El momento de Daniel Brands

El alemán vive su mejor momento y luchará ante Del Potro por las semifinales de Dubai

Daniel Brands en competición. Foto: zimbio.com
Daniel Brands en competición. Foto: zimbio.com

El inicio de temporada de Daniel Brands está sorprendiendo a todos. El tenista alemán ha sabido fajarse en las diferentes fases previas que ha disputado sobreviviendo a todas ellas y consiguiendo buenos resultados en los cuadros finales, como bien lo demuestran sus semifinales en el ATP 250 de Doha y los cuartos de final alcanzados esta semana en Dubai. Parece que por fin el espigado germano demuestra el talento que posee intentando dejar atrás esa irregularidad que tanto le ha lastrado a lo largo de su carrera.

Durante años el rendimiento de nuestro protagonista de hoy ha sido una total incógnita. Como si los resultados cosechados no se correspondiesen ni de lejos con la capacidad tenística mostrada en pista. Sin ser un tipo especialmente precoz, saltó a la palestra por primera vez en su carrera a pocos meses de cumplir la veintena de edad. A inicios de 2007, Daniel Brands alcanzaba la final en el Challenger de Wolfsburgo sobre pista dura cubierta. Con apenas nivel de Future, adquirió los puntos necesarios para empezar a disputar torneos de mayor enjundia y solo dos meses después sería agraciado con una invitación por el torneo ATP de Münich para disputar el cuadro final. Su victoria en primera ronda ante un Martin Verkerk venido a menos le puso definitivamente en el mapa de jugadores de futuro a tener en cuenta.

Pasados solo doce meses de su primera aparición en un torneo de élite, el bávaro disputaba, tras superar la fase previa de Roland Garrós, el primer Grand Slam de su carrera. Experimentados y curtidos jugadores en tierra como Nicolas Massu o Pablo Andújar sucumbieron ante el potente y elegante tenis de un nuevo tenista alemán que sorprendía por su rendimiento en polvo de ladrillo. Y es que a pesar de que sus características no puedan parecer las idóneas para aquella superficie, Brands se crio a caballo entre las canchas lentas y las pistas techadas de su país, de ahí que se le pueda llegar a considerar un tenista todoterreno. Durante el verano sumó en la ciudad rumana de Timisoara su primer torneo Challenger, continuando así con su prometedora progresión y dispuesto a iniciar 2009 con el claro objetivo de alcanzar el top100.

Y efectivamente los resultados y los buenos registros no tardaron en llegar. Las semifinales en el ATP 250 de Münich, evento en el que se dio a conocer dos temporadas antes, empezaron a arreglar un curso que hasta ese momento estaba siendo demasiado irregular, y la clasificación para el cuadro final de Roland Garrós por segundo año consecutivo le acabó insuflando la confianza necesaria para realizar la mejor temporada de su vida. Con apariciones esporádicas en eventos veraniegos de tierra, puso todos sus esfuerzos en la temporada otoñal de challengers bajo bóveda para acabar el año en el puesto número 92 del mundo.

Con sus 196 centímetros de altura, el saque le proporciona grandes ventajas, sobre todo en superficies rápidas. El golpe de drive es muy potente y su juego de red es bastante apañado para haberse criado en una época en la que la mayoría de los jugadores solo pisan la red para darle la mano al rival al final del partido. Su revés es, junto a la a veces deficiente movilidad en el fondo de pista, su gran punto débil. A pesar de ello, durante estos años ha mejorado mucho, y ha llegado a cuajar grandes partidos soltando ese revés a una mano que tiene tan estético y errático a partes iguales.

Sin embargo, las cosas pronto se empezaron a torcer. La irregularidad era su gran lastre y en torneos ATP no podía mantener el nivel necesario para ganar a rivales con mucha más experiencia que con los que solía disputarse los encuentros en temporadas precedentes. En eventos de menor categoría, su falta de constancia no era tan grave y podía sumar los puntos necesarios para mantenerse en la brecha y seguir disputando los grandes torneos. De hecho, gracias al título en Monza o la final en Tunis, consiguió la clasificación necesaria para entrar directo a Wimbledon y alcanzar la segunda semana en su primera participación, incluyendo victorias dramáticas ante Nikolay Davydenko o Victor Hanescu antes de ceder en cuatro duros sets ante Tomas Berdych, posterior finalista del evento.

Su entrada en el top70 fue poco menos que anecdótica, ya que ese resultado en el césped londinense fue un oasis en el desierto para un jugador que no parecía tener el nivel necesario para ganar partidos ATP. Desde ese gran resultado alcanzado en el mejor torneo del mundo, hasta las semifinales cosechadas en el torneo de Viena 2011, Brands sumó solo cinco victorias en veintiséis partidos pertenecientes a eventos ATP. Un bagaje muy escaso para un tipo con clase, talento y golpes potentes para hacer mucho daño a sus oponentes. La pasada temporada transcurrió con los mismos visos que las dos anteriores. Sumido en la más profunda de las irregularidades, el germano acabó el año cerca de las cien mejores raquetas del mundo gracias a su buen hacer en los torneos del ATP Challenger Tour celebrados en su país.

Por tanto, para él, 2013 está siendo su redención. Sin rasgarse las vestiduras por tener que disputar fases previas, superó con éxito las de Doha, Australia, Rotterdam y Dubai. En la ciudad qatarí llegó además hasta semifinales, y en Melbourne derrotó a Martin Klizan –uno de los preclasificados del primer major del año- antes de inclinarse en un partido igualadísimo ante Bernard Tomic, el ídolo local. Esta semana en Dubai, Brands ya ha tumbado a un tipo como Mikhail Youzhny que ha llegado dos veces a la final del torneo del emirato. Instalado de nuevo en el top100 de forma cómoda, una victoria en cuartos de final ante Juan Martín Del Potro, al que ya tuvo contra las cuerdas el pasado mes de octubre en Viena, le otorgaría su mejor ranking hasta la fecha. Llegó el momento del alemán. ¿Conseguirá dejar atrás su irregularidad y cosechará por fin buenos resultados ATP de forma constante? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

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