La dureza del doblete Indian Wells-Miami

Conquistar ambos torneos de forma consecutiva representa uno de los retos más duros de la disciplina

Ganar de forma consecutiva los torneos de Indian Wells y de Miami pasa por ser uno de los desafíos de resistencia deportiva más severos de la disciplina. Únicamente nueve competidores (contando ambos circuitos) han logrado prestar servicios en ambas costas de Estados Unidos levantando los cetros en California y Florida durante la misma temporada. Un auténtico test de resistencia deportiva al máximo nivel cuyas claves más destacables procedemos a repasar.

La concurrencia de ambos torneos representa una realidad relativamente reciente en un deporte centenario como el tenis. En el circuito masculino, se trata de un fenómeno presente en los últimos 28 años (en 1985 se creaba el torneo de Miami, sumándose al evento de Indian Wells celebrado desde la temporada 1974). Menos recorrido cuenta la pared deportiva que representa el mes de marzo en el tour de féminas, teniendo una historia de 24 años (al igual que en ATP, el torneo de Miami arranca en 1985, pero Indian Wells no se constituyó como evento hasta 1989).

Djokovic, en la temporada 2011, fue el último jugador en lograr el hito

A pesar de ello, merece la pena observar la ardua tarea que representa el ser capaz de alzar ambas plazas sin contar con apenas tiempo para asimilar la gloria obtenida en un evento antes de lanzarse a la conquista del segundo.

De entrada, hablamos de unos cuadros de competición más grandes de lo habitual. Las 96 plazas de participante que presentan ambos torneos norteamericanos únicamente encuentran sombra en los eventos del Grand Slam. En circuito regular, tanto ATP como WTA, no encontramos torneos con una ruta hacia la corona tan prolongada como la que presentan ellos. Por tanto, la profundidad del plantel nos sitúa ante una auténtica carrera de fondo. Un favorito necesita de seis partidos para hacer suyo el trofeo, cuando el tope habitual el resto del año encuentra el techo en el quinto partido.

Ganar uno, por pura definición, es más complicado de lo habitual. Por tanto, el reto de escalar dos de estas montañas de manera sucesiva añade grados de inclinación a la pendiente.

Tenistas que han ganado el doblete Indian Wells – Miami en la misma temporada

Jim Courier (1991)

Michael Chang (1992)

Pete Sampras (1994)

Steffi Graf (1994, 1996)

Marcelo Ríos (1998)

Andre Agassi (2001)

Kim Clijsters (2005)

Roger Federer (2005, 2006)

Novak Djokovic (2011)

El formato a tres mangas puede resultar liviano si lo comparamos con un torneo del Grand Slam y sus pulsos a cinco actos (en modalidad masculina). Pero la concentración de actividad es superior en los Masters 1000 que tratamos, donde además el día de descanso entre partidos es una almohadilla de recuperación que llega a desaparecer. Si un en major el desafío en salvar siete barreras a lo largo de catorce días, en estos eventos de máxima categoría ATP un favorito puede exponerse en el peor de los casos seis encuentros en nueve días, llegando a disputar cuartos de final, semifinales y final en jornadas consecutivas.

Azarenka, antigua campeona en ambos torneos, favorita al doblete WTA en 2013

Teniendo en cuenta la saturación de figuras presentes en estos torneos (obligatorios para los mejores clasificados, con una bolsa de puntos y premios muy apetecibles para los competidores punteros de segunda línea), la posibilidad de atravesar rutas de oposición máxima son bastante elevadas.

Por si fuera poco, un problema añadido para conquista consecutiva de Indian Wells y Miami es la inexistencia de respiro entre uno y otro. Se trata de los únicos eventos de dos semanas que se encuentran ubicados de forma consecutiva en el calendario. Si tras un Grand Slam suele haber una serie de Copa Davis o torneos regulares celebrados en otra superficie, en este caso el circuito exige otro esfuerzo con horizonte superior a los 7 días. Entre dos enclaves separados por más de 3.500 kilómetros.

Es cierto que desde la final de Indian Wells hasta la segunda ronda de Miami (momento en que entran en acción las principales figuras, exenta de actividad en primera ronda) transcurren hasta cuatro jornadas para sanar el cuerpo y recuperar. Pero teniendo en cuenta la intensidad de los últimos cruces en Indian Wells y su concentración en el fin de semana, el ejercicio para reemprender la marcha en Florida se antoja prácticamente una labor continuada.

Las condiciones de pista tampoco contribuyen a convertir la empresa en un trabajo de sencilla consecución. Hablamos de unas superficies duras que se encuentran entre las más lentas del calendario, requiriendo a los competidores unas cuotas superiores de compromiso al intercambio largo y la paciencia a la hora de cerrar los puntos. Teniendo en cuenta el carácter duradero de los eventos, no puede suponer sino otra piedra de peso psicológico en el camino.

Sin temperaturas prohibitivas pero con mercurios cercanos al trigésimo grado, la competición bajo sol intenso suele ser una de las constantes en el mes de marzo. Las condiciones climatológicas contribuyen a fijar un marcado contraste en el vuelo de las esferas entre un escenario y otro. En el Indian Wells Tennis Garden, en mitad de un paraje desértico, el aire se presenta algo más seco y fino que en Florida, estorbando menos el vuelo de la pelota, otorgándole un ritmo más vivo y unos botes más pronunciados. Por su parte Miami, con niveles de humedad más elevados (se esperan niveles del 80% en estos días) contribuye a generar pelotas más pesadas con vuelos a menor altura. El margen de adaptación, como dijimos, es mínimo para los finalistas del anterior torneo. He aquí otra de las grandes barreras de éxito.

¿Será alguien capaz de lograrlo durante este mes de marzo?

En circuito femenino solamente una mujer (Kim Clijsters) ha sido capaz de hacerlo en los últimos 17 años. La renuncia de Serena Williams (seis veces campeona de Miami) a competir en Indian Wells debe de ser marcada en la estadística. Por tanto, ninguna mujer en activo cuenta con tal honor. María Sharapova quedó en 2006 a un partido de lograrlo y entra en esta edición como segunda favorita. Victoria Azarenka llega invicta a una California donde defiende título, confirmada como una absoluta referencia actual sobre suelo duro y con la experiencia de haber sellado ambos cetros en el pasado. Quizá sea uno de sus próximos retos sobre la superficie.

En modalidad masculina, Djokovic se erige en soledad desde el curso 2006. Su legendario arranque de temporada 2011 incluyó la conquista de ambas plazas cuyo tempo se adapta como un guante a su juego. Repetir gesta le colocaría junto a Roger Federer como único hombre capaz de sellar la hazaña en dos ocasiones, el primero en hacerlo en temporadas no consecutivas. La renuncia del suizo a Miami le aparta de esta conversación en la presente temporada. Andy Murray debe de ser un candidato preferente al reto. Inactivo desde Australia, habrá preparado a conciencia una cita de California –el único Masters sobre dura al aire libre que falta en su vitrina- cuya conquista le auparía automáticamente al segundo escalón del circuito. Sabe lo que es cerrar Miami y está preparado para llevar su cuerpo al extremo. Pensar en un doblete de Rafael Nadal –dos veces campeón de Indian Wells- se antoja cercano a lo cósmico.

Un mes de competición con tenistas de primer calibre plagando las pistas, cuantiosas sumas de dinero y puntos en juego, cantidad y concentración de partidos no vistos durante la temporada, superficies de tempo bastante ralentizado o ajuste inmediato a condiciones conforman un cóctel durísimo para los candidatos a conquistar ambas costas de Estados Unidos.

¿Quién podría firmar una gesta deportiva del calibre mencionado? ¿Veremos un doblete en alguno de los circuitos? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

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