El regreso de Andrea Petkovic

Hablamos con el entrenador de la alemana sobre lo atravesado, cambios en sus rutinas de trabajo, expectativas,...

Andrea Petkovic compite en el Premier Mandatory de Miami, el primer cuadro final WTA al que tiene acceso en la presente temporada. Tras perderse el Open de Australia por una lesión de rodilla, la competidora alemana regresa al circuito con la voluntad de recuperar el terreno perdido a base de diversos lastres físicos de larga duración durante el último año.

Imaginen por un instante que se encuentran en el mejor momento de su carrera profesional. Los esfuerzos de su vida entregados a una pasión empiezan a dar frutos realmente importantes y usted comienza a ser verdaderamente respetado en su especialidad. De repente, todo se le viene abajo. Se ve imposibilitado para ejercer su profesión. Digamos que le despiden. Tras cuatro meses tiene otra vez la oportunidad de disfrutar con lo que le gusta. Al segundo día de trabajo, sin apenas tiempo para disfrutar del retorno a la actividad, recibe otra carta de despido. Tras otros cuatro meses rastreando el mercado, encuentra una nueva oficina. Apenas puede retomar el ritmo de las tareas cuando nuevamente se ve con una mano delante y otra detrás. ¿Frustante? Así ha vivido Andrea Petkovic durante los últimos 15 meses en el circuito. En Punto de Break charlamos con su entrenador para hacer balance de lo sufrido y tratar su regreso a competición.

Al comienzo de la temporada 2012 la competidora germana era una de las 10 primeras raquetas del circuito femenino. En octubre de 2011 había tocado su techo deportivo instalándose en la novena posición y no abandonó la decena de referencia en el resto del curso. Sin embargo, una fractura por estrés en la espalda le hizo renunciar al Open de Australia. Durante cuatro meses no pudo pisar un evento de competición. Apenas en su segundo partido tras superar el cautiverio físico padeció una severa rotura de ligamentos de su tobillo derecho. Otros cuatro meses a la nevera. Desplome en la clasificación. Regresó a final de temporada, con voluntad de tomar cierto ritmo y subir algunos puestos en el escalafón femenino antes del comienzo del nuevo curso. A finales de diciembre, en el partido que abría su 2013 en Copa Hopman, el menisco de su rodilla derecha dijo basta. Su padre lloraba de incredulidad bajo la bóveda de Perth. Como lo hacía la propia Andrea ante un vía crucis convertido en rutina.

La tenista alemana se encuentra compitiendo en el Premier Mandatory de Miami gracias a una invitación por parte de la organización del torneo. Tras marcar oficialmente su enésimo regreso en la previa del torneo de Indian Wells (cayó derrotada en la última ronda de la fase previa), Andrea pisa su primer cuadro final en WTA desde el pasado mes de octubre.

Inseparable compañero de fatigas de la alemana desde agosto de 2010, Petar Popovic (Novi Sad, Serbia; 1982) atiende a Punto de Break para mostrar sus impresiones sobre lo atravesado. “Para mí, la primera y la segunda lesión fueron un enorme shock. Ella estaba en buen momento, jugando bien… Era la novena tenista del mundo pero realmente no estaba lejos de la cima. Era el primer año que trabajábamos juntos y ni siquiera había tenido un pequeño contratiempo físico. El problema apareció de repente”.

Petar, antiguo tenista profesional con una carrera que no alcanzó el brillo esperado, comenzó su caminar junto a Andrea después de que el antiguo entrenador de la alemana, Glenn Schaap, no pudiera cumplir un requisito indispensable: viajar durante toda la temporada. La experiencia de Popovic como entrenador era limitada (trabajaba hasta aquél momento con un Karlovic entonces lesionado -con quien ha seguido colaborando durante las bajas de Andrea-) y no tenía bagaje con féminas. Apenas conocía los nombres del top10 y pasó los tres primeros meses viendo partidos WTA, estudiando el circuito, centrando sus esfuerzos sobre en Andrea en motivación más que en elementos tácticos. Un hombre joven, también balcánico, igualmente dotado de carácter extrovertido, que engarza a la perfección con el talante de su pupila.

Una cercanía valiosa a la hora de digerir la cantidad de reveses sufridos en los últimos meses, momento en que el soporte psicológico del serbio ha sido importante. “Esto ha sido realmente duro porque un jugador puede asimilarlo de forma negativa y deprimirse. Tienes que mantenerte positivo y transmitirle buena energía durante todo el tiempo”.

Si observamos alrededor, no encontramos una tenista con mayor índice de grietas físicas en los últimos tiempos. Tres lesiones de larga duración han socavado su carrera en apenas 15 meses. Una de las tenistas con una de las improntas físicas más potentes del panorama actual se rompía con cierta frecuencia. Así se expresaba en Indian Wells, en palabras recogidas por Sports Illustrated. “Yo era una persona que ganaba confianza de acumular horas en pista. No de calidad en las prácticas sino por la cantidad (…) Siento que cada lesión era una señal para que cambiase algo. Pero no tuve el suficiente valor para hacerlo”.

Teniendo al otro lado al encargado de su preparación, le preguntamos por la variación implementada. “Trabajamos juntos, en condiciones normales de temporada, unas 35-40 semanas. Hemos cambiado el modo de entrenamiento. Antes practicaba tenis todos los días. Ahora hace un día de recuperación y un día de práctica. En cualquier caso, durante la pretemporada realizó entrenamiento físico como cualquier hombre y también trabaja entre torneos. En términos generales, habrá reducido su carga de trabajo en torno a un 30-40%. Antes de lesionarse estaba lista para competir durante cinco o seis sets. Es algo que no necesita porque en tenis femenino solamente hay formato a tres mangas”.

Lejos del ritmo de competición, con una incómoda intermitencia royendo sus zapatillas, el primer reto debe de ser encontrar cierta regularidad. Esa que empezó a cincelar el pasado otoño al cerrar el año con dos semifinales, no sin antes necesitar de cinco torneos para encadenar triunfos tras cuatro meses de inactividad. Hablamos de la única jugadora capaz de pisar tres cuartos de final de Grand Slam en 2011. En tal línea se expresa Popovic. “Estoy convencido de que será consistente como antes, pero necesita unos pocos torneos de rodaje para poder hacerlo”. Por ahora, ha logrado triunfos en sus dos primeros torneos, tumbando a Putintseva en California, haciendo lo propio con Bojanovski en Florida.

La posibilidad de volver a levantar el vuelo es un tema candente estos días en el tenis. El regreso triunfal de Rafael Nadal tras siete meses impedido, siendo casos totalmente distintos, puede contribuir a relanzar el ánimo de la alemana. Comparten en el fondo esa necesidad de superar obstáculos y volver al lugar que a uno le pertenece. “Hablamos sobre ello. Aunque sabemos que la situación de Andrea es más complicada que la suya. Ha tenido que parar hasta en tres ocasiones con lesiones de gravedad. No tiene un buen puesto en la clasificación como en el caso de Rafa, de modo que se enfrenta a la posibilidad de competir ante tenistas top10 en segunda ronda (en Miami enfrentará a Bartoli). No obstante, nos produce mucho respeto lo que Rafa ha hecho en los últimos treinta días tras un largo período de parón. Es algo mágico”.

Dejar la disciplina es una idea que ha rondado ligeramente la cabeza de Andrea. “Los primeros días fueron duros. De verdad pensé si sería una señal para parar (…) Mucha gente vino y me dijo `no creo que vayas a volver’. Gente que de verdad me conoce y sabe que tengo otros intereses con los que me podría divertir. Pero sentí dentro de mí que este capítulo no estaba terminado” expresaba la oriunda de Tuzla ante la prensa en California.

Tal pensamiento también rondó la mente del entrenador, quien muestra fe absoluta en su alumna. “Por supuesto que lo llegas a pensar. Pero también sé que no se va a rendir. Quizá muchos bajarían los brazos si se encontrasen en su lugar. Pero, créeme, ella no lo hará. Está motivada para volver al lugar que le pertenece”.

¿Pero cuál es ese lugar que pertenece a Andrea? ¿El noveno puesto ocupado antes de no poder competir en la temporada que pudo marcar su potencial definitivo? ¿Cotas más altas? “La situación del tenis femenino actual es completamente distinta a la que había hace un año y medio, cuando empezamos a padecer lesiones de larga duración. Ahora hay un gran Big 3 (Serena Williams, Victoria Azarenka, María Sharapova). Cuando Andrea estaba allí arriba, había un muy buen top10. Por tanto, pienso que su lugar real en el tenis femenino actual debe de ser estar, al menos, detrás de esas tres jugadoras”.

Para alcanzar tales techos, la necesidad de remar se antoja evidente. Hundida en la clasificación (#162 en la cuarta semana de marzo de 2013), sin posibilidad de optar a un ranking protegido, la germana encuentra piedras añadidas en su sendero. Por ejemplo, no poder trazar una hoja de ruta a largo plazo, si no ir escogiendo torneos en función de circunstancias. Quien antes era cabeza de serie en Grand Slam, ahora no tiene garantizada la entrada directa en la mayoría de torneos WTA.“Ese es el mayor problema después de estas lesiones. No podemos planificar un calendario normal con tres meses de antelación. Su lugar en la clasificación es tan bajo que dependemos de que los directores de los torneos nos quieran conceder o no una wildcard. Después de Miami, iremos a Charleston, Stuttgart (su torneo preferido) y Estrasburgo (escenario de su última corona), eso es seguro. Respecto a Madrid y Roma, estamos esperando una invitación para poder competir”.

A pesar del plomo añadido en la bolsa, los objetivos no han cambiado un ápice respecto a su último retorno en el mes de octubre, signo de confianza en el potencial deportivo atesorado. “Queremos volver al top100 cuanto antes sea posible. Después ganar estatus de top30 para ser cabezas de serie en Grand Slam. Y a 18 meses vista, nos ponemos el objetivo de entrar en top5. Pero nuestra principal prioridad es mantener entereza física”.

Quizá el nombre de la alemana se haya diluido en la discusión tenística de los últimos meses, pero el empuje en el corazón del equipo sigue bombeando con un pálpito a futuro. “Sé que tengo oro entre las manos. Ganar un Grand Slam es nuestro destino. Para ser honesto, sueño con ello casi cada día y sé que un día se convertirá en realidad” sentencia convencido Popovic.

Andrea está de vuelta en la ciudad. Crucen dedos para que dure.

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