enero, el madrileño no ha sido capaz de ganar ni un solo set.

Verdasco abandona la pista central del Masters 1000 de Miami con rapidez y sin mirar atrás. Acaba de perder una gran oportunidad de romper la racha negativa que arrastra desde el mes de febrero. Su rival, el colombiano Alejandro Falla, tampoco ha mostrado un gran tenis, pero se va del principal estadio de Crandon Park sin ceder una sola manga. El madrileño llegó a dominar por 5-0 el tie-break del segundo parcial, pero a partir de ahí se desmoronó y solo pudo ganar un punto más, cediendo así el encuentro. Con esta nueva derrota, Fernando acumula ocho sets consecutivos perdidos.

Esta horrorosa racha dio comienzo en los octavos de final del primer Grand Slam del año. En Melbourne Park, dominaba por dos sets a uno al sudafricano Kevin Anderson, pero acabó cediendo ante el empuje del gigante que acabó llevándose el partido en cinco parciales. En San José, evento que históricamente se le ha dado muy bien -campeón en 2010 y finalista en 2011-, tampoco pudo revertir la situación, y cayó en su encuentro de debut ante el qualifier estadounidense Tim Smyczek. A partir de ese momento, los problemas físicos también le empezaron a visitar. Unas molestias en el cuello le dejaron fuera de los torneos ATP 500 de Memphis y Acapulco, una buena oportunidad para conseguir rodaje y algunas victorias.

En el evento mexicano, además, defendía final. Al no ser de la partida perdió un total de trescientos puntos y se encontró al borde del top30, con muchas opciones de salir de esas posiciones en las siguientes semanas. Con los Masters 1000 de Indian Wells y Miami en el horizonte, parecía el momento idóneo para romper por fin la mala racha de resultados, pero no ha sido así. En California, su paso fue testimonial. Jarkko Nieminen le sacó de pista en menos de una hora, dejándole hacer un solo juego. Al final de ese encuentro, el madrileño reconoció que había sido uno de los peores partidos de su carrera y que esperaba mejorar de cara al siguiente envite.

Y efectivamente, lo hizo, pero no lo suficiente como para avanzar de ronda. Falla, zurdo como él, movió muy bien a Fer, desplazándole de su zona cómoda. De esta forma, en muchos intercambios se veía obligado a golpear la bola en carrera, lo que a la larga le daba muchos puntos al colombiano. A pesar de que en esta ocasión se le vio con más actitud para acometer una posible remontada, el aspecto tenístico le volvió a fallar. Casi medio centenar de errores no forzados en un encuentro de apenas dos sets es una estadística sangrante para un jugador de su talento y que en ocasiones juega tan liftado, lo que le hace asumir menos riesgos.

Poco o casi nada queda ya de ese Verdasco que se metió a todo el público en el bolsillo entre los años 2009 y 2010. Ese que acabó dos temporadas consecutivas entre los top-ten, y que llegó a jugar semifinales en Australia, final en Montecarlo o convertirse en un digno sucesor de Rafael Nadal en el palmarés del Conde de Godó. El tenista madrileño ya no es el jugador enérgico de antaño. Esa bravura apenas se le ve sobre las pistas. En ocasiones deambula por las canchas y muy pocos ya se acuerdan del último gran resultado de Fer. Hay que remontarse a la pasada temporada de tierra batida europea para encontrarse con registros interesantes. Las semifinales del Godó y los cuartos en Madrid quedan ya muy lejos, y si no defiende esos puntos en las próximas fechas, podría caer más allá del top-40.

Desde ese gran torneo que cuajó en La Caja Mágica, donde venció al rey de la tierra batida, ha ganado dieciséis partidos y ha perdido dieciocho, registro paupérrimo para un jugador al que se le presupone un talento mostrado en temporadas precedentes. La gira de polvo de ladrillo, por tanto, se presenta como la gran oportunidad para Verdasco de redimirse. Su próximo compromiso tendrá lugar en el torneo de Houston, evento que nunca ha disputado pero en el que podría sumar partidos y victorias que le den confianza para afrontar las siguientes semanas con una mayor confianza. Montecarlo, Barcelona, Madrid o Roma se presentan como buenos escenarios para acabar con la mala racha que le viene acompañando en los últimos dos meses.

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