John Isner y su posible salida del top20

El estadounidense afronta el difícil reto de defender la final de Indian Wells del año pasado

John Isner no ha comenzado con buen pie la temporada 2013. El estadounidense se perdió el Open de Australia por una tendinitis en la rodilla y en los torneos posteriores tampoco ha rendido a buen nivel, siendo su mejor resultado las semifinales cosechadas en los torneos de San José y Delray Beach. Situado en el top15 de la ATP, deberá defender los 600 puntos logrados el año pasado por llegar a la final de Indian Wells si no quiere caer aún más en la clasificación mundial y dejar por primera vez en la historia a su país sin jugadores entre los veinte primeros del ranking.

En el tenis, las cosas pueden cambiar radicalmente en muy poco tiempo. O si no que se lo digan a John Isner. El año pasado el jugador de Greensboro era el hombre de moda en el panorama tenístico. Situado en el puesto número once de la clasificación ATP, a solo una posición de alcanzar por primera vez el selecto club de los top-ten, se había convertido apenas un mes antes en el héroe de Estados Unidos al vencer a Roger Federer en Suiza, en la Copa Davis y sobre tierra batida. El equipo capitaneado por Jim Courier le había endosado al combinado suizo un contundente 0-5 sobre la arcilla de Friburgo. En el mes de marzo consiguió cuajar la mejor semana de su vida para meterse definitivamente en la élite tenística. Llegó a la final de Indian Wells tras ganar a Novak Djokovic, número uno del mundo y por aquel entonces vigente defensor del cetro de campeón. En la final no pudo con Roger Federer, pero derrotar al jugador serbio fue una gran carta de presentación.

Durante el pasado curso, Isner se mantuvo un total de quince semanas entre las diez mejores raquetas mundiales. Lideró de nuevo al equipo estadounidense de Copa Davis para dar de nuevo la sorpresa en tierra batida y fuera de casa. Francia en el Montecarlo Country Club, sucumbió al cuarto partido, tras la victoria del de Carolina del Norte ante Jo-Wilfried Tsonga. El pase a semifinales era un hecho y aunque en esa ronda poco se pudo hacer ante una España atrincherada sobre el polvo de ladrillo de Gijón, el gigante había demostrado que podía ser un verdadero líder sobre la pista y fuera de ella.

Sin embargo, los buenos resultados cosechados en esa superficie en la competición más importante a nivel colectivo, no se vieron reflejados en el circuito ATP, con la llegada de la primavera. Durante la gira de tierra, el número uno estadounidense solo ganó seis partidos, y tres ellos de ellos los logró en el torneo de Houston, en Estados Unidos. Para el recuerdo, eso sí, quedará otro partido maratoniano -que perdió- en segunda ronda de Roland Garrós ante el local Paul-Henri Mathieu. Tras cinco horas y cuarenta minutos de batalla, Isner cayó por 18-16 en el quinto set. De nuevo otra oportunidad perdida para hacerlo bien en un Grand Slam.

Tampoco mejoraron sus resultados en los otros dos torneos major que le quedaban por disputar. Primera ronda en Wimbledon y tercera ronda en el US Open son un bagaje muy pobre para un jugador que quiere consolidarse en el top-ten. Eso sí, en el verano hizo su particular agosto ganando dos títulos -en Newport y Winston Salem- y haciendo semifinales en el Masters 1000 de Canadá, el torneo que se disputó justo después de los JJOO de Londres, donde llegó a los cuartos de final y se llevó un diploma.

Para esta temporada, dejó de contar con Craig Boynton, su entrenador en estos últimos años, y contrató a Mike Sell, que en su día trabajó con Mónica Seles. La lesión a inicios de curso, que le impidió disputar el Open de Australia, ha impedido que se vean los frutos del trabajo del californiano con ‘Big John’, que a buen seguro se podrán observar pronto. Uno de los objetivos para este 2013 es mejorar sus prestaciones en los Grand Slams, donde sus registros no son todo lo buenos que deberían de ser. Pero sin duda el reto más inmediato es la defensa de la final de Indian Wells.

El Valle de Coachella vuelve a recibir al tenista norteamericano, el número uno de su país, y en esta ocasión en una situación bien distinta que la que tuvo que afrontar el pasado año. Si hace doce meses luchaba por asomar la cabeza por primera vez entre los diez mejores, ahora el principal desafío es intentar igualar el resultado cosechado el año pasado para así no abandonar el top20 y dejar por primera vez en la historia a Estados Unidos sin jugadores entre los veinte mejores del mundo. Si bien es cierto que Querrey podría entrar en ese club si alcanza las semifinales en el primer Masters 1000 del año, este hecho es bastante improbable. El cuadro de Isner tendrá duros escollos desde el partido de debut. El veterano Lleyton Hewitt, campeón del evento en 2003, será su primer rival. En la tercera ronda se podría cruzar con el siempre incómodo Stanislas Wawrinka y en octavos con Roger Federer, reeditando la final del año pasado. La apuesta es complicada, pero sobre suelo patrio y si su saque se vuelve inabordable como antes de la lesión, no parece utópico pensar en que Isner no pueda volver a eliminar favoritos en el desierto californiano.

Comentarios recientes