Martín Alund: El milagro de Mendoza

El tenista argentino ha irrumpido en el top100 siendo un completo desconocido

 

Martín Alund en competición.
Martín Alund en competición.

Martín Alund ha entrado de puntillas, sin hacer ruido, en el top100 del ranking ATP. Nacido en Mendoza a finales de 1985 y con un palmarés muy reducido que ni siquiera tiene títulos de nivel Challenger, las semifinales cosechadas desde la fase previa en el torneo 250 de Sao Paulo le han visto entrar por primera vez entre las cien mejores raquetas del mundo. Presente también en el torneo de Acapulco, en este evento ha vuelto a pasar la calificación y en segunda ronda espera al mismísimo Rafael Nadal.

En un universo tan poblado y diverso como es el circuito ATP, nos podemos encontrar con toda una serie de jugadores con características e historias muy diferentes. Muchos tenistas conviven durante toda su vida con la presión de ser proyectos de estrella, y otros, la mayoría, están a la sombra luchando día a día por conseguir sus objetivos, que suelen ser mucho más modestos. En el día de hoy, en Punto de Break hablamos de una de esas historias. Hablamos de Martín Alund. Nacido en Mendoza, en una ciudad al oeste de Argentina, en el año 1985, podemos estar hablando de una de las apariciones más sorprendente en la élite del tenis de los últimos tiempos, entendiendo ésta como el ingreso en el top100.

A finales de 2011, Alund se encontraba a escasas semanas de cumplir 26 años e ingresó por primera vez entre los doscientos mejores jugadores del ranking. Un registro que se antojaba, en principio, como un bagaje demasiado escaso para poder aspirar a ser alguien en el mundo del tenis. Sin embargo, tal y como están las cosas para los jugadores jóvenes, se está demostrando que aún no es tarde y que, al contrario que hace varias temporadas, para convertirse en un buen tenista y jugar los torneos más prestigioso del universo ATP no es un impedimento ser veterano.

El mendocino empezó la temporada 2012 disputando challengers y previas ATP, con una actitud realmente ambiciosa, ya que había terminado el anterior curso disputando –y ganando- varios torneos ITF Futures. Los buenos resultados no tardaron en llegar y entre los meses de marzo y abril encadenó un total de cuatro semifinales en el ATP Challenger Tour que le hicieron avanzar muchas posiciones en la clasificación mundial. El acceso a la previa de Roland Garrós, quizá la más dura de todo el calendario, le otorgó la oportunidad de reivindicarse como tenista a pesar de ser un journeyman.

Venció en las dos primeras rondas a Danai Udomchoke y Michael Russell, jugadores que no son especialistas en canchas lentas pero con un cierto bagaje en torneos de esa categoría, y solo cedió en la última ronda, la que daba el paso al cuadro final, ante todo un veterano como Florent Serra, que con la ayuda del público consiguió batir al voluntarioso argentino. A pesar de la decepción final, las sensaciones eran muy positivas. Que su rendimiento iba a ir subiendo exponencialmente se convirtió en un hecho a lo largo que avanzaba la temporada. Martín se estaba convirtiendo en un jugador peligroso e incómodo sobre polvo de ladrillo.

Y en esta clara mejoría tiene mucho que ver su entrenador Fabián Blengino, que lleva con él dos temporadas y que le ayudó a subir sus prestaciones con el servicio, quitándole más kick e intentando que arriesgase un poco más para convertir su saque en un arma con la que conseguir tantos con comodidad. En verano sus registros siguieron in crescendo, disputó la final del evento challenger de Milán ante Tommy Robredo y las semifinales de Poznan, otro torneo prestigioso con grandes jugadores en el plantel. Los tres últimos meses de competición se saldaron con un balance de 19-8 en victorias derrotas y con el acceso al top100 a apenas ochenta puntos, una frontera factible al no defender prácticamente ningún resultado al inicio de curso.

Sus semifinales en el ATP 250 de Sao Paulo no han hecho sino confirmar que Martín Alund es la viva imagen de un jugador modesto, que sin rendirse y confiando siempre en mejorar, ha conseguido cumplir el sueño de verse entre los mejores jugadores del circuito. Poder disputar un partido en una ronda tan avanzada ante un jugador como Rafael Nadal hace que todo valga la pena. Y más aún si le ganas un set como hizo el de Mendoza. Su brillante actuación en la ciudad paulista le otorgó una plaza en la Copa Claro disputada en Buenos Aires, pero no pudo mantener el nivel mostrado en días precedentes y cayó en su encuentro de debut ante el germano Julian Reister.

Sin embargo, en el ATP 500 de Acapulco el bueno de Alund ha vuelto por sus fueros. Pasó la fase previa tras ganarle en un partido muy igualado al ruso Gabashvili, y en primera ronda pudo con el local Daniel Garza en dos apretados sets para avanzar a octavos de final y sumar unos jugosos 65 puntos que le harán colocarse por primera vez en su carrera deportiva entre los noventa mejores tenistas del mundo. El premio por tan buena racha de resultados vuelve a ser el de enfrentarse a Nadal, eso sí, si el balear consigue deshacerse esta madrugada de Diego Sebastián Schwartzman. ¿Se mantendrá Alund durante esta temporada en el top100, o es solo flor de un día? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

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