Marc López ante el desafío del ránking

El mejor doblista español defiende en el Valle de Coachella los 1000 puntos de campeón

Marc López afronta desde esta semana en Indian Wells el reto de intentar proteger todos los puntos que en 2012 le permitieron alcanzar el podio de la clasificación en dobles. Ubicado actualmente en la tercera posición del ránking, únicamente superado por Bob y Mike Bryan, el vigente campeón de Indian Wells, Roma y de la Copa de Maestros competirá en la actual campaña de nuevo junto a Marcel Granollers en todos los eventos que conforman el calendario con la reunión de las ocho mejores parejas del mundo celebrada en Londres a final de año como objetivo final de una temporada que constantemente pondrá a prueba la resistencia de la dupla española.

En California, durante el primer Masters 1000 de 2013, Marc deberá escalar una de los tres principales picos del año (1000 puntos en Indian Wells, 1000 puntos en Roma y 1300 puntos en las Finales ATP de Londres). Luego, según pasen las semanas, la exigencia oscilará gradualmente (desde los asequibles asaltos a Miami y Madrid a la dificultad de Monte Carlo, el Conde de Godó o Canadá). Pese a tener semanas para sumar (no defiende nada en dos de los tres torneos del Grand Slam que restan por disputarse), la capacidad de gestionar esa presión adicional, el bendito problema de tener que revalidar lo que en el pasado sirvió para rozar el cielo, será una compañera de viaje habitual durante la temporada que arrojará luz sobre sus aspiraciones.

Antes de pensar en todo eso, antes de convertirse en el tercer mejor jugador del planeta y preocuparse por los territorios a reconquistar, se escribe lentamente el relato del éxito alcanzado en la madurez. Cuando Marc López gana por segunda vez en su carrera el trofeo de Indian Wells junto a Rafael Nadal no imagina que 2012 será el mejor año de su carrera. No sospecha que pasará de ser el sparring en la final de Copa Davis de Sevilla ante Argentina a protagonista principal en la de Praga contra la República Checa. No intuye que dejará de ser a ojos del gran público la pareja de dobles del mejor jugador de la historia sobre arcilla para ser considerado uno de los doblistas más importantes que España ha tenido jamás. "En un año me han sucedido cosas increíbles e inimaginables para mí", explica a finales del curso pasado, ampliamente superados los propósitos marcados. "Estoy en una nube, estoy trabajando bien y con confianza. Todo eso ha dado sus frutos".

Tres circunstancias impulsan al catalán hacia la zona noble de la élite. La lesión de Robredo, habitual compañero de aventuras de Granollers, la intención de Àlex Corretja de formar una pareja fija y competitiva pensando en el equipo de Copa Davis y la rápida recolección de éxitos junto a Marcel marcaron la continuidad de la asociación, brillantemente culminada con el título de maestros abrazado en Londres a finales de 2012.

2013 marca el punto de inflexión. Los puntos a defender trazan sobre el papel una peligrosa arma de doble filo. Protegerlos sería lograr lo más difícil: asentarse tras rubricar una temporada excepcional. La regularidad, lo saben los jugadores, es lo más difícil de conseguir tras saborear la dulzura de la gloria. Fallar en la custodia de esos puntos que atesora (7300 actualmente) pondría en peligro su permanencia entre los mejores jugadores del mundo. "Pero es algo que no me agobia demasiado", cuenta Marc. "Lo bueno es que los puntos que debo defender están muy repartidos por distintos torneos y eso me da un mayor margen de maniobra".

En toda esa extensión de terreno sellado, sin embargo, todavía quedan importantes porciones de suelo por tiranizar. La ausencia en Roland Garros y la precipitada eliminación de Wimbledon ponen en liza un conjunto de 4000 puntos que se antojan capitales si el español no puede defender todo lo que atesora. No sería una locura pensar en verle en las rondas finales en la catedral de la tierra, conocida su pericia sobre arcilla, ni tampoco en las entrañas del All England Tennius Club, pese a la dificultad que la hierba plantea al primer binomio nacional.

López y Granolllers, una pareja tan fresca y natural como peligrosa, sorprendieron en 2012 desde la insolencia y lo desconocido. No atacaron a los rivales empuñando el blasón de las duplas clásicas: saque y volea como procedimiento indiscutible, bases fundamentales de la modalidad. No tuvieron ningún reparo en plantear los partidos desde el fondo de la pista, variando el juego desde atrás con subidas a la red donde Granollers se vuelve superlativo. Eso volvió loco a los rivales, superados por una propuesta irreconocible y lacerante. Fue el miedo a lo ignorado. En 2013, sin embargo, ya saben a qué se enfrentan. Marc y Marcel han dejado de ser dos aspirantes para convertirse en los objetivos a batir.

Lo que defiende:

Indian Wells: 1000 puntos de campeón

Miami: 90 puntos de R16

Monte Carlo: 360 puntos de semifinales

Barcelona: 300 puntos de la final

Madrid: 180 puntos de cuartos de final

Roma: 1000 puntos de campeón

Umag: 150 puntos de la final

Gstaad: 250 puntos de la final

Canadá: 600 puntos de la final

Cincinnati: 180 puntos de cuartos de final

US Open: 720 puntos de semifinales

Valencia: 90 puntos de cuartos de final

Finales ATP: 1300 puntos de campeón

Lugares para sumar:

Roland Garros: no compitió en 2012

Wimbledon: cedió en primera ronda

Shanghái: no compitió en 2012

París-Bercy: no compitió en 2012

LA APUESTA del día

Comentarios recientes