Vintage: Santana, capitán de Copa Davis

El primer campeón español de Wimbledon protagoniza un nuevo episodio en este recuerdo a los mejores momentos de la historia

La serie de piezas más añejas de Punto de Break repasa el momento en el que Manolo Santana se hizo cargo del combinado nacional de Davis. Tras una brillante etapa como jugador (único ganador de Wimbledon hasta la aparición de Rafael Nadal entre otros diversos e importantes cetros), el madrileño afrontó el reto de volver a teñir de azul el oscuro horizonte patrio sin saber que tras aquella primera etapa (1980-1985), volvería a intentar dirigir al país (1995-1999) hacia una Ensaladera que jamás terminó llegando.

Noviembre de 1980. Varios años han pasado desde que Manolo Santana se retirase tras lograr su última gran victoria ante Rod Laver en el Conde de Godó. En la memoria sin color permanecen las coronas alzadas en Roland Garros, US Open y Wimbledon, con el escudo del Real Madrid gobernando su pecho, entre otros 69 títulos. Son tiempos revueltos en el tenis español. Una grave crisis planea tras la notable década de los sesenta, donde el equipo nacional alcanza distintas finales de Davis, aunque termina cediendo en todas ellas. Cuando el descenso de categoría es un hecho tan real como preocupante, enseñando las fauces del abismo a un país que había luchado vehementemente durante los últimos quince años en brillar en una competición desprestigiada por otros, un nombre de oro aparece como solución a los escollos deportivos.

Pablo Llorens, presidente de la RFET, llega a un acuerdo para que Manolo Santana sea el nuevo capitán y responsable del organigrama de preparación del equipo español de Copa Davis. “Jamás me lo habían propuesto hasta ahora”, explica entonces uno de los jugadores más importantes en la historia de España. “Tampoco antes yo me hubiera considerado lo suficientemente preparado, porque mi experiencia había sido únicamente como jugador. Pero ahora, después de cuatro años al frente de la Escuela de Maestría, y con frecuentes contactos con los capitanes de Copa Davis de otros países, me encuentro suficientemente preparado”.

El descenso de categoría desata una tormenta en el grupo. Luis Bruguera es despedido. La falta de compromiso de los jugadores más importantes para jugar la Davis convierte cada serie en un salto al vacío en el que sobrevivir se considera un milagro divino. “Nosotros no vamos a pedir a nadie por favor que venga a jugar la Copa Davis. Consideramos que es un honor para los jugadores defender a España en esta competición”, dice Santana cuando llega al cargo. “Prescindo de Manuel [Orantes] y de José [Higueras] porque lo que se me exige es no volver a primera división, sino formar un equipo para el futuro”. La decisión de dejar sin opciones de ser convocados a los dos mejores jugadores del país enrarece aún más el ambiente durante los primeros meses en los que se escribe la primera parte de la era Santana como capitán del equipo.

“Tanto a Higueras como a mi nos dejado de lado, diciendo que todo el plan de trabajo se quiere dedicar a los jóvenes”, contó Orantes en una entrevista con el diario DICEN. “Pero parte de estos jóvenes se han plantado en defensa de su propio futuro. Y tienen razón cuando dicen que a los jugadores nunca se les consulta nada”, sigue. “Con Santana no tengo nada, aunque pienso que un capitán de Copa Davis, en principio, debe contar con los dos primeros jugadores. O por lo menos dar alguna excusa válida para no contar con determinados tenistas, a no ser que estos hayan cometido alguna acción muy grave. Por tanto, mientras no diga yo lo contrario, soy un jugador español más. Entonces, que me digan cuál ha sido mi pecado”, se defendió ante las decisiones que hipotéticamente le perjudicaban. “Con Llorens (presidente de la RFET) tampoco estoy de acuerdo. Es el responsable de todo lo que está sucediendo. Lleva diez años al frente de la Federación Española y lo único que busca es su propia promoción. En 1980, después de enviar a Luis Bruguera (antiguo capitán de Davis) para que me convenciera, volví a jugar la Davis. Y aunque me lesioné en Valencia no cesó el señor Llorens de decir frases en mi contra. Dos meses después de ofrecer mi ayuda, se olvidó de todas las promesas que me hizo. Y lo que es más grave: todavía no he cobrado las primas que me corresponden. Por si fuera poco, un empleado de la Federación ha venido a decirme que como no tienen dinero me pagarán a plazos. Por eso quiero hacer un recurso ante el Consejo Superior de Deportes”. Poco tardó en llegar la respuesta de Llorens. Una semana después decía en el diario AS: “No quiero entablar polémicas con Orantes, pero sí puedo decir que debería estar muy contento de cómo se ha portado la Federación Española de Tenis con él”.

La llegada de Santana a la capitanía marca los trazos a seguir durante las temporadas siguientes. Con el tiempo suficiente y las ideas necesarias para trabajar adecuadamente, el campeón de Wimbledon comienza una profunda reestructuración. Manolo, que cobra dos millones el primer año, tres el segundo y otros dos el tercer y cuarto curso al frente del equipo, piensa que la presencia de sus hombres en Wimbledon y la participación en torneos disputados sobre pistas rápidas es vital. Considera, también, que realizar entrenamientos con partidos a cinco mangas es beneficioso para adquirir las rutinas de la Davis. Insiste, además, en trabajar una vez tras otra el dobles, punto que considera fundamental en cada serie. Instaura, finalmente, una cultura basada en el compromiso, el esfuerzo y el trabajo con un grupo de jugadores jóvenes. Sin plazos. “Que quede bien claro que a mi no se me ha exigido subir al equipo español de Copa Davis a primera división. Si no, no estaría aquí sentado. Se me ha pedido construir un conjunto de jugadores en el plazo de cuatro años y pienso que hay mimbres para poder hacerlo”, explica entonces en una entrevista con el diario barcelonés DICEN. Su etapa como capitán, disminuidas las voces y los gritos desde el segundo año en el cargo, es recordada agradablemente, pese a no conseguir nunca el objetivo final tan deseado por cualquier país.

Un informe de la extinta revista INTER TENIS muestra detalladamente la hoja de ruta que Manolo Santana presentó a la Federación Española de Tenis y muestra claramente que la forma de actuar en el pasado era diametralmente opuesta a la que se utiliza actualmente.

El programa ideado por Santana incluía a catorce jugadores previamente seleccionados, de los que elegiría a seis para disputar la competición: Fernando Luna, Ángel Giménez, Roberto Vizcaíno, José López-Maeso, Juan Carlos Andrade, Ernesto Vázquez, Miguel Mir, José García, Sergio Casal, Alberto Tous, Juan Bautista Avendaño, Juan Aguilera, Javier Soler y Gabriel Urpi, con las mencionadas ausencias de Manuel Orantes y José Higueras.

Organigrama de Santana en la primera semana de preselección para la Davis de 1981 (Valencia, del 1 al 8 de marzo).

Día 1, domingo. Llegada de los jugadores, concentración y conversación con ellos de siete a nueve de la noche. De nueve a diez y media, cena, para acostarse a las diez y media.

Día 2, lunes. Reunión a las ocho de la mañana para hacer ‘footing’ de ocho y cuarto a nueve menos cuarto, ducha y preparación del equipo de nueve menos cuarto a nueve y cuarto, y desayuno de nuevo y cuarto a diez menos cuarto. Desplazamiento a las pistas para jugar cinco sets de diez y cuarto a una y cuarto. Ducha y comida de dos menos cuarto a tres. Descanso hasta las cinco y partidos de dobles de cinco a siete. Ducha, masaje y desplazamiento al hotel para cenar a las nueve y acostarse a las diez y media.

Día 3, martes. El mismo programa, sustituyendo el masaje de las siete de la tarde por una sesión de cine.

Día 4, miércoles. El mismo programa del lunes.

Día 5, jueves. El mismo programa del lunes.

Día 6, viernes. El mismo programa del martes.

Día 7, sábado. El mismo programa del lunes.

Día 8, domingo. Fin de la concentración.

Fuentes principales consultadas:

Revista INTER TENIS

Diario DICEN

Diario AS

Un tipo con suerte: memorias de un jugador de tenis (Manolo Santana)

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