Tomas Berdych, ¿la gran alternativa en pista dura?

El rendimiento del checo Tomas Berdych le sitúa como la gran amenaza de Novak Djokovic y Andy Murray en esta superficie.

Tomas Berdych en competición. Foto: mundodeportivo.com
Tomas Berdych en competición. Foto: mundodeportivo.com

Tomas Berdych y su tenis no paran de evolucionar. El checo ha iniciado el 2013 con mucha fuerza y se está ganando a base de bien ser considerado como la gran alternativa a Novak Djokovic y Andy Murray en los eventos disputados sobre pista dura. Reciente finalista en Marsella y Dubai, y cuartofinalista por tercer año consecutivo en el Open de Australia, el pupilo de Tomas Krupa ganó en el emirato a Roger Federer, tal y como ya hiciese hace unos meses en el US Open.

A sus 27 años el número seis del mundo quiere ir a más. Quizá una cuesta demasiado empinada para muchos teniendo en cuenta que por delante se encuentran leyendas de este deporte como Djokovic, Federer o Nadal, un candidato a convertirse en uno de ellos como Murray, o un jugador con una enorme constancia y regularidad como Ferrer. Sin embargo, Berdych está hecho de otra pasta. Ya no es aquel niño insolente que mandó callar a la grada del Masters Series de Madrid quemado por los incesantes jaleos al ídolo local. Ahora es un hombre maduro, un jugador con muchos kilómetros en sus piernas y que sabe que para conseguir sus objetivos debe sufrir y fajarse como el que más.

Una de las claves del rendimiento que le ha llevado a ser un top-ten estable ha sido, sin lugar a dudas, su resistencia física. Un jugador como él, que mide 196 cm, que juega mayoritariamente de fondo y que no rehúye los largos intercambios, está sujeto a una elevada intensidad que en el pasado le pudo haber pasado factura en forma de lesiones. Afortunadamente para él, su asociación con los diferentes preparadores físicos con los que ha ido trabajando -incluido el español José Félix González- ha dado sus frutos convirtiéndose en un jugador muy fiable en partidos que se alargan hasta el quinto y decisivo set.

Su actitud para superar las diferentes situaciones complicadas que surgen en un partido también ha cambiado. Berdych ahora es un tenista mucho más templado, al que los nervios no le atenazan como lo hacían antaño y que no tiene vértigo a la hora de ganar a grandes jugadores. El gran Wimbledon que realizó en 2010, deshaciéndose de Federer y Djokovic antes de ceder ante un gran Nadal en la final fue la primera muestra de que el checo, si seguía con su progresión, iba a ser un jugador muy peligroso.

El rendimiento del centroeuropeo en hierba y tierra estaba sobradamente demostrando antes de sus dos grandes incursiones por Londres y Paris. Lo que realmente chocaba es que su tipo de tenis, con golpes muy planos directos, sin concesiones y jugando al ataque, era más dado a triunfar en cemento, donde no había conseguido nunca resultados importantes en grandes torneos. Bajo techo, eso sí, era diferente. De hecho el título que más brilla en su palmarés tuvo lugar en la pista indoor de París-Bercy, cuando aún se jugaba sobre moqueta.

Por tanto, la asignatura pendiente del de Valasske Mezirici era sin duda mejorar sus registros sobre pista rápida al aire libre. Su victoria ante Federer en Miami 2010, torneo que acabó llevándose Andy Roddick precisamente ante el checo, fue el primer aviso de que Tomas tenía mucho que decir en una pista dura, sobre todo en las más lentas, mucho más propicias para su juego. Tanto en Cayo Vizcaíno como en Indian Wells, el número seis del mundo se aprovecha del alto bote de la bola para golpear con su derecha de arriba abajo. En pistas más veloces como las del US Open o Cincinnati no tiene tanto tiempo para prepararse el golpe, y puede ser menos peligroso.

En definitiva, con el buen tenis mostrado tanto en el Open de Australia como esta semana en Dubai, podemos considerar a Tomas -que ya ha batido a Federer las dos últimas veces que se enfrentaron en cemento- como la gran alternativa a Murray y a Djokovic en pista dura, y uno de los outsiders más claros de los dos primeros Masters 1000 del año. Al escocés ya le tuvo contra las cuerdas el pasado curso en Flushing Meadows hasta que el incesante viento apareció en la Arthur Ashe y el tenis del checo se diluyó como un azucarillo. Ante el número uno, sin embargo, lo tiene bastante más difícil. Sus golpes no hacen tanto daño a un tipo tan completo como el serbio, que solo puede ser superado, tal y como se ha visto en algunos tramos de su duelo en Dubai, por la potencia de los golpes de Berdych, que debe asumir muchos riesgos durante un largo periodo de tiempo sin cometer apenas errores. ¿Se puede considerar a Berdych como la gran alternativa en pista dura? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

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