Paula Ormaechea: coraje argentino

Carácter cañonero preparado para ilusionar a Argentina y despertar Latinoamérica

Paula Ormaechea celebra un punto cerrando el puño en la Copa Claro Bogotá
Paula Ormaechea celebra un punto cerrando el puño en la Copa Claro Bogotá

'Paula Ormaechea es un torbellino', así nos responde nuestra consulta el periodista argentino Sebastián Capristo. Una jugadora de carácter, autónoma, valiente, con ganas de romper en la WTA, sin duda ella es la elegida para retomar la bandera argentina en el tenis femenino y llevarlo adelante. Tras dos semanas increíbles en Colombia (SF en Cali y F en Bogotá), nos detenemos unos instantes en el perfil de la argentina (28 de septiembre de 1992).

Quizás sea el hecho de ser hincha de Boca Juniors lo que haga especial a esta tenista o quizás sea más bien el hecho de haber nacido en Sunchales, la ‘Ciudad del Cañón’. Ese nombre, cuenta Mirta Rodríguez en el diario Clarín, que popularizó la gente y que es reconocido por todos quienes visitan esta progresista comunidad, no se originó – ni mucho menos – en el espíritu belicoso de su gente, ni en el hecho de que las armas sean los principales elementos que esgrimen sus habitantes para edificar el futuro de la ciudad; sino porque en su principal paseo público, la Plaza Libertad, se yergue sereno y sólido, presidiendo la cotidiana actividad ciudadana y apuntando todavía hacia el oeste, un cañón que resume en si mismo la vida de Sunchales. El cañón que tomó parte en los enfrentamientos con los aborígenes, se quedó solo y desbaratado defendiendo el fuerte cuando al resto de sus compañeros les desplazaron a la campaña de Paraguay. El cañón estaba como mudo testigo de un tiempo de luchas y privaciones, en un medio natural virgen y difícil. Hoy es el gran baluarte de la ciudad.

Igual la joven tenista argentina que esta semana alcanzó su primera final WTA (tras lograr llegar a las semifinales del WTA 125 de Cali), y cerrar dos enormes semanas que le permitirán ascender en el ranking WTA del puesto #197 al #132. También ella es un baluarte poderoso de Sunchales y de toda Argentina, creciendo en silencio en un entorno hostil, donde apenas hay ayudas ni cariños hacia un tenis femenino infravalorado ante el poderío del masculino y de otros deportes, lo que le ha forjado, sin duda, un carácter mucho más fuerte. Paula aparece justamente en el cambio de generación que Gisela Dulko, recién retirada y número 1 de Argentina durante los últimos 8 años, propuso a su salida. Acompañada de otros nombres como Florencia Molinero, Maria Irigoyen, Mailen Auroux, o las jóvenes Catalina Pella, Victoria Bosio y, sobre todo, la muy ilusionante Nadia Podoroska. Muchos nombres que aspiran, pero a las que el número 1 argentino les queda grande. Un país que merece, como poco, alguna tenista en el top100 y que no encontraba los últimos tiempos una referencia, un pilar, un modelo a seguir. Ahí aparece Ormaechea.

Mi objetivo es el top100 para poder acceder directamente al cuadro principal de Roland Garros”, confesaba Ormaechea en rueda de prensa tras caer en la final de Bogotá. Un objetivo ambicioso del que sólo le separarán mañana 142 puntos. Una tenista de carácter con su repetido “vamos que vamos por más”, de esas deportistas de puño cerrado, de ‘vamos’ y de energía a borbotones en pista. Un carácter forjado para la competición desde que saliera con 12 años de su ciudad natal desplazándose sola a Buenos Aires en busca de un sueño: llegar a convertirse en tenista profesional. Un carácter capaz de apostar por un entrenador primerizo. Un carácter, en fin, dispuesto a tirar abajo barreras en una Argentina donde las ayudas escasean y en un continente donde los torneos de nivel brillan por su ausencia. Un espectáculo de jugadora.

Paula inaugura un nuevo espectro de posibilidades y llega justo para cuando se necesitaba una nueva número uno nacional. De Sunchales a Buenos Aires, sus inicios como jugadora hablan volúmenes de su autodeterminación. Vivió sola de muy joven en un lugar que no era el suyo y cuando decidió, también en solitario, el próximo paso antes de dar ese primer salto, eligió hacerlo con su entrenador Federico Paskvan, igual de joven y nuevo como ella para ese mundo. Son pequeñas muestras de su autonomía como persona y atleta. Y sientan un patrón alentador para el resto de las que pueden llegar a sumársele”, nos comentó Sebastián Capristo, periodista argentino que sabe de lo que habla cuando se expresa acerca del tenis femenino latino, y que participó en Punto de Break en un coloquio con el que les escribe acerca de la realidad y futuro del tenis latinoamericano.

Tuve el privilegio de entrevistarla y me queda claro que nada es imposible para su mente ganadora. Vive para el tenis y trata de aprovechar toda chance que tiene para demostrarlo. Llegará donde su ímpetu la lleve, puede ser Top 30 como mucho más. Para alguien cuyo techo esta todavía bien lejos hay un universo de oportunidades esperándola. Y no tengo dudas que cuando sea el momento de aprovecharlas no faltará a la cita, sea cual sea el resultado final. Que elija siempre ir contra las mejores rivales posibles y no estancarse en el circuito ITF, lo grafica”, concluyó.

De momento, Paula necesita que su tenis sólido desde el fondo, con revés a dos manos, y su carácter correoso y difícil de abatir, su gran fortaleza, tengan continuidad. Brilló en la gira australiana de 2012 pero después pocos resultados destacados más y de esa altura consiguió en 2012, aparte de ascender a Argentina al Grupo Mundial II de la Copa Federación. Este año tras no conseguir defender sus puntos en Oceanía, cayó en el ranking, pero ha sabido sobreponerse pronto con estas dos brillantes semanas por Colombia. Apenas tres semanas hay torneos WTA por Latinoamérica, y vaya cómo los aprovechó la de Santa Fe. Ahora precisa de continuidad. Si es difícil llegar más aún lo es mantenerse y ésa debe ser su siguiente barrera a superar. Puede consolidarse en el top100, es jóven y tiene ilusión pero no debe despistarse, pues en Bogotá apenas batió a una Schiavone en horas bajas, a una Torró-Flor con el día desviado y a una Pereira fuera del top150. Es un gran paso adelante, pero hay que seguir creciendo para realmente aspirar a establecerse entre las 100 mejores raquetas del mundo. La otra conclusión positiva es que ya ha destacado en torneos tanto en pistas de tierra como en pistas duras, por lo que no parece tener inconveniente en ese aspecto.

Acompañada por la boricua Monica Puig y la brasileña Teliana Pereira, Paula es otro de los pilares en los que se cimienta la WTA para expandir en el futuro su proyección al centro y sur del continente americano, en olvido los últimos años. La brasileña aunque más mayor se encuentra en el mejor momento de su carrera cuando el tenis brasileño se pone en marcha de cara a los siguientes Juegos Olímpicos, y prepara dos torneos WTA para 2014 inexistentes hace sólo unos meses; la de Puerto Rico, que empieza a foguearse por los grandes torneos del circuito, y que entrena con Gil Reyes, Agassi, Graf y compañía, prepara también su respectivo cañón dirigido hacia la WTA. Tres nombres y tres grandes esperanzas. En el último torneo de maestras de la WTA, desde la organización se presumía con orgullo del alcance global del tenis femenino con tenistas europeas, asiáticas, norteamericanas y australianas. Llegó el momento de volver a hablar de las corajudas tenistas latinas, y del protagonismo del tenis sudamericano. Se ha echado en falta y esperemos no volver a tener que hacerlo; el tenis femenino mundial también precisa de nombres con valor y coraje. Y en eso, Ormaechea tiene mucho que decir. Un carácter cañonero que ilusiona a Argentina.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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