Jack Sock: El líder de la nueva generación estadounidense

El tenista de Nebraska se está confirmando en Memphis como la gran promesa estadounidense

Jack Sock en competición. Foto: usatoday.com
Jack Sock en competición. Foto: usatoday.com

Jack Sock irrumpe con fuerza en el circuito mundial. Su victoria ante Milos Raonic en el ATP 500 de Memphis le ha otorgado una notoriedad que hace tiempo llevaba mereciendo. Con poco recorrido en torneos profesionales, dos años después de dejar el circuito junior ya parece estar preparado para jugar los grandes torneos y colarse en el top100. El tenista de Nebraska lidera a la nueva generación de valores estadounidenses que quieren mantener el estatus que su país llegó a tener hace unos años.

El protagonista de nuestro artículo de hoy no fue un jugador que se prodigara en torneos de categoría ITF junior. De hecho, los eventos que jugó contra chicos de su misma edad se pueden contar con los dedos de una mano. Los cuartos de final que alcanzó en la Orange Bowl de 2009 disputada en Cayo Vizcaíno le dieron la confianza suficiente para jugar ya el circuito profesional de manera asidua. Antes ya había logrado su primer título Future en Amelia Island, ganando a jugadores muchísimo mejor rankeados que él con solo diecisiete años. Con visos de gran jugador, a Jack Sock le empezaron a dar invitaciones para fases previas de torneos ATP, como las de Miami o Delray Beach pero se demostró que estaba demasiado verde.

A nivel profesional solo pudo ganar nueve encuentros en todo el curso, pero su sorprendente victoria en el US Open junior de 2010 le volvió a situar en la cresta de la ola. Un tenista aparentemente desconocido para el que sigue a las mejores promesas, con apenas un par de resultados buenos en el circuito ATP y sin bagaje en juniors se deshizo de experimentados jugadores de su edad que tenían mucho más caché que él como Damir Dzumhur o Marton Fucsovics antes de ganar a su compatriota Denis Kudla en la final. Buena tarjeta de presentación para el de Nebraska, desde luego. Un par de buenos resultados en Futures a inicios del curso siguiente le ofrecieron la posibilidad de disputar el ATP Challenger Tour sin necesidad de disputar previas. Los cuartos de final en Dallas ganando a Phau -108 del mundo por aquellas fechas- o la victoria en el torneo nacional de Estados Unidos disputado en Kalamazoo y que otorgaba una Wild Card para el cuadro final del US Open eran resultados que obligaban hasta a los más escépticos a ser optimistas.

Su debut en el US Open no pudo ir mejor. Derrotó en primera ronda a todo un top100 como Marc Gicquel en tres sets antes de ceder ante Roddick, el gran ídolo local. Además, en el torneo mixto protagonizó junto a Melanie Oudin una de las grandes sorpresas del evento, ganando el trofeo tras batir a especialistas del doble como son Bob Bryan y Liezel Huber o Gisela Dulko y Eduardo Schwank. A punto de cumplir diecinueve años, Sock ya se encontraba con un Grand Slam en el bolsillo. Por tanto, tras los buenos registros cosechados, 2012 se presentaba sin duda como una temporada muy importante, quizá clave para su futuro. Debía confirmarse como un gran talento, demostrar que era un joven emergente que conseguía resultados de forma constante y no solo esporádicamente.

Por tanto, empezó el curso disputando torneos Futures para, según avanzaba el año, ir combinando los torneos challenger con los ATP. De esta manera conseguiría llegar en Atlanta a sus primeros cuartos de final en un evento de categoría 250 o ganar su primer challenger en Tiburón, California. Aunque lo que realmente le puso en el mapa tenístico fue su gran US Open. Por segundo año consecutivo y ante su público, Jack Sock volvió a enamorar con su tenis. En primera ronda su víctima fue Florian Mayer, preclasificado número 22 que cedió en tres sets. Cipolla tampoco fue rival en el siguiente cruce y a las puertas de la segunda semana apareció Nicolás Almagro, uno de los mejores jugadores del mundo y undécimo clasificado. Con una Lou Armstrong a reventar, el joven valor estadounidense mostró todo su potencial. Servicio y derecha explosivos, un revés solido con el que podía hacer winners, sobre todo cuando golpeaba en paralelo y poseía además un buen juego de pies que le permitía defenderse con soltura cuando tenía que defenderse de los potentes golpes del tenista español. Tras cuatro actos y tres parciales dirimidos en la muerte súbita, la resistencia del entonces 243 del mundo acabó. Eso sí, se marchó de la pista ovacionado por una grada que se metió en el bolsillo.

Con la confianza por las nubes, ganó diez de sus catorce últimos partidos del año, finalizando el curso en el top150 del ranking ATP. El 2013 no empezó bien para él puesto que se torció el tobillo en la qualy del Open de Australia, pero ya recuperado, llegaba a Memphis con ilusión en hacerlo bien a pesar de no conocer aún la victoria en toda la temporada. Pero el sorteo es caprichoso y su primer rival resultó ser Milos Raonic, segundo cabeza de serie y doble finalista del evento. Cualquier otro jugador hubiese salido derrotado ante el canadiense pero Sock está hecho de otra pasta. Su desparpajo y carisma sobre la pista recuerdan a la versión joven de Andy Roddick. Quebró al número catorce del mundo en dos ocasiones para protagonizar la mayor sorpresa del torneo. En la pasada madrugada el veterano Blake no fue rival y esta noche se jugará el pase a semifinales ante Feliciano López. A apenas dos victorias de entrar entre los cien mejores del mundo y con un Ryan Harrison en horas bajas, el tenista de Nebraska parece ser el auténtico líder de nueva hornada de jugadores estadounidenses que quieren volver a recuperar el status que sus compatriotas tenían hace apenas una década. Veremos si sigue cumpliendo las expectativas que se están creando en torno a su tenis.

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