El renacer de Dmitry Tursunov

El ruso, que no había ganado hasta Marsella ningún partido ATP desde octubre, aspira a jugar unas semifinales tras 20 meses sin hacerlo

Dmitry Tursunov aspira a jugar en Marsella unas semifinales más de un año y medio después de que lo hiciera por última vez en Hertogenbosch. De momento, ya ha ganado en el camino hacia ellas a un Top 10 como Janko Tipsarevic, algo que no sucedía desde hace dos temporadas en este mismo evento.

ATP 250 de Marsella. Un cuadro con cinco Top 10 encabeza una participación de lujo con nombres ilustres como Nicolay Davydenko, Michael Llodra, Julien Benneteau, y otros no tan ilustres pero muy prometedores como el australiano Bernard Tomic y el pujante Jerzy Janowicz. Junto a ellos, un hombre acude a su tercer torneo del año en el más absoluto de los anonimatos. Es Dmitry Tursunov, número 119 del mundo, un peso medio no hace mucho tiempo capaz de levantar siete títulos, pero sumergido desde hace largos meses en un profundo laberinto sin salida.

Tursunov ha vuelto a ganar un Top 10 en Marsella.

A sus 30 años ya poco parece quedar de aquel hombre que en 2006 estaba ubicado dentro de los 20 mejores del mundo, que era capaz de tumbar a rivales de la entidad de Tomas Berdych en finales, o que incluso se permitía el lujo de derrotar a Andy Roddick en las semifinales de la Copa Davis con un 17-15 en el quinto set de un encuentro que muchos todavía recuerdan.

Es ahora diferente la vida. Los Challengers son la escapatoria a un circuito que parece no perdonarle el paso de los años. 2012 le ve terminar con sólo tres partidos ganados en su paso por 12 eventos ATP. Tan delicada es la situación que nombrar alguna de sus pobres estadísticas contraídas en los últimos meses aterroriza. Desde octubre, en Japón, no conoce siquiera lo que es ganar un partido ATP cuando lo hiciera ante el nipón Tatsuma Ito. Y desde otro octubre, pero el de 2011, no derrota a un jugador ubicado dentro de los 35 primeros del mundo.

Sin embargo, cuando ya casi nadie apuesta por él, Marsella parece darle una nueva oportunidad. La pista cubierta, esa en la que ha ganado dos títulos (Bangkok y Metz) le hace un guiño a su juego ofensivo y lleno de valentía, pero caído en la más profunda de las irregularidades en los últimos tiempos. Tras ganar los tres partidos de la fase previa (alguno de ellos con mucho sufrimiento) y el primer encuentro del cuadro final ante el local Edouard Roger-Vasellin, sorprende a propios y extraños al batir a Janko Tipsarevic, número 9 del mundo y especialista sobre este tipo de pistas “indoor”.

Lo hace fiel a su estilo, con un tenis directo y con el servicio como su más fiel escudero. Victoria importante que le permite ganar a un Top 10 dos años después de que lo hiciera en este mismo escenario y que le sitúa a un paso de entrar nuevamente entre los 100 primeros, élite que abandonó ahora hace cinco meses y que es su gran objetivo inmediato.

Y algo factible de conseguir a priori pues en cuartos de final su rival es el zurdo luxemburgués Gilles Müller, buen sacador como él, pero accesible si tenemos en cuenta que le ha ganado las dos veces que se han visto las caras en el circuito Challenger.

Aire para el tenis ruso

Claro que la victoria no sólo supone aire para Tursunov, también para Rusia. El cuartofinalista de Marsella, situado en el puesto 119 del ranking es la quinta raqueta del tenis ruso, que actualmente atraviesa una época realmente adversa.

Sin ningún jugador entre los 30 primeros y con sólo cuatro en el actual Top 100, además de fuera del Grupo Mundial de Copa Davis, noticias como la vuelta al mejor nivel de Dmitry Tursunov son un soplo de aire a la que hace sólo unos pocos años era una de las principales potencias del tenis mundial.

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