Serena Williams: la número uno en marcha

Inicia una vez más su conquista de la WTA desde Cayo Vizcaíno, esta vez desde el #1 en el que ya acumula 125 semanas

Hola a todos. Me he estado preparando para el torneo de Miami en Key Biscayne. Ha sido una larga espera. Después de Australia, de mi torcedura de tobillo y de mis problemas de espalda, tenía que actualizar, reagruparme y recargar energías. Esos días pasaron y ya estamos aquí de nuevo. Ahora estoy ansiosa por disputar el Sony Open en Miami. Será agradable estar en casa y jugar delante de mi afición.

¡Espero verlos allí!

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Este es el mensaje (sobre incluido) que aparece nada más acceder a la página web oficial de Serena Williams, con el que la actual número 1 del circuito femenino nos saluda y nos invita a seguirle la pista por Miami. Está claro que además de jugar bien al tenis, todo lo que se refiere a campañas de imagen, publicidad y demás tampoco se le da mal.

A lo que nos importa: Serena Williams está de vuelta. Tampoco hemos tenido mucho de tiempo para echarla en falta, pues ha competido este año ya en Brisbane (título), Open de Australia (QF, ante Stephens) y Doha (F, ante Azarenka), lo que tratándose de Serena Williams no está nada mal. Eso sí, hemos echado ciertamente en falta su mejor versión. Esa que pudimos ver en las últimas rondas de Wimbledon, en los Juegos Olímpicos o en el WTA Championships de final de año, fundamentalmente.

Pensé en retirarme, como si fuera sólo durante un nanosegundo, pero en seguida reflexioné y me dije ‘¡son los cuartos de final de un Grand Slam! Jugaré hasta que me tengan que sacar de la pista en silla de ruedas si hace falta, antes que retirarme del partido’”. Eso es lo que comentó Serena durante la rueda de prensa posterior a su derrota en el primer grande del año, tras acumular dificultades en sus tobillos a las que se añadieron dolores de espalda al correr a por una bola corta durante el segundo set. Por muchas críticas que se le hagan ese hambre de títulos -con 15 Grand Slams en su vitrina- también es Serena Williams. Y ella es ahora la número 1.

Su firme voluntad, manifestada tras conquistar su cuarto US Open, de tocar de nuevo el cielo de la clasificación WTA, además de un mérito indiscutible a sus 31 primaveras y una aspiración que complace enormemente en el seno directivo -y a los fans- de la WTA, se ha visto colmada en el último torneo de Doha, donde le valía con alcanzar las semifinales y terminó siendo finalista. Era nueva #1 y aunque tenía previsto disputar el torneo de Dubai, la baja de Azarenka -entonces #2 y #1 saliente- le terminó de despejar sus dudas: no jugaría. Convenía guardar fuerzas a futuro, porque las va a necesitar; lo que quería era el #1 y el objetivo estaba cumplido. Podría recuperarse tranquila y descansar un mes hasta la llegada del torneo de Miami. Sobra recordar que las hermanas Williams no disputan el torneo de Indian Wells desde el año 2001, como protesta ante gritos racistas que les fueron proferidos desde las gradas a las dos hermanas, tras la polémica retirada -en vestuarios, ya calentando, dicen que por orden de Richard Williams- de Venus de las semifinales de aquél año, permitiendo así a su hermana acceder directamente a la final -que terminó ganando a Kim Clijsters, en lo que sería su segundo y último título en el Indian Wells Tennis Garden-.

Serena Williams afronta ahora, comenzando en Miami, lo que va a ser su parte fuerte de la temporada. Defiende cuartos de final -250 puntos- en Cayo Vizcaíno, pues la temporada pasada fue derrotada sorprendentemente por Caroline Wozniacki por un doble 6/4. Lo verdaderamente duro empezará en Charleston, donde tratará de repetir la hazaña de 2012 y resguardar su título de campeona, igual que le ocurrirá en su siguiente compromiso: el Mutua Madrid Open -esta vez en arcilla roja-. Semifinales en Roma y una paupérrima primera ronda en Roland Garros, serán feudos para volver a sumar puntos. Especialmente el segundo donde acudirá sin nada que perder tras haber sufrido ante Virginie Razzano una extraña derrota, su primer traspiés a las primeras de cambio en un Grand Slam. Vuelve a la mente aquello de “aunque me tengan que sacar en silla de ruedas”. Poco faltó. Más tarde de los títulos de Wimbledon, Stanford, JJOO, US Open y WTA Championships, mejor ni hablamos que quedan lejos.

Lo que es interesante de destacar es que de 12-14 torneos que disputará la menor de las Williams durante todo 2013, en los próximos 3 meses concentrará más o menos la mitad de ellos. Eso implica una alta exigencia, tanto física como mental, que precisará de ser apoyada por un ritmo de competición digno de la #1. Nadie duda de que si alguien es capaz hoy de ganar 6 torneos como esos en menos de tres meses, ésa es Serena Williams, pero no por ello la cosa se simplifica ni la hazaña goza de menor relieve. Será duro y, precisamente por ello, ha descansado la estadounidense el último mes, durante casi una semana sin apenas tocar la raqueta y haciendo más ‘agenda social’. Se le pudo ver en la gala Vanity Fair de los Oscars, sin ir más lejos; aunque también disputó una exhibición en Nueva York junto a Nadal, Azarenka y Del Potro.

Enunciado todo lo precedente, hoy Serena Williams se encuentra recuperada. Podemos respirar tranquilos todos los que deseamos disfrutar de la estadounidense en plenitud. Tras resolver esos problemas de espalda que le hacían sentir “encerrada entre mis propios huesos”, lo que le dificultaba los movimientos y sobre todo el servicio, con intensos tratamientos y mucha voluntad, vuelve al 100%. O eso se dice. Ya entrenando en Miami, hablamos de un torneo que a la número uno motiva de forma especial. Siempre ha hablado bondades del torneo de Florida, por el halo de evento social, con muchos famosos ‘amigos’ en las gradas, por gozar de días de descanso entre competición, por su cercanía con el ‘malo, malísimo’ de Indian Wells, por el morado de sus pistas (suena curioso pero ella misma lo certificaría), por la alta cuantía de sus premios, por su igualdad de trato entre tenis masculino y femenino, y en definitiva porque su tenis siempre se ha acoplado maravillosamente a la humedad de Miami -cinco títulos dan fe de ello-. Por distintas razones, sin embargo, se perdió dos de las tres últimas ediciones (2010 y 2011).

Ganando títulos en el circuito profesional desde 1999, Serena Williams se tiene que cuidar pero mantiene un calendario exigente, con una cantidad de citas interesante, todas ellas de un nivel alto. Con la ilusión de mantener el #1, continuar su rivalidad con Azarenka y Sharapova, así como seguir conquistando títulos de Grand Slam y no dejar de demostrar a las nuevas generaciones -#1 futuras a las que ya no podrá rebatir- que es una de las mejores tenistas que este deporte ha visto jamás, sus ganas y su tenis siguen intactos. Más aún desde que cuenta como principal aliado al afamado entrenador francés Patrick Mouratoglou, director de la Academia que lleva su propio nombre y a tenor de lo visto gran motivador que ha sabido extraer de Serena, cuando casi nos habíamos olvidado, todo su enorme potencial basado en el servicio, la ambición y la potencia. Si supera sus problemas de flexibilidad, movimiento y espalda -que tanto le hicieron sudar en Melbourne y Doha, donde dijo haber fingido y ocultado “cuanto pude y más”-, significará que el servicio volverá a ese nivel indiscutible en el que apenas se le puede ni toser. Eso dejará mucha presión a las rivales en el resto y como lleva aplicando magistralmente durante toda su carrera, con servicios potentes, presión en el resto y valentía-acierto en los instantes calientes, tendrá las victorias en su mano y, por ende, los títulos también.

Serena Williams. Llega el momento fuerte de la temporada para ella, tres meses muy exigentes, que afrontará al 100% y con unas ganas increíbles. La número uno está en marcha. ¿Podrá alguien pararla?



por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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