Cinco apuntes sobre el regreso de Nadal

Repasamos algunas de las claves que están marcando el retorno del español a la competición

Rafael Nadal en competición. Foto: lainformacion.com
Rafael Nadal en competición. Foto: lainformacion.com

Millones de ojos han seguido escrupulosamente el regreso de Rafael Nadal a la élite tras más de 200 días eternos marcados por una rotura parcial de ligamento rotuliano y una hoffitis en la rodilla izquierda. Tras alcanzar las dos finales en Viña del Mar (individuales y dobles) y perder ambas, el español batalla en las difíciles condiciones de Sao Paulo intentando encontrar todas las sensaciones perdidas durante la lesión más larga de su carrera.

Analizamos algunos puntos de interés que han rodeado la vuelta del campeón de 11 torneos del Grand Slam durante estos primeros días de adaptación.

Aclimatación a la competición: Siete meses es demasiado tiempo para un circuito que no espera a nadie. Un circuito que en este período sin Nadal ha visto a Federer ganar Wimbledon y derribar las 300 semanas como número uno del mundo, a Murray alzar su primer Grand Slam en Nueva York, impulsado por la medalla de oro lograda en los Juegos Olímpicos de Londres, y volver a caer en una nueva final (Australia 2013), y a Djokovic dominar holgadamente desde el escalón más alto de la clasificación, uniendo su nombre a la eternidad tras abrazar por tercera vez consecutiva la corona de Melbourne. A Nadal, que todavía no ha cruzado con un jugador presente entre los diez mejores del mundo, le queda un largo camino por recorrer para plantear con garantías una batalla frente a un tenista de primera línea. La conclusión parece clara: si sobre la agradecida tierra ha sufrido ante jugadores teóricamente muy inferiores, en el hosco cemento y contra nombres marcados en rojo la dificultad de alcanzar la victoria será incuestionablemente mayor. Sin embargo, el camino para adquirir el rodaje necesario es el adecuado. Dos finales en su primer torneo tras la lesión así confirman que los pasos están calculados al milímetro.

Velocidad de reacción y potencia en las piernas: Las consecuencias más evidentes de la prolongada baja por lesión se manifestaron durante la final del torneo de Viña del Mar, a la que Nadal llegó sin afrontar compromisos de altura (Delbonis, Gimeno-Traver y Chardy, que pese a ser el número 25 del mundo jamás llegó a demostrar sobre la arcilla de Santiago el nivel que le ha permitido escalar hasta esa posición). Frente a Zeballos, el número 73 del ránking, el español evidenció que le faltan tiros, piernas y, sobre todo, confianza para afrontar los momentos de inflexión que exige un partido profesional. Así, por ejemplo, dejó escapar una rotura favorable en la tercera manga. Así, también, estuvo a dos puntos de la victoria pero no fue capaz de encontrar el camino para llegar a ella. Y así, finalmente, sintió como le remontaban un partido en tierra batida por quinta vez en su carrera (tras Corretja, Lapentti, Gaudio y Federer) y como un jugador distinto a Djokovic y Federer le ganaba una final sobre arcilla. El español analizó luego lo que le falta: “Velocidad de reacción, energía y potencia en las piernas para poder alargar más las pelotas, cosas que he tenido durante toda mi carrera. Juego con lo que tengo y hoy (por la final ante Zeballos) no tengo más". El tiempo, el mismo que le apartó de la competición durante más de medio año, debería ser el encargado de devolverle todas esas propiedades necesarias para desarrollar su juego sin cepos que se lo impidan.

Respuestas ante las adversidades: “Llevo tiempo sin competir bien y el dolor muchas veces está en la cabeza”. Con ese franco mensaje explicó el exnúmero uno del mundo las dudas que merodean por su interior durante los primeros compases de esta nueva etapa. Ante Berlocq, en el último partido disputado en Brasil, se amparó en la casta y en su raza de campeón para remontar un compromiso que según avanzo fue tomando peor color. En Sao Paulo, además, se encuentra con dos problemas inesperados: el lamentable estado de la superficie, en la que Ramírez Hidalgo se torció un tobillo que le obligó a retirarse del partido ante Souza, y las bolas ‘de supermercado’, como las definió el técnico español José Perlas (“se ponen muy pequeñas y son difíciles de controlar”, explicó también un jugador presente en el torneo a este portal), no ayudan a que la evolución del español sea favorable. En el segundo torneo tras el retorno, Nadal también tiene que lidiar en varios frentes ajenos a lo meramente deportivo: la prensa y los aficionados, continuamente pendientes del estado de su rodilla, de cualquier gesto que pueda indicar una recaída, las continuas referencias a las condiciones del torneo brasileño (altura, pelotas y suelo) o las reiteradas preguntas sobre si volverá a ser el mismo tenista que se marchó a finales de junio del pasado año, y que posiblemente serán nuevamente formuladas en cada torneo que Nadal pise durante 2013, suponen un desgaste extra poco beneficioso para un hombre envuelto en un complejo proceso de adaptación al nivel del escalón más alto de la élite.

Sobrecarga en la rodilla: Fue el motivo oficial esgrimido conjuntamente por la ATP y el torneo de Sao Paulo para anunciar la renuncia de Nadal al cuadro de dobles del torneo. Luego, en rueda de prensa tras vencer a Souza en el primer compromiso individual, el español explicaría detalladamente los motivos del abandono: "Llevo siete meses sin jugar a tenis. Esto hace que sea complicada la vuelta a competición. Debo volver poco a poco, despacio. Tras Viña del mar terminé con la rodilla un poquito cargada y llego aquí con algo más de dolor que la semana pasada. Renunciar al dobles ha sido una buena decisión”. Según cuenta el entorno del mallorquín, los médicos habían anticipado que el dolor en la articulación se mantendría hasta finales del presente mes. Capital se antoja que las molestias queden enterradas cuanto antes para liberar al balear de una carga silenciosa pero tremendamente tediosa que se refleja sobre la pista: "Hay días en los que la rodilla está mejor, hay días en los que está peor, y eso afecta a mi rendimiento".

Roland Garros: París es el corazón de la temporada del número cinco mundial. El templo de la tierra representa la cúspide de dos meses de preparación a través de la gira europea de arcilla sustentada en Monte Carlo, Barcelona, Madrid y Roma. Durante esos cinco torneos, de exigencia diametralmente opuesta a Viña del Mar, Sao Paulo y Acapulco por la presencia de los mejores jugadores del planeta, Nadal pondrá en juego la mayor cantidad de puntos que actualmente atesora durante esos días. Señalada tradicionalmente como un ciclo del curso cargado de éxitos, este año el español posiblemente llegará sin la vitola de favorito rodeando su figura. La maniobra, no obstante, parece clara: además de utilizar esta serie de torneos iniciales como suave rodaje tras la lesión, llegar a París en condiciones de plantar batalla es un deseo interior que todavía está lejos de convertirse en realidad. Retornar en tierra batida, parece claro, es un síntoma de que el español también piensa en el segundo Grand Slam de la temporada.

Comentarios recientes