Robby Ginepri y la crisis del tenis estadounidense

El norteamericano ha pasado la previa de Miami a pesar de su veteranía

Robby Ginepri es un jugador de una generación pasada. Compañero de fatigas de Andy Roddick, Mardy Fish o James Blake, formó parte de una serie de jugadores que intentaron mantener el estatus de Estados Unidos como nación ganadora. Actualmente, a los treinta años de edad, sigue jugando en el circuito de manera esporádica y de vez en cuando juega algún torneo ATP importante, siempre en suelo patrio y con invitación o a través de la fase previa.

En Miami, ha pasado la qualy ganando a Jack Sock, compatriota que tiene diez años menos que él y que es una de las grandes promesas del tenis. La victoria del de Fort Lauderdale evidencia la crisis que está pasando su país en el panorama de la raqueta.

Corría el año 2003 y Estados Unidos volvía a dominar el panorama tenístico. Junto a Andre Agassi, aún candidato a liderar el ranking ATP a pesar de contar con 33 años, se situaban una serie de jugadores muy prometedores que aspiraban a codearse con la élite del circuito. En primer lugar estaba Andy Roddick, el cañonero de Nebraska, que ya había acabado el año anterior en el top-ten y confirmaría su talento en ese curso encaramándose a lo más alto de la clasificación mundial. Detrás de A-Rod, se encontraban Mardy Fish, Taylor Dent y James Blake. Los dos primeros, que realizaban un juego atrevido yéndose hacia la red, lograrían sus primeros títulos en ese curso y evidenciaban tener un gran futuro. James Blake, el más veterano de todos ellos -nacido en 1979-, se caracterizaba por un juego con una potencia desmesurada que intimidaba a sus rivales, pero carecía de la regularidad necesaria en ese momento para optar a cotas mayores. Por último, nos encontramos con nuestro protagonista de hoy: Robby Ginepri.

Ginepri, nacido en octubre de 1982, comenzó el año 2003 fuera del top-100. Diestro y con 1,83 metros de altura, destacaba por jugar desde fondo de pista pero con una agresividad y una velocidad con la que desbordaba a sus oponentes. Inició el curso ganando el Challenger de Waikoloa, lo que le permitió entrar a la mayoría de torneos ATP. Encadenó dos cuartos de final en Indian Wells y Miami, convirtiéndose en una de las sensaciones del año. Especialista absoluto en pistas duras, como casi todos los jugadores procedentes de Estados Unidos, se sentía realmente cómodo en eventos disputados en suelo patrio, subiendo bastante su rendimiento.

Alzó su primera corona en Newport, sobre césped, tras ganar en la final al austriaco Jurgen Melzer, y en la parte final de la temporada consiguió llegar a los cuartos de final de Cincinnati y ganar a todo un top-ten como Schuettler en Madrid. Instalado en el top-30, en 2004 pudimos ver por primera vez al Ginepri irregular, el que ha predominado en la mayoría de su trayectoria tenística. Consiguió alcanzar la segunda semana en Melbourne y Londres, pero cerró la temporada huérfano de títulos, fuera del top-50 y con las semifinales de Washington como mejor resultado. Curso bastante decepcionante para un joven valor, mientras que otros compañeros de generación como Dent o Fish estaban ya consiguiendo resultado muy interesantes.

Los malos registros cosechados en el año anterior parecían seguir la misma tónica en 2005. Hasta el mes de julio, su rendimiento era bastante mediocre. Pero todo cambió en Indianápolis. Allí sumó su segundo título ATP, e inició una racha que continuó con las semifinales de Cincinnati y que desembocó en las mejores semanas de su vida. En Flushing Meadows, alcanzó las semifinales cuajando un gran torneo. Se deshizo en segunda ronda de Gilles Muller, verdugo de Roddick en el primer cruce, y en los siguientes partidos de Haas, Gasquet y todo un top-ten como Coria para llegar a sus primeras y hasta la fecha únicas semifinales de Grand Slam. En la antesala de la final y ante Agassi, cedió en cinco intensos parciales. Apenas seis semanas antes casi fuera del top-100, y en el US Open se quedó a un solo set de luchar por el título.

Ese gran resultado le espoleó para finalizar la temporada en buena forma, con los cuartos de final en Tokyo y las semifinales de Madrid como mejores resultados otoñales. Finalizó el 2005 en el top-20 del ranking ATP, alcanzando su mejor ranking -decimoquinta plaza- en diciembre de ese mismo año. A partir de ese momento, el tenis de Ginepri entró en una espiral de irregularidad que se prolongó hasta 2008, cuando dejó de formar parte de las cien mejores raquetas del circuito mundial. El año siguiente, sería su resurgir, una especie de canto de cisne para un jugador que podría haber llegado mucho más alto. Acabó la temporada de nuevo en el top-100 y sumó, en Indianápolis de nuevo, otra corona que añadir a su palmarés.

Desde hace tres temporadas, aparece esporádicamente en el circuito. Juega exclusivamente en tu país, con resultados dispares. En esta semana, le vemos en Crandon Park, disputando el Masters 1000 de Miami. Consiguió vencer a Ungur en la primera ronda de la previa, y en el partido que daba el pase al cuadro final, sorprendió a Jack Sock, una de las jóvenes promesas de Estados Unidos. Este resultado, evidencia, la gran crisis que atraviesa esta nación que ha marcado una época en el deporte de la raqueta. Un jugador venido a menos y en el ocaso de su carrera deportiva, ha conseguido vencer con facilidad a un jugador que ronda el top-100 y que a los veinte años es una de las grandes esperanzas estadounidenses. Un caso similar es el de James Blake, que en la pasada madrugada, pasó por encima de Ryan Harrison, permitiéndole hacer solo cuatro juegos. Con un solo top-20 en el ranking ATP, y con veteranos que no se encuentran entre los cien mejores o que ni siquiera forman parte de ese club, que parecen aún más válidos para jugar los grandes torneos que promesas estadounidenses que llevan tiempo levantando expectativas, se avecinan tiempos muy oscuros para el país de las barras y las estrellas.

Comentarios recientes