La doble moral del tenis: Nadal y Serena

Si Nadal resucita y triunfa 'es un héroe' mas si es Serena quien resucita y triunfa 'la WTA es un desastre'. ¿Es lo mis

Montaje: Rafael Nadal y Serena Williams
Montaje: Rafael Nadal y Serena Williams

Leíamos ayer mismo, de forma exclusiva, en Punto de Break la entrevista que el compañero Rafael Plaza le hacía a Toni Nadal, en la que se comentaba, entre otras muchas cosas, la diferencia entre el top4 y el resto de tenistas -para Toni no tanta con respecto a Ferrer, quizás una opinión más subjetiva que objetiva-, así como que ganar en Indian Wells había significado “casi” lo mismo que ganar un Grand Slam -aunque “cuando todo pase”, aclaraba el entrenador de Rafa, se prefería un Grand Slam-.

Estas ideas, este nivel brutal desplegado por Nadal el último mes y medio, esta recuperación de la mejor versión de su tenis, en definitiva, este retorno triunfal al circuito, muchos lo han calificado de “histórico”, de algo que se encuentra “sólo al alcance de los más grandes de la historia”, de un “hito sin comparación posible”. Me declaro, por igual, completamente admirado y sorprendido por todo lo logrado estas últimas semanas por don Rafael Nadal Parera; incluso les confieso haber disfrutado como un niño sus partidos en Viña del Mar, Acapulco o Indian Wells. A mí, sin embargo, muchos dirán que en mi ignorancia, todos estos logros sí me traen recuerdos conocidos, sí los comparo con historias ocurridas hace no tanto y sí los sigo comprendiendo como algo únicamente al alcance de leyendas.

Serena Williams, tras una durísima lesión en 2010, que le alejó del circuito desde Wimbledon de ese año hasta la hierba de 2011, perdiéndose prácticamente un año entero de competición, consiguió ganar su tercer y su cuarto torneo, ambos WTA Premier: Stanford y Toronto. Dejó en el camino a tenistas referencia como Azarenka, Sharapova, Stosur, Kirilenko, Lisicki, Bartoli, Goerges o Zheng. Volvió al circuito y presentó un nivel al alcance de muy pocas, y es más: en su sexto torneo tras un año entero fuera de competición alcanzó la mismísima final del US Open (derrotando a la entonces #1: Wozniacki, así como a Azarenka o Ivanovic, entre otras, pero cayendo finalmente ante Sam Stosur en una peculiar final). A todos nos alucinó y certificó que aún rondando la treintena seguía siendo una auténtica leyenda viva del tenis. Ni qué decir del posterior mítico 2012 que se marcó: dos oros olímpicos, dos Grand Slams (Wimbledon y US Open) y el torneo de maestras de final de año.

Kim Clijsters, sin competir desde abril de 2007, retirada con la voluntad de convertirse en madre. Tras conseguir este precioso objetivo, que se llama Jada Elly, regresó a la WTA en agosto de 2009 y un mes después se encontraba en la central de Flushing Meadows levantando el trofeo como campeona del US Open (derrotó en el camino hacia el título a Serena y Venus Williams, Wozniacki, Na Li o Bartoli). Durante el año siguiente, alcanzó el #1, ganó Brisbane, Miami, Cincinnati, el US Open y el torneo de maestras, así como comenzó el 2011 ganando el Open de Australia. Tela también lo conseguido por la belga, sin discusión alguna una de las mejores tenistas de la última década, precisamente por logros como su exitoso retorno a la competición, de la que se despidió definitivamente en el último US Open.

O también, aunque en menor grado, conviene recordar el muy rumoreado retorno de Justine Henin, hace sólo un par de días madre, que volvió a la competición en 2010, tras haber dominado la WTA de forma increíble poco menos de un lustro antes. Después de dos años sin pisar una pista oficial, protagonizó dos nuevas finales en sus dos primeros torneos, Brisbane (cayó ante Kim Clijsters) y Open de Australia (cayó ante Serena Williams). Quizás el retorno más suave de los que venimos recordando, pero no por ello menos destacable; pronto también alzó títulos como Stuttgart o s’Hertogenbosch.

Sobre estos tres femeninos retornos se gastó mucha tinta o, mejor dicho, se rellenaron muchos blogs. Importante aclaración, que el mundo va cambiando. Recuerdo leer cientos y cientos de artículos hablando de la crisis de la WTA. Dos líneas de elogio a Serena, a Kim o a Juju, para empezar y después más de un centenar poniendo en entredicho a la nueva generación, su falta de nivel, su falta de recursos, su falta de emoción, su falta de carisma... habían quedado todas retratadas. Eso es lo que se dijo. Y no se habló sólo de la élite mundial o de la #1, alegando que ‘no estaban a la altura’; las críticas se generalizaron y, de pronto, resultaba que el circuito femenino era un mero conglomerado de tenistas eslavas que no sabían tratar a la pelota y cuyo tenis no revestía ningún tipo de interés, a las cuales las ‘viejas glorias’ sin apenas esfuerzo les podían mandar rápidamente a vestuarios y hacerles pasar una vergüenza sinigual.

Con las debidas distancias, y con la debida cautela pues algunas críticas las habría llegado incluso a firmar yo mismo en según qué puntos, veo los comentarios hoy ante el fenómeno Nadal y son todo elogios. Todo alabanzas, sin crítica alguna a Djokovic, a Federer, a Murray, y ni qué hablar del nivel general del circuito ATP, del que se dice está en el mejor momento de su historia. Nadie se pregunta hoy “¿cómo es que ninguno de los tenistas top ha podido frenar a un Nadal que partía de cero?”, sino que todos se plantean: “¿cómo ha sido capaz este monstruo de levantarse del suelo con tal vigor?”. Precisamente, el que les escribe es de los que también lo cree así; pero lo creo hoy y lo creía hace un par de años de igual forma con el retorno de Clijsters o Serena Williams. Y ésa es la diferencia.

Creo en los grandes campeones que nadie sabe por qué nacen con una mentalidad y con un don para la competición sin comparación posible. Me producen admiración todos los tenistas profesionales, hombres y mujeres, ¿saben lo difícil de llegar ahí? Pues ni qué decir de los que les dominan. Creo en las leyendas y en los grandes hitos. Y como el deporte es ejemplo para todo -o debería-, creo en que el esfuerzo da sus frutos y que cuando un gran campeón remueve todas las fuerzas que lleva dentro, aglutina ambiciones y las plasma con pundonor tras meses de sufrimiento en una pista, eso se nota. Y se nota con títulos y lecciones magistrales como Acapulco o Indian Wells, para Rafael. O con títulos como el US Open de 2009 de Kim Clijsters. Ambas son lecciones. Y son lecciones para todos, no para nadie en concreto. Son lecciones para paladear, no para enfrentarlas a otros. ¿Por qué no? ¿No habíamos quedado que el tenis era un deporte donde las diferencias las marcaba la mentalidad, el hambre de victorias y la sapiencia en competición? Tomémoslo como un ejemplo de lo que hay que hacer, no como un ejemplo de lo que algunos han dejado de hacer.

Hay una doble moral a la hora de hablar del tenis femenino y el masculino ciertamente curiosa. Incluso me atrevería a decir que existe en todos los deportes. Una tendencia a la comparación que siempre terminará con el varón como el más “citius, altius, fortius”; pero ¿por qué comparar modalidades distintas? ¿por qué no disfrutar con cada diferencia y con lo que cada circuito tenga que aportar? Yo también crecí viendo tenis masculino, yo también me conocí antes a los top10 de la ATP que a las de la WTA, pero ¿por qué ocurre eso? ¿Es mejor o se vende más?

“Volver”: un reto dificilísimo. Que se lo digan a todos aquellos deportistas, en general, y tenistas, en particular, que han sufrido lesiones de gravedad. Especialmente a aquellos que las han sufrido en momentos clave de su carrera. Se me vienen a la mente Andrea Petkovic, Juan Martín del Potro, Maria Sharapova o Carla Suárez Navarro, entre decenas de nombres. Ellos saben, de verdad, porque lo han sufrido en sus propias carnes, la dureza del retorno, la dificultad de la empresa, y el mérito de Rafael Nadal. Igual mérito que el de Serena Williams, tras lesión, o Kim Clijsters y Justine Henin, tras retiradas. Más nos vale resaltar lo increíble de estos campeones, la valía de su tenis y el crédito enorme a su mentalidad, apostando por disfrutarlos y por aprender, en lugar de criticar al resto. Esto no se está haciendo hoy con la ATP y me alegro, sin embargo sí se hizo en la WTA, y con ello queda retratada esa doble moral de la que el título de esta humilde crítica es testigo.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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