Jóvenes ATP: primer cuarto de temporada

Hacemos balance de lo logrado por los talentos tiernos masculinos en los primeros tres meses de competición

Balance de las jóvenes figuras del circuito ATP en el primer cuarto de temporada (enero – marzo) en 2013. Consumido el primer cuarto de temporada, es un buen momento para mirar atrás y analizar el papel de los principales valores emergentes del circuito.

¿Cómo están discurriendo las temporadas de los hombres llamados a dar un salto de calidad en el presente curso? ¿Están cumpliendo expectativas? ¿Andan compitiendo por debajo de lo que cabría esperar? Ha discurrido una cuarta parte de la campaña 2013. Hemos dejado atrás el primer Grand Slam del año. Quedó en los libros de historia el Masters 1000 que abría el primero de los nueve capítulos a escribir sobre la categoría de oro de eventos ATP. Nos encontramos al borde de cerrar el primer periplo de pistas duras para adentrarnos en la transición definitiva a la arcilla, el corazón de la temporada, tras unos pequeños incisos sobre el polvo de ladrillo latinoamericano. Más de una decena de semanas como aval que nos sirven para echar una mirada al pasado reciente y valorar lo conseguido –o no- por los nombres que aspiran a copar algún que otro titular a medio plazo.

Bernard Tomic: El controvertido competidor australiano de origen balcánico abrió con cierta fuerza el curso, extendiendo hasta las dobles figuras su hilera de triunfos, llegando a insertar en su haber una victoria sobre el número 1 del mundo en un prestigioso evento de exhibición. Tras conseguir abrazar su primer título ATP sobre la acogedora atmósfera de Sidney, es de justicia afirmar que –pese a entregar el partido inmediatamente posterior a su coronación- ha conseguido bañar de mencionable estabilidad su desempeño tenístico. Ha seguido en el ojo del huracán por cuestiones extradeportivas. Desde entonces, si apartamos su retirada en el torneo de Dubái por impedimento físico, sólo se ha visto sometido ante jugadores top10 y en un pulso a tres mangas por su camarada de generación, el búlgaro Dimitrov. Sus victorias doblan en número sus derrotas. En 2012 terminó el año con un balance prácticamente parejo. Presenta más decisión en la terminación de los puntos. Margen de mejora en movilidad. Buen progreso.

Milos Raonic: El canadiense figura entre las principales bazas emergentes para consolidar el crecimiento deportivo atisbado en la temporada anterior. Y ha tenido momentos de brillo en un caminar moderado hasta la llegada de la primavera. Firmó una segunda semana en Grand Slam, fue fiel a su cita en San José logrando un nuevo título ATP y lideró a Canadá en Copa Davis para tumbar a España y colocar a su país de acogida en los cuartos de final de la competición por primera vez en su historia. Una hoja de servicios interesante para el pupilo de Galo Blanco. No obstante, en su puja por formar parte del top10, objetivo señalado en los albores de temporada, necesita comenzar a saber gestionar choques grandes ante tenistas de referencia. El último precedente de esta horquilla de crecimiento no amarrada tuvo lugar en Miami ante Tsonga. La tostada, en su caída, volvió a manchar el suelo de mermelada. Sigue presentando terreno virgen al resto. Paciencia.

Grigor Dimitrov: Quizá el tenista joven con mayor evolución profesional en lo que llevamos de temporada. Apenas tres meses de competición han quedado en los libros y el talento búlgaro ha digerido veinte posiciones en el escalafón masculino. Es cierto que la final de Brisbane -su primer partido por el título en World Tour- tiene buena parte de culpa del crecimiento clasificatorio alcanzado. No obstante, lo que llama la atención es el hecho de haber podido plantar batalla a grandes nombres antes de dar su brazo a torcer. Apenas ha entregado partidos con actitud mansa. Sus derrotas vienen precedidas de un espíritu picapedrero en la resistencia. Antes de soltar amarras, forzó tiebreas a Murray y Djokovic, llegando a mantener la mirada a Del Potro bajo techo. Sigue penando por norma en duelos directos ante grandes nombres, pero su capacidad de respuesta va cogiendo temperatura. Su peor nivel ha ganado enteros, y esto debiera servirle para consolidar una plaza en las inmediaciones de la élite. Ya tiene estatus de cabeza de serie en Grand Slam.

Kei Nishikori: Temporada algo lastrada por lesiones (rodilla, abdominal) cuyo balance puede sostener la mirada a cualquiera de los tenistas presentes en los párrafos circundantes. En sus tres primeros eventos del curso, únicamente cedió ante oponentes top5 y, sin ceder un parcial, logró sellar en Memphis el segundo ATP 500 de su colección (ninguno de sus compañeros mencionados alcanza siquiera un cetro de tal calibre). Una centella sobre la pista, cuyos impedimentos físicos han estorbado en sus últimos torneos, que acumula más de un año entre las primeras veinte raquetas y cierra marzo montado en la mejor clasificación de su vida (#15 ATP). Sin prisa pero sin pausa.

Ryan Harrison: El estadounidense figura como una silueta en tierra de nadie. Sin despeñarse de manera alarmante en las listas oficiales ni firmando una presencia notable en la disciplina. Únicamente ha sido capaz de solventar dos primeras rondas en lo que va de temporada, encontrándose veinte posiciones por debajo del sillón ocupado a principio de curso. Cuenta con victoria en Grand Slam, torció el brazo del otrora número 1 estadounidense (Isner) y mostró el mejor nivel del año en Indian Wells, llegando a forzar un tiebreak a Nadal. La sensación es de estancamiento.

Jerzy Janowicz: El gran animador del epílogo de 2012 (subcampeón bajo el techo de Bercy, habiendo sometido a cinco de los primeros veinte jugadores del mundo) el polaco anda firmado un arranque templado tirando a frío en 2013. Ha copado más presencia mediática por un calentón en Melbourne que por sus resultados deportivos. Copa Davis al margen, firma apenas un promedio de un triunfo por evento. No obstante, habiendo ganado siete de sus últimos siete encuentros ante jugadores de ranking más modesto, va encontrando la línea de trabajo. Mantiene el estatus.

David Goffin: Sin lugar a dudas una de los mayores vacíos del arranque de curso. Únicamente cuenta en su haber cuatro victorias habiendo competido en nueve eventos, siendo dos de ellas ante competidores situados fueran de las cien primeras posiciones. Tocó fondo siendo incapaz de sumar un juego ante el 56º tenista del mundo. Lejos quedan los octavos de final de Roland Garros donde se atrevió a juguetear ligeramente con Federer al inicio del partido. Va perdiendo fuerza desde hace meses. Paso atrás.

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