David Nalbandián y la Copa Davis como último objetivo

El argentino, eliminado ya en Miami, podrá centrarse en la centenaria competición por equipos

David Nalbandián está dando sus últimos coletazos como tenista profesional. Finalista de Grand Slam con solo veinte años y ganador de dos títulos de Masters 1000 y de una Copa Masters, el rendimiento del argentino está llegando a una de las cotas más bajas desde que comenzó su carrera. Situado en el puesto 124 del ranking ATP y sumando en Miami otra derrota en primera ronda, centra todo sus esfuerzos en la Copa Davis. El objetivo de ganar la primera ensaladera para su país es lo único que le mantiene aún en el circuito.

Pista Stadium del complejo tenístico del torneo de Miami. En Crandon Park, cerrando el último turno de la jornada matinal, se enfrentan por un puesto en la segunda ronda del evento el finlandés Jarkko Nieminen y el argentino David Nalbandián. Este último, domina el encuentro por un set de ventaja y 3-0 en el segundo parcial, habiéndole roto ya en dos ocasiones el servicio al jugador finés, que había perdido ocho de los doce enfrentamientos ante el ex número tres del mundo. Sin embargo, el partido da un giro inesperado, y el cordobés acaba cediendo la segunda manga y posteriormente el duelo, tras perder también en el acto definitivo. Sin oportunidad de réplica en cuanto los cruces entran en una fase en la que deben aunarse el físico y la mentalidad, el antiguo finalista de Wimbledon ha visto como en los últimos tiempos se le han escapado partidos que tenía controlados.

En la final del torneo ATP 250 de Sao Paulo, disputado el pasado mes de febrero, vimos un caso parecido, aunque quizá no tan sangrante. Rafael Nadal, su rival en la final, se había adjudicado el primer parcial por un tanteo de seis juegos a dos pero en el segundo set la ventaja era para el veterano argentino, que había roto al balear en dos ocasiones para ponerse con 3-0 en el segundo set. A partir de ahí, no volvió a ganar ningún juego más, dejándole el título en bandeja al número cuatro del mundo. Una semana después, en Buenos Aires, en el torneo de su país, tuvo contra las cuerdas a David Ferrer, al que dominaba claramente por un set de ventaja. En la segunda manga, el alicantino salvó varias bolas de break que le hubiesen dado a Nalbandián la oportunidad de sacar para cerrar el partido, pero ‘el muro de Jávea’ logró revertir la situación hasta el punto de no dejarle ganar ningún juego más, colocándole un rosco en el tercer parcial.

Estas derrotas, por una parte, son una gran oportunidad perdida, tanto de puntos como de opciones para engordar un palmarés que acumula once títulos ATP, incluidos el torneo de maestros de Shanghai y dos Masters 1000 sobre pista cubierta -Madrid y París-. Múltiple semifinalista de Grand Slam pero sin poder alcanzar la segunda semana en un major desde Roland Garrós 2007, sus esfuerzos se centran desde hace unos años en rendir lo mejor posible cuando se acercan las eliminatorias de Copa Davis. A pesar de contar con un jugador de élite como Juan Martín Del Potro, David es el líder absoluto del equipo argentino. Ganar la ensaladera de plata para su país es el único sueño que le mantiene en el circuito profesional, el que le hace ser capaz de seguir viajando y compitiendo en los diferentes torneos del ATP World Tour.

El ranking o el rendimiento en los Grand Slams hace tiempo que dejaron de importarle. Ganar la máxima competición por equipos del mundo es un objetivo prioritario, y durante años ha sacrificado multitud de citas para llegar al 100% a su cita favorita. Habiendo disputado un total de veinticinco eliminatorias, Nalbandián se sitúa como uno de los jugadores más comprometidos de los últimos tiempos. Hizo su debut en la competición en septiembre de 2002, en una eliminatoria que Argentina tuvo que disputar en la moqueta del Luzhniki de Moscú ante la potente Rusia de Marat Safin y Yevgeny Kafelnikov. Defendiendo por primera vez los colores de la albiceleste, salvó la eliminatoria en el punto de dobles del sábado, tras ganar junto al especialista Lucas Arnold Ker a los dos mejores jugadores rusos por 19-17 en el quinto set. Un auténtico maratón del que apenas pudo reponerse, ya que Alejandro Gattiker, por entonces capitán del equipo argentino, le utilizó para jugar el cuatro punto del cruce, que perdería en cuatro sets ante Safin. Reciente finalista de Wimbledon y sin poder mostrar aún el potencial que le llevaría a ganar los tres torneos más importantes del mundo en pista cubierta, el debut se consideró como una buena actuación.

La primera oportunidad real de ganar la Copa Davis llegó en 2006. Rusia volvía a ser de nuevo el rival y David ganó sus dos puntos de individuales, pero sucumbió en el doble junto a Calleri, lo que a la postre sería definitivo ya que Safin acabaría con las esperanzas en el quinto y definitivo punto tras vencer a José Acasuso en cuatro sets. Sin embargo, dos años después, el destino les brindó la oportunidad de vengarse de los rusos, que cayeron en Parque Roca en la antesala de la final. En el partido por la ensaladera, esperaba una España que a priori iba a ser liderada por un Rafael Nadal que había cuajado un gran 2008, con dos títulos de Grand Slam y alzándose con la primera plaza del ranking ATP. Debido a esto, y al dominio del balear sobre tierra batida, Argentina colocó una pista dura cubierta en Mar del Plata para recibir a los españoles. Por primera vez en la historia, no iban a jugar en arcilla como locales. Pero el destino les jugó una mala pasada, Rafa se lesionó y el equipo lo acabaron formando Ferrer, Verdasco, López y el debutante Granollers.

Nalbandián, que llegaba como número dos de su país, hizo valer su condición de local para aniquilar sin piedad a David Ferrer, el jugador español con mejor ranking de los que viajaron a la final. Con Del Potro como top-ten y un auténtico seguro de vida a tenor de lo visto en la segunda parte de la temporada, el 2-0 parecía estar en el bolsillo. Sin embargo, unas molestias físicas que arrastraba desde la Copa Masters y el gran partido de Feliciano López, todo un especialista bajo techo, propiciaron las tablas en el marcador. En el punto de dobles, junto a Calleri, perdieron ante López y Verdasco, y este último cerró en el cuarto punto la final ante Acasuso, que de nuevo se volvía a convertir en villano de forma circunstancial.

La final de 2011 volvió a enfrentar a estos dos países por la ensaladera, pero en España y sobre tierra batida, no había color. A pesar del buen papel de Del Potro en individuales -que exhibió un gran tenis aún perdiendo sus dos puntos- y de Nalbandián en el dobles, Argentina no pudo llegar al quinto encuentro con vida. A día de hoy, y con 31 años, parece que a David se le presenta la última oportunidad de conseguir el preciado título que lleva años persiguiendo. Con el equipo español eliminado y habiendo dejado en la cuneta en primera ronda a Alemania, la selección francesa, quizá la más versátil de toda la competición, visitará Parque Roca en apenas dos semanas. Sin la participación de Del Potro y con Juan Mónaco en horas bajas, el cordobés se postula como el líder absoluto de Argentina. Jugadores como Tsonga, Gasquet o Benneteau pondrán a prueba el gran reto del mejor jugador argentino de la pasada década. ¿Será capaz de superarlo?

por @FriKarian en @PuntoDBreak

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